Monday, July 18, 2011

-She said-He said moment

She said:
- Listen, about last night... I think it was all the champaign I drank

He said:
- What do you mean? What about last night?

She said:
- You're new at this, aren't you? When a woman gives it to you straight, don't give her a line like you don't remember

(Guess the movie ¿?)

Sunday, July 17, 2011

What a J-E-R-K


Esto que les voy a contar ocurrió así, en la vida real, un buen día en Nueva York. Una amiga mejicana de una amiga, súper fan de Gossip Girl, pero más aún fan del personaje actor que interpreta a Chuck Bass (Ed Westwick), un día estaba comiendo en un restaurant y se lo encontró.

Viene al caso contarles que la amiga de mi amiga (y también mi amiga) estudiaron actuación en una de las mejores academias del EEUU. Ella siempre cargaba siempre con su “Headshot” en la cartera, porque nunca sabes cuándo se puede presentar LA OPORTUNIDAD.

Pues ese día divisó unas cuantas mesas más allá al famoso Ed Westwick. Estaba con su novia (Vanessa de Gossip Girl) y tres modelos. La amiga de mi amiga, luego de calmar su emoción, decidió que esta era su oportunidad de oro, que tenía que acercase a presentarse y darle su Headshot para ver si, conmovido por su súper fan, Chuck Bass la podría ayudar.

Con todo el coraje que requirió el caso, se paró e hizo tal como se planteó. Al presentarse, Ed Westwick se empezó a reír descaradamente de ella. Ella, igual, aprovechó que ya había hecho medio ridículo y sacó su headshot, al mismo tiempo preguntándole que si se lo podía dar… El chico se rió más aún de ella y le preguntó ¿Y qué se supone que voy hacer con eso?, acto seguido mira a su novia, y se empiezan a reír los dos. Y en eso le siguen las modelos. Y la pobre estaba ahí, en shock, ridiculizada, viendo a su ídolo tratarla como una m*erda.

Y yo me pregunto, ¿es que acaso Ed Westwick nació famoso? ¿Acaso ese mocoso nunca tuvo un momento de humildad en el que no era famoso, y tenía que jalar mecate y realizar mil audiciones para poder conseguir algo? ¿Cómo es posible que ese idiota no pueda relacionarse con ella, sonreírle a su fan, y decirle, así sea sólo por aparentar, “claro, déjamela, un abrazo y te deseo mucho éxito”?

Ahí es cuando digo. WHAT A JERK. Sí, está bien, no es lo más “cool” interrumpir a un famoso en plena comida pero vamos, tampoco es para reírte de la persona en cuestión y hacerla sentir mal. Más cuando además, se presenta declarándose su fan.

Ughh. Makes me hate Gossip Girl even more.

Saturday, July 16, 2011

(Cine-Crítica) Agua para elefantes


Anoche vi una de las películas más lindas que he visto en mucho tiempo. Se trata de Agua para elefantes, un film basado en el aclamado best-seller de Sarah Gruens, una historia de circo, con mucho corazón, ubicada a principios de los años 30’s, durante la gran depresión norteamericana.

Para resumir la trama, sin arruinarles la historia, Jacob Jancowski (Rob Pattinson) pasó de tenerlo todo a tener nada, en un abrir y cerrar de ojos. Con una eduación Ivy League de veterinario –incompleta- bajo su manga, se encontró a si mismo caminando por un camino de tierra sin absolutamente nada a qué llamar suyo. De nuevo, su vida cambiaría por completo, cuando el destino lo hace cruzar caminos con el tren del circo Benzini que lo adoptaría como trabajador, veterinario y eventualmente como cuidador/domador/entrenador de Rosie, una hermosa elefante que August, el dueño del circo, adquirió con aras de convertirse en la atracción principal del espectáculo.


En este trayecto nos sumergimos en la vida de circo, una vida nómada, pobre de recursos pero rica en experiencias. Llena de talento, risas, crueldades injustificadas, animales de cualquier tipo y personajes excéntricos. Al ver la película, somos testigos de un turbulento triángulo amoroso. Nos enamoramos de Jacob, un muchacho noble y trabajador, responsable, (y sencillamente espectacular). Conocemos a Marlena, la hermosa esposa de August, quien es la estrella principal del circo. August, por su parte, interpretado por Christoph Waltz, es un hombre psicótico, agresivo, compulsivo, en momentos lo amas, en momentos lo odias.

En esta película vemos a un Robert Pattinson más maduro, menos amateur, realizando una interpretación impecable, sacando a la luz la complejidad de emociones que puede tener un joven en la situación de Jacob Jancowski. Físicamente también mejoró su apariencia si lo comparamos con la de Remember Me, o incluso, en la saga de Twilight.


Por otro lado, la actuación de Reese Witherspoon como Marlena es buena pero no es espectacular. Le falta más pasión, más química. Es un poco fría y rígida en algunas escenas en las que bien ha podido ser más suelta, agraciada y entregada. Aquí la vemos lo más delgada que la hemos visto jamás.



Sin embargo, sin lugar a dudas, el que se lleva todos los premios es Cristoph Waltz, quien una vez más triunfa al interpretar a un loco degenerado que en un abrir y cerrar de ojos puede transformarse de ser el hombre más dulce y simpático, al más cruel y desgraciado.

La dirección artística de la película es buena, aunque ha podido ser mejor. En momentos realmente no sentimos casi la depresión estadounidense, y para ser un tren que viajó por todos los Estados Unidos, nos faltó más visual de los paisajes. Sin embargo, en lo que corresponde al circo: los trenes, las carpas, los vestuarios de personajes, animales, etc-, todo muy bien representado.

