Wednesday, March 18, 2009

La sombra del viento


Hace unas semanas me leí este libro y tengo decirles que me ha encantado! Hace años que no me enganchaba tanto una historia como lo hizo ésta, se las recomiendo enormemente, estoy segura que les va a encantar! y.. cómo sé que soy pésima contando argumentos/sinopsis sin dañarles la historia, copié el argumento de una página del libro y aquí se las dejo!

Un amanecer de 1945 un muchacho es conducido por su padre a un misterioso lugar oculto en el corazón de la ciudad vieja: El Cementerio de los Libros Olvidados. Allí, Daniel Sempere encuentra un libro maldito que cambiará el rumbo de su vida y le arrastrará a un laberinto de intrigas y secretos enterrados en el alma oscura de la ciudad. La Sombra del Viento es un misterio literario ambientado en la Barcelona de la primera mitad del siglo XX, desde los últimos esplendores del Modernismo a las tinieblas de la posguerra. La Sombra del Viento mezcla técnicas de relato de intriga, de novela histórica y de comedia de costumbres pero es, sobre todo, una tragedia histórica de amor cuyo eco se proyecta a través del tiempo. Con gran fuerza narrativa, el autor entrelaza tramas y enigmas a modo de muñecas rusas en un inolvidable relato sobre los secretos del corazón y el embrujo de los libros ,manteniendo la intriga hasta la última página.

Tuesday, March 3, 2009

El karma de sufrir y el privilegio de ser felices

A lucho, que me iluminó con esta idea


Aquél no era un día cualquiera. Al alba del amanecer, en la ciudad de Ashgabat la poca iluminación que había era un crepúsculo cuya escasa luz hacía que todo pareciera del mismo color. Nawzad sabía que debía partir en ese instante, no antes y no después. Su esposa, Qalat, y sus tres hijos dormían en paz sin producir más ruido que el de sus respiraciones que parecían practicamente sincronisadas. Eran las 5y15 de la mañana y sabía que iba ser un día largo pero no había nada que hacer. Su deber era su deber.

Partió silenciosamente intentando no despertar a su familia. Caminó por varias calles desiertas hasta llegar al centro de la ciudad donde lo esperaba la construcción de una de las grandes obras de infraestructura que, bajo la presidencia de Niyazof, estaban convirtiendo Ashgabat en una especie de vanguardia mundial y a Qalat le gustaba ser parte de ese cambio. Así fuera un trabajo mal pagado, como todos los que podía ofrecerle su país. Allí sentía que su labrado trabajo como obrero iba dejando huellas en un monumento que sería luego visto y admirado por todo el mundo. Sus días estaban completos de 15 horas trabajando en las más arduas condiciones. El calor y la humedad solo ayudaban a otorgarle momentos de desesperación en el que el orgullo de su trabajo quedaba atrás y en lo único que podía pensar era en sumergirse en una piscina helada a nadar y refrescarse. Cuatro horas más tarde decidió echar una pequeña escapada a una bodega que quedaba a un par de cuadras de allí, donde compraría un agua para hidratarse. Sabía que estaba empañado en sudor y que la gente, o la poca gente que había en las calles, lo veían como un loco. No le importaba, en ese momento solo podía pensar en el vaso de agua que tanto anhelada. Mil pensamientos han podido pasarle por su mente, recuerdos de su familia, ambiciones de vida, observaciones ante lo que le rodeaba, pensamientos de cualquier tipo, pero no. Él sólo pensaba en el agua. Poco sabía Nawzad que sus minutos estaban contados, que iba ser víctima de una escena violentísima, en el que un hombre que había perdido todos los estribos, se vengaría de la traición de su esposa con el cajero de la bodega, tiroteando sin parar y matando a todo el que se le cruzara en el camino. Nawzad era uno de ellos. Un tiro le atravesó el corazón y lo mató en 1 segundo. No tuvo tiempo de pestañear, de pensar en sus familias, en la obra en la que dejaría de construir, y todo lo mucho, o lo poco que dejaba atrás.