En definitiva es una película llena de alma durante la cual van a disfrutar mucho adentrarse en la historia. ¡Vayan a verla! Y me cuentan qué tal. También, si alguno de mis lectores se leyó el libro, y vio la película, cuéntenme qué les pareció. Yo ahora voy a buscar el libro para leerlo. Siempre me ha parecido menos decepcionante hacerlo al revés.

Friday, July 15, 2011

Happiness is a mood, not a destination

La búsqueda de ser felices se puede simplificar por mil si entendemos que la felicidad es simplemente un estado de ánimo y no un destino en nuestras vidas. Hace un tiempo me topé con esta frase -sinceramente, ya ni me acuerdo de dónde- y la guardé en mi celular. Porque entendí, en ese momento, que en la vida debemos trabajar y actuar para muchas cosas, (actuando como en el mantra que puse abajo) y sí, debemos ser felices en el proceso, pero el fin último no debe ser la felicidad, porque la felicidad es un estado de ánimo que aparece unas horas al día, mientras que otras tal vez estamos llenos de otros sentimientos. A veces estamos a la expectativa, o estamos cansados, o melancólicos, o pensativos, o celosos, o enamorados, o que se yo. Debemos trabajar para lograr lo que queramos lograr en la vida, y debemos intentar se felices en el proceso. Pero si lo vemos como algo lejano, como algo distante, algo a lo que tenemos que llegar, de alguna forma nos impide vivirla en el momento. ¿Y quién dijo que no se puede ser feliz todos los días? ¿Quién dice que no se puede encontrar la alegría en las cosas más ínfimas de nuestra rutina? Quién dice que no podemos, también, disfrutar de la nostalgia. Vivirla, sentirla. Creo que esta frase me ayudó mucho a entender la vida. 

Los personajes que me agregan a Facebook

Necesito saber si soy la única. Pero desde hace como un año para acá, no me agregan al Facebook personas que acabo de conocer en la vida real, ni amigos añejos que tengo siglos sin ver, ni amigos blogueros que me comentan o que comparten conmigo sus vidas, no. Me agregan una serie de personajes bizarros con los que no tengo ni un amigo en común partido por la mitad. Personas de otros países, incluso, con nombre extraños, fotos robadas de Google Images en algunos casos, y otros casos fotos como para espantar pájaros (o en este caso, sifrinas como yo).  Esto me tiene un poco aterrada. No sé por qué ni cómo me consiguen pues, si no me conocen, no tienen amigos en común conmigo, no me han podido confundir con otra Ana Sosa porque bastante largo que edité mi nombre en Facebook. Entonces, ¿de dónde carajo salieron? Si son lectores, perdónenme. Pero lo lógico es que me escriban un comentario antes de agregarme al Facebook (algo que considero súper personal).

Por favor, díganme si esto les sucede a ustedes también. Algunos ejemplos: (hagan click en la imagen para verla en grande y poder leer los textos)



Thursday, July 14, 2011

(Cuento-Ficción) De regreso a la provincia


Cinco años en Nueva York se cuentan fáciles. Pero cuando vienes como yo, de la provincia, de hectáreas y hectáreas de tierras donde se siembran infinidad de girasoles y demás flores campestres, no se viven tan fáciles. A los 18 años, yo quería un cambio. Quería salir de ese paisaje verde y cambiarlo por miles de edificios altos y modernos. Quería cambiar la grama, por el asfalto. Los atardeceres, por el metro. El silencio por la bulla y la soledad por la compañía. 

En medio de mi ingenuidad, yo sabía muy bien que Nueva York representaba un reto pues habían muchas preguntas a las que yo no tenía respuesta. Por ejemplo, ¿dónde viviría? ¿Cómo pagaría la renta? ¿Qué comería y cómo pagaría la comida? Muchas inseguridades surgieron, pero nunca, nunca imaginé que estas preguntas se responderían solas con la determinación de quedarme en aquella ciudad mágica, llena de luces, de vida, de nacionalidades distintas, de oportunidades de vida más allá de las evidentes. 

Fueron cinco años mágicos, pero fueron también cinco años duros. De mucho trabajo. De pasar hambre en algunas ocasiones. De quererlo todo y tener nada. Pero el amor por ese asfalto y esa dinámica que nunca duerme lo podía todo y me mantuvo feliz, incluso en las peores circunstancias. Pasaron cinco años en los que escasamente supe de mi familia. Y ahora, en medio de muchos problemas de todo tipo, decidí regresar, por un tiempo, por siempre, eso nunca se sabe. Pero aquí estoy. Tratando de soportar el silencio y disfrutar de lo verde y del sol. 

El re-encuentro con mi familia ha sido auténticamente complicado. Interesante. Frustrante. Y cuando menos te lo esperas, gratificante. Son almas caritativas llenas de amor y comprensión, capaces de perdonar la ausencia y el olvido temporal, como quien sufre de memoria de corto plazo pero regresó para constatar que siguen ahí, presentes. Pero obviamente el dolor y el rencor actúa de primero, y los días poco a poco fueron trabajando esa clemencia que todos tenemos por dentro. 