La policía tardó una hora y 14 minutos en llegar a la bodega. Una vecina, que sintió los tiros y el escándalo de gritos y llantos llamó al cuerpo policial de Turkmenistán, quienes en el momento estaban ocupados atendiendo otros asesinatos, otros robos, otras muertes. La policía logró identificar la mayoría de los cuerpos que habían en el suelo de la bodega, casi todos cargaban su identificación en la billetera o en los bolsillos. Sabían que no se trataba de un robo y que estaban presenciando un crimen de naturaleza vengativa. Lo primero que debían hacer era notificarle a los familiares de las víctimas, lo sucedido. Quizá la parte más desagradable de la tarea policial.

Qalat y sus 3 hijos se encontraban en el patio lateral de la pequeña y humilde vivienda que habitaban. Los niños jugaban entre sí y ella los veía, y sonreía, convencida de que su familia era lo más preciado en su vida. Eran las 4 y 50 de la tarde cuando tres hombres uniformados tocaron furtivamente la puerta a la que rápidamente Qalat acudió para ver quién estaba enfrente. Cuando vio que estaba en presencia de tres hombres uniformados, sabía que nada podría estar bien. Las palabras del primer oficial le golpearon como un bálsamo al oido. No podía creer lo que estaba escuchando. Inmediatamente la desesperación la tumbó al suelo y sólo podia llorar de la tristeza que la invadió súbitamente al escuchar que su esposo había sido victima de un tiroteo y murió unas horas atrás. Los oficiales se fueron a los pocos minutos y la dejarón allí, sola y desamparada. Sus hijos seguían jugando inocente e ingenuamente en el patio lateral. Poco sabían que sus vidas estaban a punto de cambiar para siempre. Qalat se armó de valor y salió al patio. No pasaron dos minutos antes de que sus hijos se percataran de la palidez en su rostro y sus ojos hinchados de tanto llorar. A Qalat no le quedó otra que contarles lo que había sucedido. Ahora ya no sería ella la que lloraba sola y desamparadamente, si no los 4, en un llanto unísono de desesperación y shock al saber que la cabeza de la familia desaparecía para siempre.


A millones de kilómetros de Turkmenistán, un pequeño pueblo de Illinois, amaneció cubierto de nieve que no dejaba de caer del cielo. Ese sería el primer día, de muchos que quedaban, por nevar. Era el inicio de un invierno que duraría 4 meses y que aumentaría el consumo de gas en todo el estado. Rachel Johnson, madre soltera de 2 niñas rubias y preciosas se despertó ese sábado a prepararles el desayuno a sus dos hijas que pronto estarían pegando brincos por toda la casa, felices de ver nieve por la ventana y desesperadas por jugar en ella. Mientras cocinaba unas panquecas con cambur, el plato favorito de Zoey, la más pequeña, Rachel recordó su infancia al sur de California, sin nieve y sin frio y sin hermanas con quien jugar. Era hija única y como toda hija única fue muy consentida por sus padres que la adoraban por sobre todas las cosas. Extrañaba mucho a sus papás que hace años se fueron de los Estados Unidos con una promesa de recorrer el mundo- del que poco conocían. Escasas veces llamaban y Rachel, que sólo contaba con la presencia de sus dos hijas, los echaba mucho de menos.

Las niñas bajaron al tiempo en el que estaba la mesa servida y tuvieron un desayuno sensacional. Los fines de semana eran el momento predilecto de las niñas porque sabían que podian contar con la presencia de su madre full time, a diferencia de los días de semana en los que Rachel tendría que salir a trabajar de 9 a 6 de la tarde.