Aquí me re-encontré con mi mejor amiga de la infancia. A ella tampoco la veía desde hace cinco años. No sabía la falta que me hacía hasta que la vi y nos echamos en la tierra a hablar y ver el horizonte. Cuando vives en el campo esto suele ser una actividad muy cotidiana. Aquí no sé si soy feliz. Extraño el ruido y la vida de Nueva York. Pero sé que necesitaba esto. El descanso de la provincia. La paz, la tranquilidad. Poder relajarme y compartir con mis seres queridos. Necesitaba regresar, así sea por un tiempo, a estas tierras. Aquí nunca sabré si soy mejor o peor que allá, pero la vida se encargará de llevarme por el mejor camino. 

(Cuento-Ficción) Siete días


En siete días lo sabría todo. Sabría si su sueño sería finalmente posible, después de múltiples esfuerzos, de constante dedicación al arte, de una disciplina muy valiosa y de entender finalmente que absolutamente nada se da por si sólo, que su empeño en lograr las cosas determinaría su posibilidad de lograr su sueño. Pero la certeza de que no todo depende de ella, precisamente es lo que la tiene mortificada. 

Los nervios la carcomen. Enterrada en fotos, collages, y demás representaciones gráficas de su arte, se refugiaría a esperar esos siete días. Esa semana mengua durante la cual sencillamente se resigna a escuchar las anécdotas de sus amigas. Si pudieron, si no pudieron, en qué fallaron, en qué lo lograron. Cualquier cosa la mortifica, y a estas alturas, lo que se hizo, se hizo, y lo que no se hizo, no se hizo. 

Busca la religión. Entre estampillas, estatuillas, rosarios y velas con ángeles, le dedica oraciones a la Virgen bendita, a Dios, a San Nicolás, a San Antonio, a San Expedito, a todos los que puedan velar por ella. Velas se consumen en rezos y pedidos de ayuda y amor. De agradecimiento por las cosas buenas. De perdón por las cosas malas. 

Por ahí también hizo un collage especial, como el que vio en El Secreto. Llenaría un anime de imágenes de sus sueños. Su carrera, sus estudios, su profesión. Dedicarse a su pasión. Ser completamente feliz. Todos los días observa las imagenes en las cuáles cree fervientemente que van a materializarse. Son dos años. Dos años de estudio, dos años para aprender el arte. Para practicarlo. Para perfeccionarlo. 

Y luego volvería a su tierrra a ejercerlo. Viajaría por el mundo para dibujarlo en imágenes. Daría mil vueltas para lograrlo y sin duda sería exitosa en su labor. Y a veces, en los momentos de debilidad se pregunta ¿y qué pasa si no? Pero de inmediato borra cualquier duda, cualquier inseguridad, cualquier vestigio de Plan B. Porque pensar en eso sería darse por vencida. Son siete días, pensó. Sólo siete días. 

Wednesday, July 13, 2011

(Cuento-Ficción) Dos, sin corazón, es uno


Él. Hombre de 64 años, retirado, entregado al olvido, ausente en su presencia y aún sigue ahí. Pensando en la nada, en el abismo, en comprender cómo es que su vida se vino a menos, cómo es que su esposa aún no lo puede ver a los ojos después de tantos años de compañía y de intentos frustrados de complacerla en todo momento. Ya son cinco días en esa isla, un invento genuino para hacerla feliz, para que se relajara, para que viera el mar. Y ahora que están ahí, no existe nada más que el sórdido silencio entre los dos. La certeza de una vida entregada al olvido, una vida que tal vez no valió la pena vivir. 

Ella. Tan tranquila y tan sumisa como siempre. Treinta y cinco años al lado de su marido. Una vida entera tratando de conseguir lo que nunca tuvo, la felicidad de estar al lado del hombre que ama. Una vida entera concentrándose en imperfecciones y en las pocas cosas que podían opacar la posibilidad de ser feliz. Sin ánimos de disfrutar del cielo azul, de enterrar sus dedos del pie en la arena, ve la vida como un intenso mientras tanto que cada día se le hace más largo y más tedioso. Una espera interminable para conseguir sabrá Dios qué.

La resignación viene en dosis grandes cuando ya no se halla qué hacer. Cuando el poco amor que existió en un momento se coló entre los años y los engaños de pretender ser quien nunca se fue. El salitre se seca en su piel, el mar sigue el mismo movimiento estático de su alma, de sus ganas, de su falta de pasión por vivir. 

Treinta y cinco años de incomprensión y de compromiso. De querer ser lo mejor para ella. De aguantar su falta de vida y su falta de amor, todo por quererla a su lado. Ella, por su parte, se mantiene fiel. No conoce una vida sin él. No se imagina una vida sin el hombre que siempre hace lo posible por ayudarla. 

Los días pasan, y se van acumulando, formando años de infelicidad. La desidia, la conformidad, la ignorancia de un mundo mejor. Tras intentos frustrados ya no se intenta más. Se respira. Se comparte. Se habla. Y se vive inmersos en la misma rutina de siempre, porque Dios sabe que cualquier intento por salir de ella resulta en un sórdido silencio, en una distancia primitiva, en un sueño colado entre brisas y esfuerzos oxidados por la salitre; donde el amor, recíproco, sencillamente nunca existió. 