Después de comer, Rachel subió a sus niñas y las vistió bien abrigadas con suéteres y chaquetas de invierno, botas de nieve, gorritos, y guantes. Salieron al jardín de la casa y jugaron con la nieve. Las niñas abrian sus bocas y subian la cabeza para comer granitos de nieve que caian del cielo. Sabían que tenía prohibido comer de la nieve que ya estaba cubriendo la grama. Rachel veía a sus hijas y sabía que estaban super contentas y felices de estar allí, jugando y en presencia de su madre. Ella también estaba feliz de ver a sus hijas jugar y crecer y de poder estar con ellas ahí en ese momento. El día parecia sacado de un cuento de hadas. El cielo tenia un colo azul claro infinito y no había ni una sola nube en el cielo. El día estaba soleado y la temperatura era agradable. Entró un momento a la casa buscar la cámara para capturar ese momento para siempre. Sabía que era un día especial.


ACS

Monday, March 2, 2009

un día peculiar

Hoy me levanté a las 6y20. Media hora antes sonó el despertador para anunciar el inicio de un nuevo día en el que sabía que tenía muchas cosas por hacer. Di varias vueltas, tratando de dormir un poco más y así saciar las ganas de quedarme en cama - al menos por un rato. Sin embargo, en esas tantas vueltas, no concilié ni un minuto de sueño, lo que me llevo a pararme finalmente de la cama, lavarme la cara, cepillarme los dientes y aceptar que ese era el día en que iba dejar de flojear y cumpliría con mis deberes.

Mis deberes constaban de: sacarme la licencia, el certificado médico e inscribirme en el 7mo semestre de Comunicación Social. Cabe destacar que los primeros dos deberes eran consecuencia de un robo a mano armada de hace 3 meses que me arrebató mi bolso (que incluía portamonedas, ipod nano de 2 meses de vida, paraguas, revista, y un reloj swatch) el día de las elecciones del 23N. Salí de mi casa a golpe de 6y40. Veinte minutos después me encontraba parada al final de una fila de 60 personas en la sede del INTT en El Llanito. Al cabo de cinco minutos ya tenía 6 personas a mis espaldas y este número iba aumentando paulatinamente con el transcurrir de las horas. Son muchas las conversaciones que uno escucha cuando está parada, impaciente, viendo el reloj cada 30 minutos para descubrir que realmente, solo han pasado 5 y que sigues parada en el mismo spot como una pendeja porque las oficinas no han abierto ni abrirán hasta las 9 de la mañana. Adelante mío había un señor, conductor de gandolas, que iba pendiente de renovar su licencia que había vencido, por cierto, hace 30 años. El señor se empeñó en asustarme con una cantidad de recaudos que según él me faltaban, como fotos carnet, un depósito adicional de 1,5 BsF y fotocopia del certificado médico - aunque tuviese la pestaña correspondiente. Yo intenté no hacerle caso, sabía que se había equivocado y que él tenía en sus manos los requisitos para sacar la licencia por primera vez.

Cansada de estar parada apoyada sobre mis dos pies, me resigné y me senté sobre el asfalto, como a quien no le importa ensunciarse el rabo con tal de estar cómoda las siguientes 5 horas. Saqué un libro de mi bolso que me entretuvo el día anterior y continué leyendo la novela de Carlos Ruiz Zafón que le sucede a la Sombra del Viento, El Juego del Ángel. Pasadas las 30, 50, 70, 130, 170, 200 páginas leidas yo seguía estando en mismo spot. "Increible" - pensé, mientras escuchaba a un chamo imprudente detrás de mi hablando de sus experiencias cuando vivió en Londres de intercambio, de su 4x4, de sus salidas al San Ignacio todas las noches y pensé que tal vez él no se había tomado un segundo para ver la gente que lo rodeaba, en su mayoría muy sencilla y humilde.

Finalmente la cola fue avanzando poco a poco, yo seguía sumergida en el libro que hizo de esas horas un grato agradable. A las 11 y 15 finalemnte me estaban tomando la foto para la nueva licencia, que a diferencia de la vieja, sirve como un documento de indentidad que debería sustituir a la infame cédula de identidad que pareciera impresa en casa y plastificada en cualquier esquina de la ciudad.

A las cinco horas y 10 minutos de espera total (desde que llegué a las 7 de la mañana) me hicieron entrega de mi nueva licencia y salí de aquél lugar corriendo para llegar a tiempo a las inscripciones en la universidad. El horario para inscribirme en el 7mo semestre era de 1 a 5 de la tarde. LLegué a las 12 y50. Como el proceso es por orden de llegada, al entrar en el recinto donde se suponía que todavía faltaban 10 minutos para empezar el proceso, ya yo era el número 378 y la escuela estaba cerrada hasta las 2 de la tarde por hora de almuerzo. Genial, pensé. Otras 5 horas de cola. Gracias a Dios este libro tiene 670 páginas para entretenerme en todas las horas de espera que quedan por venir. Hablando con mis amigos y compañeros de clase nos percatamos que todavía faltaban como 3 notas por cargar en el zonasistemas, hicimos varios viajes entre la feria, la escuela, el centro de derechos humanos, etc., en busca de profesores, calificaciones finales y pidiendo que nos cargaran las notas para que no nos salieran las materias pendientes a la hora de la inscripción. Todo lo que hicimos fue inutil. Esperamos 3 horas y todavía estaban atendiendo el número 130. Finalmente, a las 3 y media, nos dijeron que tendríamos que volver el jueves los del 7mo semestre debido a los retrasos de la escuela y el incompetente sistema de inscripción.

Salí, un poco molesta de haber perdido 3 horas de mi día (aunque en el fondo sabía que no las habia perdido totalmente, que el libro me habia entretenido gran parte de ese tiempo). Trate de conducir lo más rápido posible para llegar al Colegio de Médicos de Santa Fé antes que cerrara y así poder sacarme el certificado médico, mi tercer deber del día. En el camino vi como un motorizado se consiguió con otro, como por casualidad, y anduvieron uno al lado del otro como por 5 minitus, mientras sostenían una conversación en la que reían y charlaban como que la estaban pasando mundial. -wow, vaya casualidad- pensé. La autopista no estaba para nada congestionada y al cabo de 15 minutos ya estaba por Plaza Venezuela cuando veo que pasa una moto por mi lado izquiero y la chama que va atrás le pega un coñazo al camión que tenía enfrente, como una especie de broma para agarrar por desprevenido a su amigo, el conductor del camión, y se instalan a hablar con él, para lo que él decide reducir la velocidad y perjudicarnos a todos los que estamos detrás de él. -Otra casualidad- Pensé de inmediato en mi amiga Laura que insisite en que el himno de la vida debería de ser "It's a Small World After All" porque en esta sociedad de pañuelo todo el mundo conoce a todo el mundo y estamos todos interconectados. No sólo es la sociedad. Motorizados, camioneros, conserjes, empleados domésticos, panaderos y pare usted de contar también se conocen todos entre sí y muy a pesar de que son millones más que nosotros, también se consiguen en todos lados. Toqué varios cornetazos como la propia histérica menopáusica hasta que logré maniobrar para esquivar el idiota camión que me había atrasado como 5 minutos por hablar con su amigo motorizado.

Llegué a las 3:58 al Colegio de Médicos. Corrí a caja, baje a la oficina de Medicina Vial, y para mi sorpresa, me encontré con un compañero de clases que dos horas antes había visto en la universidad. Its-a-fucking-small-world-after-all. Eso no es todo. Antes de él había como 6 personas en cola para hacer el mismo trámite y lo que me da más risa es que en las 3 veces que he ido anteriormente, nunca me ha tocado hacer cola para eso, esa ofician siempre está vacía. No importa, pensé, qué son 8 personas cuando he esperado como 9 horas todo el día. De nuevo, para mi sorpresa, resultó que mi compañero de clases estaba acompañado de una niña cuya cara me resultó familiar. Luego de pensarlo un rato recordé que era familia mía. Una de las muchas primas Sosa que tengo y que conocí en una reunion que hizo una prima hace un tiempo para conocernos todos.