Mi nuevo mantra

Hace unos días conseguí esta imagen en un blog. Inmediatamente sentí una pequeña satisfacción interna porque supe, en ese instante, que esas palabras se convertirían en mi nuevo mantra. Mantra que debo honrar todos los días de mi vida para tener una vida plena y sentir la satisfacción de hacer las cosas bien y esforzarme para lo mejor. Algo tan bueno hay que compartirlo, así que aquí les va:

Tuesday, July 12, 2011

Empieza la tortura china

Si hay dos cosas que me gustan a mí en la vida son: escribir y comer. Para la primera tengo este blog, y para la segunda un apetito voraz y un paladar gourmet. Tan voraz, que desde hace como un año para acá estoy "rellenita". Toda mi vida yo comí lo que quise y nunca tuve que sufrir las consecuencias pues era flaca y tenía un cuerpito aceptable. Cuando pisé los 20, todo eso cambió. Y mi cuerpo empezó a engordar - y a adelgazar- cuando le daba su real gana. Yo podía hacer dieta, y nada serviría, así como también de repente pasaba meses comiendo Tequechongos todos los días en la universidad y misteriosamente adelgazaba 3 kilos. Lo que me hacía pensar que mi cuerpo tenía una vida propia, a la que no involucraba mi fuerza de voluntad. Bueno, esa era la excusa hasta hace un par de días. Cuando me pesé y vi que batí récord me desmoralicé. No puedo llegar a los EEUU con cinco kilos de más porque todas sabemos que allá respiras y engordas. Así que decidí que sí, que mi fuerza de voluntad va a lograr lo que nunca antes había logrado: cerrar el pico y adelgazarme por lo menos 4 kilos de aquí a un mes. La dieta es muy sencilla: desayunar jugo de pepino y un omelette con clara de huevo y queso y una lonja de pavo. Almorzar carne/pollo/pescado con vegetales, ensalada y Clight. Merendar unas galletitas de soda. Cenar una lata de atún mediterráneo con agua. 

Veremos cuanto tiempo soporto esta tortura. 

Monday, July 11, 2011

Crónicas Margariteñas Nº4

Se dañó el aire acondicionado. Margarita, sin aire acondicionado. Se imaginarán la tragedia... Al principio no hacía tanto calor porque el apartamento conservaba un poquitiiico del fresco acumulado de dos semanas con el aire prendido. Al rato, ya lo que había era un vaporón a toda mecha, que de casualidad y pudimos dormir esa noche. Yo tengo una extraña manía, y es que no puedo dormir sin peso encima. O bueno, me cuesta muuucho dormir sin un kilo de sábanas, cobijas, edredones/duvet encima (mal pensados todos! jaa). Lógicamente, con el aire dañado, adios a las sábanas y cobijas y adios al sueño profundo. Cada quince minutos me volteaba a ver la hora. Las ventanas no se pueden abrir. Los mosquitos/moscas/ y demás bichos del trópico son peores que el calor. A primera hora de la mañana llamamos al Sr. del aire, pero nos dijo que iba a venir a las 4:30 de la tarde. Con él se fueron las esperanzas de nuestro día de playa -somos de los que desayunamos a las 11 y salimos a la playa entre 1:30 y 2pm). Tomar sol, leer, visitar el cyber (para que se vaya la luz, redactando esta misma entrada). El señor del aire nunca vino, y nos quedamos con la rabieta de haber perdido uno de los últimos días de playa en vano. Bahh, tampoco es que teníamos mucho ánimo para malhumorarnos. Además, esa noche teníamos una reservación en restaurant Casa Caranta, de Pampatar.

Llegamos media hora tarde al restaurant, pero poco importaba porque Margarita fuera de temporada, (así sean cuatro días después de la temporada) no tiene nada que ver con Margarita en plenos días feriados. Thank God for that. El restaurant, tan lindo como siempre, estaba medio vacío y no tenía mucho ambiente. Pero, por otro lado, tuvimos la dicha de ser atendidos por Gaby, la dueña y chef del lugar. Nos recomendó de entrada una ensalada de peras, rugula, radicchio y lonjas de queso Palmizulia tempurizado con vinagreta a base de miel que estaba espectacular. El menú no era muy variado y el 99% de los platos tenían mariscos y para mi desfortuna, yo soy hiper alérgica (se me tranca la glotis), así que pedí la única pasta que no tenía mariscos: Pasta Toscana, con berenjenas, jamón serrano, tomatos cherries, queso mozarella, etc. En verdad estaba divina. Pero no era nada excepcional (porque supongo que es un plato medio común). Por otro lado, la pasta que pidieron mi tía y mi mamá, tailandesa con camarones, se veía espectacular. Cerramos la noche con una panacota con fresas que también estaba deliciosa. (Y ahora estoy empezando a entender porque me engordé tres kilos en dos semanas).
(La ensalada/entrada que pedimos, ¿no se ve deliciosa?)

(Anécdota de Casa Caranta: nos había llegado un cuento, por varias personas distintas en Caracas, que un par de meses atrás fueron un grupo de señoras a cenar al restaurant, y pidieron todas tres platos más como cinco botellas de champagna durante la comida. Al llegar la cuenta, las mujeres sacaron pistolas, y asaltaron a todos los clientes del restaurant. Se robaron Blackberrys, billeteras, prendas, etc, más todo lo que habían consumido que obviamente nunca pagaron. Como estábamos allá, y la dueña era quien nos estaba atendiendo, le preguntamos sobre dicha anécdota y la negó hasta la muerte. Nos dijo que probablemente el rumor lo empezaron sus vecinos envidiosos cuando ella estaba en Caracas unos días, para quitarle clientela al lugar. ¿Qué tal? Ahora no estamos seguro si la dueña habrá sido franca, porque este tipo de cuentos siempre tienen que negarlos, así sea verdad, porque es la peor publicidad para el negocio).