A medida de que iban pasando personas y finalemnte ya eramos 3 los que esperábamos, entramos a la pequeña salita de espera donde está la asistente de la doctora. La muchacha debe tener unos 29 años. Sé que trabaja ahí desde el primer certificado médico que me saqué, habrá sido en el 2003. La oficinita siempre huele a incienzo y esta vez no fue la excepción. Su escritorio siempre está repleto de objetos que extraños que comprendí hoy, eran amuletos propios de su religión -un nombre extrañísimo que ni recuerdo porque creo que nolo he escuchado nunca- pero por lo que logré descifrar entre la conversación que ella tenía con un muchacho quetambién estaba esperando, tiene algo que ver brujos y santeros.

Al salir de allí, con mi certificado médico en mano, hice una pequeña parada en Santa Rosa de Lima para conseguir el bolígrafo perfecto. Dicho artículo es una Energel de Pentel que he comprado como 7 veces en la librería de la unviersidad y con la que he escrito mis apuntes en los últimos 5 semestres y que, desafortunadamente, ya no venden. La busqué en la librería Kichi y tampoco la conseguí. Triste y molesta me conformé en aceptafr que probablemente el modelo está descontinuado y al no conseguir nada parecido me compré otro bolígrafo que no escribe igual que el susodicho,pero qué más da, con algo tengo que escribir.

Llegué a las 6 de la tarde de vuelta a mi casa. Con una licencia. Un certificado médico. Un bolígrafo que no me gusta y con 400 páginas leidas de un autor que se ha convertido en uno de mis predilectos.

Saturday, December 27, 2008

Un, dos, tres

I. El recuerdo
El cielo estaba infinitamente gris ese día. Un vaso empañado sobre la mesa, una serie de servilletas dejadas allí sin usar y un playlist que parecía repetir siempre la misma canción sonaba de fondo, desde las pequeñas cornetas que dejó en mi casa por equivocación. Recordé muchas cosas, peleas inútiles, sonrisas falsas y su mirada enternecida cada vez que me veía cantar de felicidad. Miro al suelo. Ya nada es cómo era antes. El tiempo pasa inequivocadamente trazando piruetas en su andar, burlándose de sí mismo y de todo lo que se lleva con él. Intento reconstruir las piezas, como si fueran de rompecabezas. En algún lado deben encajar. El teléfono hace mucho que dejó de sonar y la soledad hoy no entiende de literatura. Agarro un bolígrafo y empiezo a escribir.


II. El disfraz

En mi adolescencia, repetidas veces me encerraba en el baño a maquillarme los ojos. Lo hacía esos días aburridos en los que la televisión no tenía nada bueno que ofrecerme y yo no tenía absolutamente nada mejor que hacer. Era pues, una distracción. Agarraba el lápiz negro de mi mamá y me delineaba lentamente los bordes externos de mis ojos. Quería que se vieran más grandes e interesantes, como los de Cleopatra. Usaba tanto rimel, que a menudo llegaba la hora en la que me veía al espejo y en el reflejo sólo existía para no reconocerme. Con él nunca me maquillaba los ojos. Solo usaba un blush fucsia sobre los pómulos y chapstick para hidratar mis labios secos y dejar huella de mis besos. El último día que lo ví mis ojos deseaban ser los de Cleopatra. Negros y grandes para no reconocer lo que tenía frente a mí. El contexto lo es todo, recordé. El contexto lo es todo.


III. El momento



Una mañana de verano, hace seis años, me provocó patinar en el parque central de la ciudad. Era uno de esos días en que el buen humor trazaba una sonrisa en mi rostro. En mis oídos: los audífonos que daban vida a las canciones predestinadas a hacerme feliz. Patinaba por las calles sin miedo a tropezarme con nadie, estaba sola y así recuerdo – con mucha precisión- que quería estarlo. No entendía de razones para dormir 12 horas al día o dejar el teléfono escondido en una gaveta de mi cuarto. Ninguna de estas costumbres extrañas que he adoptado con los años parecían tener ningún sentido en ese entonces. Hacía calor, la humedad en el aire me alborotaba los cabellos que tenía amarrados en una cola de caballo bien ajustada en la parte superior de la nuca. Me paré por un segundo a comprar una limonada en uno de los tantas paradas del parque. Ahí fue que sentí el primer clic de muchos que le siguieron. El clic, es el mismo sonido que hace la cámara cando dispara una fotografía. El propietario era él, en ese entonces un perfecto extraño con una tarea de fotografía pendiente para la universidad. El primero de muchos momentos felices por venir, que vienen sin previo aviso e igualmente se van sin la primera advertencia.

Music Profile N. 6: The National


La primera canción que escuché de esta banda tiene como título "About Today". Desde entonces me enganché a su sonido melancólico, que se categoriza dentro del basto mundo de los géneros como "Indie- Rock". Unos meses después, escuché otra de sus canciones en un capítulo de Grey's Anatomy (serie que no he dejado de ver desde que comenzó en el 2004), Fake Empire. La voz de cantante de la banda es grave y sencillamente genial. Leyendo sobre ellos en la web me enteré de que son de Ohio, pero se establecieron como banda en Brooklyn, New York, en el 2001 y desde entonces han sacado 5 albums, los últimos dos con la disquera 'Beggars Banquet'. Las canciones que más me gustan son del último disco "Boxer": Slow Show, Fake Empire, Start a War, About Today, Green Gloves.. se las recomiendo!

Friday, November 28, 2008

Y sin embargo, importa


Por qué me tiene que importar las llamadas que haces, si sé que no fueron a mí. Por qué tengo que seguir con las reglas protocolares de escribirte, aun si hace más de un mes que no sé nada de ti. Por qué cada vez que escucho tu nombre, paro la oreja -como quién quiere escucharlo todo- si realmente tu ya no formas parte de mi. Por qué no fuimos lo suficientemente maduros para compartir una despedida sensata, y simplemente dejarnos huir. Por qué siento que no te puedo saludar si a pesar de todo siempre nos llevamos tan bien, que al menos una amistad nos debería de unir. Finalmente, por qué siento que si te veo me muero, de pena, de vergüenza, de humillación, si tu también lo dejaste morir.

Thursday, November 27, 2008

El regreso


Después de infinitas tardes batallando en contra de las ganas de seguir durmiendo, de seguir tomando sangría(mala costumbre que adopte en el verano), de abrazar a Kala (mi Golden Retriever), de seguir viendo la novela en Rctv, de no hacer las tareas (Ohhh, sí, en la universidad seguimos con el tema de las “tareas”) de no leer, y no hacer nada, además de salir en una estúpida rutina sin sentido “a comer”, o “al cine”, o de quedarme viendo Seinfeld y cualquier película sola en mi casa, he ganado una batalla diferente. La de seguir escribiendo. Y aquí estoy, devuelta, feliz de encontrarme escribiendo sobre este teclado estas palabras que, aunque no son especiales, no dejan de ser las primeras que escribo sin fines “académicos” desde hace casi 5 meses.

Y es que la vida es así de impredecible, un día tenemos un motor dentro de nosotros que nos incita a escribir sin parar, y otro día el motor se funde y aunque busco las ganas dentro de mí, desaparecen en una triste realidad que en ocasiones, simplemente me toca aceptar.. Parece conformista, pero la alternativa es sólo rendirme ante la frustración y esa opción siempre he preferido descartarla.