La verdad es que en estas crónicas margariteñas no he hablado mucho de nuestras comelonas del viaje.  Comimos exquisito. Excelente forma de despedirme de la no-dieta. La primera noche en Margarita cenamos en Bushido... un restaurant japonés/peruano en el centro del Centro Comercial Rattán Plaza que es deli. Mi mamá siempre pide el chupe de camarones, yo en cambio, pedí un roll nuevo esta vez que me dejó extasiada. Era un roll tempurizado que tenía salmón, tilapia, cebollín, queso crema, berros tempurizados y salsa de anguila con otra salsita gratinada encima que me fascinó. Luego, otra noche, comimos en un retaurante mexicano en el Sambil que se llama La Tequila. Full de ambiente, tragos tequilosos, música en vivo a toda mecha y la comida típica mexicana divina. Otra noche comimos en el Dolphin (yo pedí unos tortellonis de salmón con una crema a base de albahaca y alcaparras que estaba exquisita. Por último, la última noche cenamos en el restaurant japonés del C.C. La Vela, KOI, unos roles sabrosos, pero con aftertaste de aceite (not so great).

El último día tampoco pudimos ir a la playa porque amaneció negro. Pero vamos, que importa, ya habíamos ido bastante a la playa y aunque me piqué un poco de regresar a Caracas no tan bronceada, no importó mucho, aprovechamos en vez el día para pasear y hacer diligencias.  Fuimos al mercado de Conejeros (nos calcinamos), Rattán del centro, el Sambil, La Vela y finalmente jugamos Rommy Q.

En general, la pasé divino en Margarita... Cada vez que visito la isla, termino más enamorada de ella. Sigo pensando en retirarme allá a escribir mis libros algún día ! (ojalá sea más pronto que lejano)

Saturday, July 9, 2011

Margarita con Carrie Bradshaw

Me traje a Carrie Bradshaw a Margarita. La ignoré los primeros días, mientras estaba completamente inmersa en el libro que les comenté más abajo, pero luego de que se me acabó, saqué a Carrie a pasear. No es la Carrie, de 32 a 40 años, que vimos en la serie Sex and the City. Es la Carrie antes de que llegara a ser una columnista famosa. La joven de Connecticut, de 17/18 años, que tiene unas ganas inmensas de ser la mejor escritora, pero sin mucha idea de cómo serlo. Con las inseguridades típicas del caso y con su gran personalidad, la misma personalidad de siempre.

Yo no tengo 17. Ya tengo 25. Pero en algunas cosas me siento demasiado identificada con ella.

Este viaje a Margarita, con Carrie a mi lado ha sido lo máximo. Les juro, la quiero como una mejor amiga. Me encanta conocer sobre su pasado. Sobre como era su vida antes de Nueva York. Cómo es que llega a Nueva York. Cómo es que hace las amigas que hace. ETC

Los libros, The Carrie Diaries (I) y Summer and the City - A Carrie Diaries Novel (II) evidentemente no son intelectualmente estimulantes, pero les prometo que si son fans de la serie como yo, una vez que comiencen a leerlos, no podrán soltarlos hasta que los terminen.

Me dice mi amigo David que Blake Lively va a ser la interpretación de Carrie en la versión Hollywood de esta nueva novela. Creo que no la voy a ver. No quiero pasar por otro duelo como el de SATC 2 y no quiero ver a otra Carrie que no sea SJP (y que, evidentemente, no se parece a SJP joven ni de va**a).

Me niego. Creo.

Veremos...

Thursday, July 7, 2011

Señores - ¡¡ya son cuatro años!!


Este blog -tan querido y adorado como es èl- está de cumpleaños. Creo que es primera vez que me acuerdo de su cumpleaños en el momento, y no diez días después. El regalo que le tengo es la constancia a la que estoy determinada de seguir publicando historias en esta página. A ver si en verdad le hago honor al sub título de "historias infinitas". Son cuatro años ya! Es increíble como pasa de rápido el tiempo. Y la verdad es que cada día lo quiero más. No voy a empezar con cursilerías bloggeras como en otras oportunidades (ya están demasiado trilladas), pero sí les voy a decir, que si han disfrutado de Me & My, han leído sus historias, se han distraido en algún momento aquí, y quieren darle un regalito de cumpleaños, éstas son unas buenas opciones:

- Dejar comentarios siempre que tengan un chance (sobre todo en las entradas que les hayan gustado y que casualmente tienen CERO comentarios, son un poco humillantes para su escritora)
- Vincular el blog a sus blog,s o compartir el enlace en Facebook/Twitter o directametne con los amigos que saben que puedan disfrutar leyendo el blog.
- Hacerse fan y/o seguir el blog desde su pagina de Facebook- Aquí el link: http://www.facebook.com/anitaescribe

Gracias,
- La gerencia

Wednesday, July 6, 2011

Crónicas Margariteñas Nº 3

Hoy fuimos a Playa Caribe. Sin duda, una de mis playas favoritas aquí en la isla. A mi parecer, la más chévere es Puerto Cruz, pero nadie nunca me complace con llevarme o acompañarme, así que ni modo. Llegamos directo al lounge de la francesa porque nos encanta la música que pone. Nosotras somos de las que preferimos cargar con nuestras sillas, cava, toallas, etc., antes de pagar una millonada todos los días por un toldo y servicio en la playa. (Además de que no necesitamos sombra, no nos gusta la sombra, no usamos la sombra). Pero igual nos encanta instalarnos cerca de la musiquita buena. Al final, la playa es pública. Y la playa es amplia. Hay espacio para todos.