Sunday, July 6, 2008

Yo, en el aire





Wednesday, July 2, 2008

Ella piensa


Tengo hambre. La cocina está lejos. El espejo está en frente. Hoy me siento extraña y tal vez un poco ajena. No, no son ideas mías y tampoco me lo dijo el psiquiatra. Ayer, en clases, la gente estaba hablando sobre un fenómeno sociológico nuevo. Algo que a mí -tan en mi mundo como siempre- no me interesó. Ni me llamó la atención. Estaba pensando en el chico que me pidió el número ese día que me estaba devorando un perro caliente en una esquina grasienta del Marqués. ¿Qué le podría llamar la atención? No era mi mejor momento, desde luego que no lo era. Recuerdo bien como estaba ese día. Despeinada, desaliñada, desmaquillada, y tenía tanta pero tanta hambre que me jartaba el perro y no me importaba. Ni sabía. No tenía idea que cerca estaba un chico que tenía rato viéndome. Eso lo sé porque en lo que me senté en el banquito me empezó a hablar, y me lo dijo. Me empezó a buscar conversación, ya sabes, ¿qué haces? - vendo lentes en la Óptica Caroní. ¿Cómo te llamas? Carolina. ¿Cuántos años tienes? 26. ¿No estudiaste? Sí, estudio. ¿Qué estudias? Relaciones Industriales. ¿Por qué no te has graduado? Porque empecé tarde. ¿Por qué empezaste tarde? Porque por mucho tiempo no supe qué me gustaba lo suficiente como para estudiar. Ahí murió la conversación. Me sentí extraña, haciendo este tipo de confesiones a un fastidioso que lo único que hacía era hacer preguntas. Enseguida me entapusé de más perro caliente. Así él podría notar que mi boca estaba muy llena y a lo mejor, dejaría de hacerme preguntas. El miró hacia el vacío. Yo terminé de comer. Me paré y le dije que tenía que regresar al trabajo.. Vale, ¿me das tu número? Y yo me quedé en blanco. Nunca tuve suficiente carácter para ser de esas personas crueles que simplemente dicen NO. O que, inventan cosas. Pero tampoco quería darle mi número. En un momento me congelé y en cuestión de segundos me ví a mi misma dándole la tarjeta del trabajo. Me di la media vuelta y me fuí. Caminé 4 cuadras y me en eso me doy cuenta de que no sé nada de esa persona. Él prácticamente se sabe mi vida entera, pero para mí él sigue siendo un perfecto extraño. Dos semanas después me empezó a mandar mensajes de texto. Se refería a si mismo como "el chamo que te pidió el número cuando comías perros". Era lógico que nadie más era tan bizarro como para hacer lo que sólo él hizo. El niño era insípido, nada en él me llamó la atención, excepto el hecho de que se fijara en mí - en ese estado, en ese momento. En fin. Ayer en clases pensé en todo ésto. Mientras escuchaba a mis compañeros hablar de muchas otras cosas, además del super fenómeno sociológico que supongo que ellos todavía siguen sin entender. Que si Manuelito terminó con su novia. Y Ángel está saliendo con Lorena, ay míralos, ahí vienen, shsh, cambien el tema. Todo era como un murmullo, pero lo recuerdo porque mi cerebro se entretiene. Por dentro me río y pienso en otras cosas. Al rato tuve examen. Creo que saqué 20. No lo sé, sólo creo. Ojalá tuviese la certeza. Aunque en verdad no me importa. Ya nada pareciera importarme. Tengo hambre. El reflejo del espejo me aburre enormemente. Y ahora, qué puedo pensar? Me provoca un perro. Me da flojera cocinar. La cocina está muy lejos. Mejor me acuesto. Mañana será un nuevo día.

Thursday, June 12, 2008

Eugenio Montejo (1938 - 2008)



Su poesía se caracterizó por la rica gama textual y el gran dominio de las formas, constituyéndose en un gran representante de la poesía suramericana. Publicó, entre otros, los libros: "Elegos" en 1967, "Muerte y memoria" en 1972, "Algunas palabras" en 1977, "Terredad" en 1978, "Trópico absoluto" en 1982, "Alfabeto del mundo" en 1986 y "Chamario" en 2003. Es autor también de importantes ensayos, tales como, "La ventana oblicua" en 1974, "El taller blanco" en 1983, y "El cuaderno de Blas Coll" en 1981. Recibió importantes galardones por su obra literaria y le sirvió a su país en el campo diplomático como embajador en Lisboa durante varios años.

A una semana de su muerte, aquí uno de mis dos poemas favoritos de él (el otro es "Los árboles")




MANOA

No vi a Manoa, no hallé sus torres en el aire,
ningún indicio de sus piedras.

Seguí el cortejo de sombras ilusorias
que dibujan sus mapas.
Crucé el río de los tigres
y el hervor del silencio en los pantanos.
Nada vi parecido a Manoa
ni a su leyenda.

Anduve absorto detrás del arco iris
que se curva hacia el sur y no se alcanza.
Manoa no estaba allí, quedaba a leguas de esos mundos,
-siempre más lejos.

Ya fatigado de buscarla me detengo,
¿qué me importa el hallazgo de sus torres?
Manoa no fue cantada como Troya
ni cayó en sitio
ni grabó sus paredes con hexámetros.
Manoa no es un lugar
sino un sentimiento.

A veces en un rostro, un paisaje, una calle
su sol de pronto resplandece.
Toda mujer que amamos se vuelve Manoa
sin darnos cuenta.
Manoa es la otra luz del horizonte,
quien sueña puede divisarla, va en camino,
pero quien ama ya llegó, ya vive en ella.









Capítulo 68 - Rayuela

Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpaso en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.

J. Cortázar

Monday, June 9, 2008

Ella es

Porque ella es así. Oscura. Ingenua. Insegura. Antipática y al mismo tiempo, amigable. Está llena de muros invisibles que intentan separarnos, yo igual trato de acercarme a ella y de recorrerla. Todos los días la atravieso, su terquedad y sus líos internos sólo hacen que me tarde 2 horas en llegar a donde, en cualquier otro caso, llegaría en 10 minutos. Es insólita. Se ríe de mí todos los días, a veces me recuerda lo bella que es en el fondo y lo atractiva que era antes de que fuese maltratada y descuidada por todos los que a diario, la pisotean. Ella ha sufrido mil derrotas y crisis, de cualquier tipo, sobre todo la de ser poseída por hombres que no la aprecian, que la tiñen de colores absortos e inútiles en una sociedad que ensucia y no lamenta. Ella, sin embargo, hace todo el intento de mantenerse firme, de no dejarse llevar por los demás, de no perder su carácter ni su personalidad. Hay días en los que la ves sonriendo y de buen humor, ella intenta acercarse a todos por igual, incluso a los que la rechazan de inmediato. Esos días, en los que, me invita al teatro, al cine, al museo, al parque, es cuando me doy cuenta de lo creativa que es. Y no, no es una más en el mundo. Es una más que está aquí, donde tu estás, en tu país. Y no, no es sólo porque esté aquí, es porque te invita a a quererla, a comer en los mejores restaurantes, a caminar a pesar del miedo que sientas, a hacer ejercicio, a disfrutar de poder vestirte como quieras porque la temperatura te lo permite. Es así, porque cuando te alejas de ella, y luego regresas, te das cuenta de la falta que te hizo todo el tiempo.. en especial, verla rodeada de esa inmensa montaña. Ella es, y siempre será, Caracas.
Ana Cristina Sosa M.
(fotografía: Christian Puello Conde)

Tuesday, June 3, 2008

Quote - Unquote IV

"Always listen to experts.
They'll tell you
what can't be done and why.
Then do it."


Robert Heinlein

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