Nos instalamos divinamente frente a los toldos desocupados de la francesa y estuvimos ahí relajadas y chilleando con la musquita estilo lounge de la francesa, tomando el sol, leyendo y tomándonos una copita de proseco. En eso viene una camioneta 4Runner Blanca y se pega al restaurant de la francesa y pone un reggaetón a todo volumen. ¡Qué riñones! Como si la playa no fuese gigantesca, como si este no fuese uno de los pocos sitios con su propia música (y cornetas bien grandes para “marcar territorio”) y como si no hubiesen dos zonas gigantescas especialmente ocupadas toda la vida por las camionetas 4x4, donde, en ese momento, sólo había una, cuando caben como cincuenta (en cada una).

Que indignación tan grande. La gente de este país es sencillamente cómoda y egoísta. Sólo piensan en ellos y en su comodidad y en qué es fino para su día de playa. Porque alguien con un poquitiquiiito de decencia y sentido común dice “coye, ya va, aquí hay un negocio con toldos alquilados, y gente tranquila que está disfrutando de una música bien tranquila, yo mejor me voy para un sitio donde pueda disfrutar de mi música sin molestar a los demás, que evidentemente tienen gustos musicales contrarios a los míos”.

Termina uno escuchando una ñapa de reggaetón y una ñapa de lounge, una mezcla horrible, como si fuese todo un arroz con mango. Estábamos todas fúricas, en eso mi tía, ya amenazando con ir a poner al chico en su lugar, aprovecha que se nos acerca un chamito de estos que piden permiso para echar el cuento del Castillo Fortín (a cambio de lo que sea), y le pide por favor no nos eche el cuento, que no los sabemos de memoria, que mejor vaya donde el chamo a decirle que baje el volumen de su música. El chamito salió corriendo, nos señaló, y el grosero le bajo algo el volumen (pero ni remotamente suficiente).

En fin. Es como dice mi amigo Roberto, vivimos en una jungla. De gente ignorante y egoísta y sencillamente animal. Contra ellos y los otros animales que están en el poder, los diez pendejos con educación y sentido común que quedamos, no podemos. Me podrán decir lo que quieran, pero no podemos. Es una fuerza mayor.

Pero bueno, a pesar de que parezco una amargada por el cuento este, les cuento que no dejé que me arruinara la velada. Igual seguí leyendo (más sobre mis lecturas margariteñas en la próxima entrada), tomando mi proseco, y también, en dos oportunidades, me bañé divinamente en el mar.

Amo bañarme en Playa Caribe. Las olas son dantescas y explotan en toda la orilla, así que entrar y salir es todo un reto (lo que lo hace mucho más interesante) y luego, una vez que estás adentro, disfrutas de un agua helada y terapéutica, unos “sapitos” sabrosos, y luego la adrenalina de “como carajo me salgo de este mar sin que me remolque una ola hasta ahogarme”. Es extrañamente divertido para mí. Sólo me quedan tres días  más en la isla y sí, estoy que lloro.

Tuesday, July 5, 2011

(Cuento-Ficción) Esperando a Elena

Son las 4:15. Espero, impacientemente, a que Elena me pase buscando. Ella nunca es puntual, yo eso lo sé, pero esta vez habíamos quedado en que me pasaba buscando a las tres y media y ya ha pasado casi una hora y nada. Su impuntualidad es algo que yo difícilmente puedo tolerar. Estoy tan acostumbrada, que hoy, a las tres y cuarto fue que me metí a bañar. Pero la verdad es que yo soy rápida. Coqueta, pero rápida. A las cuatro en punto ya yo estaba bañada, vestida, maquillada, con el cabello secado, las piernas depiladas, perfumada y con cartera en mano. Se supone que hoy vamos a ir a un bazar y luego a un bautizo de un libro en la librería esta chévere de Los Chorros.

Reviso el Blackberry pero nada, no hay ninguna señal de ella. No quiero ser la comadre fastidiosa que la presiona, porque después de todo, ella es la que me está dando la cola a mí. Yo mejor espero pacientemente y me doy con un peñazco en los dientes porque tengo una amiga que me viene a buscar hasta La Florida (cuando ella vive en Prados del Este). La verdad es que mi carro está malo, lleva como tres semanas en el taller y yo no me acostumbro a andar en taxi en esta ciudad. Primero porque es un peligro. Segundo porque es una pérdida de glamour total.

Así que realmente, llevo casi tres semanas sin salir de mi casa. Con la suerte de que tengo una tienda de exquisiteces a una cuadra y he podido subsistir haciendo el mercado ahí. De vez en cuando le pido el favor a mi hermano que me saque a hacer diligencias y he salido dos o tres veces con Elena, cuando me pasa buscando. Del resto, he estado aquí, aburridísima pero aquí. Y te digo, no ha sido del todo mal. He descubierto muchas cosas. Antes, cuando me metía en internet, sólo veía Facebook y mi correo electrónico. Ahora, me he acostumbrado a leer las noticias, las críticas de cine, a hacer un rompecabezas diario, a ver los videos más vistos en Youtube, a pasearme por la cartelera de teatro de esta ciudad y a buscar recomendaciones gastronómicas también. Como no he podido ir a mi clases de Yoga, ahora veo una instructora por Youtube y hago los ejercicios en mi sala.

Saqué un millón de cosas que tenía guardadas en un baúl de recuerdos y me he paseado por fotografías antiguas. He tomado todo el vino que tenía en la despensa. He reído. He llorado. Pero la verdad, es que no la he pasado mal. Bueno, un poco aburrida porque a veces me provoca ir al cine, y no puedo. Al teatro, y no puedo. A la galería, y no puedo. Me perdí la Feria Internacional de Arte. Me he perdido como seis partidos de Bridge en el club. Y también que la soledad a veces me afecta. Yo tengo cincuenta y cinco años y sigo soltera, cosa que no me molesta mucho, porque por lo general me mantengo lo suficientemente ocupada como para que no me moleste, como para pensar, más bien, que con alguien no podría vivir la vida tan activa que llevo. Pero la verdad es que cuando te pasan estas cosas, y estás tres semanas prácticamente sin salir de tu casa, te das cuenta de que estás sola. Y los días pasan y te sientes más sola. Hasta que Elena me llamó animándome para ir al bazar y al bautizo, mira! Ya va una hora y media de retraso y no sé de ella. Me siento plantada. Ay, pero es que me da una calentera cuando me pasa esto. Es horrible. Es como que estás lista para salir de tu casa, con expectativas de salir de tu casa, desesperada por ver gente, por hablar así sea del huevo revuelto que te preparaste en la mañana, y en vez estás sola en un sofá viendo al otro extremo de la casa, esperando y esperando. Ayy. Qué horrible es la espera en verdad. Si Elena no me hubiese llamado, de seguro la estaría pasando mejor en este momento. Tendría, probablemente, mi pijama de seda puesta, y estaría echada en mi cama leyendo algo bueno. O sentada en la compu navegando la web. Algo estaría haciendo. Algo, definitivamente, mejor que esto.

No aguanto más. Saco de nuevo el celular. La busco entre mis contactos. Le escribo compulsivamente

Elena!! Dónde estás mijita? Estás bien? Dijiste a las 3:30. Son las 5:00. Qué te pasó?
PING!!!
PING!!!!

(No lee los mensajes)

Ay, chica. ¿Será que la asaltaron? ¡Ay!,¡no! Cancelado. Pobrecita. Que raro Elena que ni tenga el celular a mano para leer los mensajitos. Que cosa más extraña. Esa loca. Seguro tiene la música a todo volumen y el celular metido en el fondo de la cartera esa que tiene. Que además, es gigantesca. Y la llena de peroles como si fuese un fin de semana a la playa y tuviese sólo ese bolso para meter sus cosas.

Eso, debe ser algo de eso. Mejor la llamo. Los mensajitos normalmente no suenan casi. El teléfono, por el contrario, cuando te llaman, suena bastante. Bueno, si es que no lo tiene en silencio o vibrar, que es casi siempre mi caso. Bueno bueno bueno, la llamo. Speed Dial. E. Llamando. Repicando… ajá, ajá. Coño. Contestadora al tercer repique. Eso sí que es raro. Hmmm, ya no me está gustando esto pero en lo más mínimo. La incomunicación en su más elevada expresión.

¿Qué hago? ¿Me doy por vecida y me vuelvo a poner mi pijamas? ¿La sigo esperando? ¿Llamo a mi hermano a ver si me quiere sacar él y hacemos el mismo plan? Ay, Dios. No sé qué hacer. La voy a volver a llamar. Eso. Mejor la vuelvo a llamar que esa seguro me atiende en una de estas.

Ringggg
Riggggg
Ringggg

Otra vez la contestadora. Que fastidio vale. Llamo a mi hermano. Esta no me va a dejar embarcada así no más. Llamo a mi hermano, me responde con una voz de apurado y fastidiado, como le hubiese interrumpido algo.

-Alo?
- Alo hermano, cómo estás?
- Que pasó Ángela, todo bien?
- Si bueno, mas o menos, tenía ganas de salir a un bazar y bautizo de libro, pero sigo sin carro, tu que estás haciendo?
- Estoy ocupado hermanita. Te llamo en la noche

Y con esas me trancó el teléfono y me quedé con la palabra en la boca. Bueno definitivamente que no saldré de mi casa. Pero para qué me voy a poner la pijama otra vez. Tan linda que me puse. Mejor prendo la TV a ver si están pasando algo bueno por DirecTV. Paso de un canal a otro cuando de repente veo que suena el teléfono, y en efecto es, Elena.

Los ojos casi se me salieron de su órbita cuando vi que era ella. Atendí rápidamente el teléfono. "Miijiiita pero qué te pasó? Me tienes al borde de un ataque nerviosooo" le digo.

"Ángela, pero tu estás medio loca?! Estaba enseñando unos apartamentos. Recuerda que lo del bazar y el bautizo es el jueves. Estamos a miércoles, querida".

(No sé si llorar o reír)

Monday, July 4, 2011

Crónicas Margariteñas Nº 2

Mi mamá tiene una regla de oro. Los domingos, sencillamente, no se va a playa. Si les digo por qué, voy a sonar como una clasista de mie**da, así que mejor digamos que es para descansar del salitre y la arena, y disfrutar en familia.

Nos quedamos en la piscina y en la casa leyendo, viendo películas, escuchando música, escribiendo, etc. Hicimos (entre las dos esta vez) una cena sabrosa, que consistió en tartar de atún con wakame – de primer plato-, y luego, de plato principal, chuleticas ahumadas con spaguettis de acompañante, que hacemos con aceite de oliva, tomate y peperonccini. Ok, bueno, sí. El primer plato y el segundo no pegan ni con cola, pero nos provocó el tartar a última hora y era muy poquito para llenarnos.

Luego nos pusimos a jugar RommyQ (o Rommy Cube, como sea) y mi mamá puso su ipod con un playlist de 150 canciones que hizo ella que lleva el título de “Románticas”. A ella le fascina su playlist, a mí no tanto porque cada dos canciones siempre viene una de Alejandro Fernández o de Luis Miguel (pero de esos Boleros que me chocan).

Pero en eso, escuchando Luismi, recordé lo siguiente:

Yo soy una mocosa, de cinco o seis años. Acabo de aprender a leer hace no mucho. Mi mamá está enfiebrada con dos CDs (sí, en esa época ya se compraban CDs, aunque los casetes eran también muy populares) uno es el de Whitney Houston de la película The Bodyguard, y el otro es el de Luis Miguel (Aries). Recuerdo yo echada en su cama, con el librito del CD de Luismi, leyendo la letra de “Hasta que me olvides” y poniendo la canción y cantándola repetidas veces. Mi mamá se empataba conmigo y las dos cantábamos hasta que se nos irritaban las cuerdas vocales y quedábamos casi afónicas.


Sólo diré que paramos el juego y nos pusimos a cantar esa misma canción ochenta veces hasta que se nos irritó la garganta.

Ja. Qué divertido! Amo esos recuerdos de infancia. ¿Qué canción recuerdan cantar con sus mamás pequeños? Canciones memorables de cuando tenía 6 hasta los 10 añitos:

- Michael Jackson: Heal the world (Kinder)
- Whitney Houston: I will always love you (Preparatorio)
- Luis Miguel: Hasta que me olvides (1er grado)
- Michael Bolton – I Said I loved you (but I lied) (2do grado)
- Carole King – Todo el CD de Tapestry (2do grado)
- Laura Pausini (Amores extraños, La Soledad, El valor que no se ve, Gente, Se Fue) (3er grado)

Ya después, 4to y 5to grado es cuando empezamos a escuchar nuestra propia música y no lo que escuchan nuestros padres. Las primeras cosas que escuché yo gracias a mí generación:

- Alanis Morrisette – Swallow it down (What a Jagged Little Pill) It feels so good (Swimming in your stomach)
- Green Day - Dooo you have the time, to listen to me one, about that thing and everything aaaall at once
- Sheryl Crow – All I want to do is have some fun
- Shakira – Paaaara amaaarte… necesito una razón. Y es difícil creer, que no exista una máááás que este amoooor.
- Fey – Túúú, mi complemento, mi media naraaanjaaa, que te quiero… sin cruzar palaaaabras

Saturday, July 2, 2011

Manías extrañas

Cuando compro, tengo una muy mala costumbre. Cuando veo un suéter o un top que me fascina, y está a muy buen precio, termino comprándolo en tres o cuatro colores distintos. Esto en muy pocas ocasiones me ha resultado algo positivo, ya que rápidamente voy llenando mi clóset de ropa barata y aburrida, y en múltiples colores.

La última vez que hice eso, al estrenarme una de las camisas manga larga unicolores (la marrón), que además había comprado hacía meses atrás, estaba con mi papá y nos tomaron una foto. Cuando vi la foto casi muero. Me veía horriblemente cuadrada y en eso recordé que no era suficiente con esa camisa, la tenía en cinco colores distintos, ninguna de las cuales me había estrenado hasta ese momento. Cuando la compré, recuerdo que costaba como 3.50 USD cada una. Pero la verdad es que con el tiempo he aprendido que es preferible comprarse una, de 20 USD, que me fascine muchísimo, a cinco nulas que nunca me voy a poner, y que además me hacen ver cuadrada y horrible.

En lo único que sí me ha salido bien comprarme todos los colores son las guarda-camisitas ya que son demasiado prácticas para la universidad y el día a día. Del resto digo, to hell with it. No necesito gastar mi dinero es repeats. Ni que sean cuello tortugas para el invierno (me asfixian).

Friday, July 1, 2011

Las cosas buenas de la vida siempre serán las cosas buena de la vida

Anoche tuvimos una parrilla en casa de mi tío. Mi mamá hizo, para la ocasión, una deliciosa torta Brownie. Mientras preparaba el chocolate, cada vez que salía del Townhouse para buscar algo en el de al lado, yo no podía aguantar la tentación y me acercaba a la olla corriendo para deleitarme con varias cucharadas de chocolate. Cuando llegó de regreso mi mamá, me cachó como una niña de ocho años con la boca llena de chocolate (risas) y como una niña de ocho años, me regañó diciéndome que me iba a dar dolor de barriga. Al rato que mezcló la harina con el chocolate y todo lo demás, mientras vertía la mezcla en el molde para hornear, yo no podía evitar “bucearme” la olla y las paletas. Supongo que mi cara era tal cual la de Kala, mi Golden Retriever, cuando estamos comiendo cualquier cosa, porque le dio lástima y me dio la olla y las paletas para que las raspara antes de meterlas a lavar. Les juro que retrocedí a la edad de la inocencia y me disfruté esas paletas como si no hubiese mañana. (Y después me quejo de que estoy ‘gorda’). Luego me puse a pensar en el placer que me dio rasparme todo ese chocolate que me quedaba, y como a veces la vida está así, tan llena de esas cosas pequeñas que nos dan un placer inmenso. Al final, tengas ocho, quince, veinticinco o cuarenta y tres años, el placer de rasparte una olla de chocolate derretido siempre va a ser el mismo, ¡inmenso! Hay cosas, pequeñas cosas, que nunca van a cambiar, tengas la edad que tengas.

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