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Tuesday, March 23, 2010

Círculos


Círculos van y círculos vienen en mi mente. Se dibujan sobre nubes redondas, circunscritas en el cielo, colgándose de otras nubes que a su vez, tienen mil circunferencias adentro. Son pensamientos que circulan por mi mente que redondean mi manera de idear. Son círculos que intentan encerrar ideas concretas e ideas abstractas. Círculos que vienen y van, que se abren y se cierran, que son negros y son blancos, que se transforman y se vuelven círculos nuevamente. Son sabores de expresiones simultáneas e ideologías absurdas que nuevamente hacen un nudo en mi cabeza. Los círculos de mi imaginación no cesan, circulan en todas las direcciones y en todos los sentidos posibles. Intentan crear situaciones existenciales, se basan en la filosofía y se excusan con fórmulas matemáticas que ni ellos logran descifrar. Se superan, se exasperan, se sobreponen y se congelan. Son ellos, los círculos, los que hacen que me duela la cabeza. No paran, no dejan de circular por todos lados. Crecen y decrecen. De repente todo se vuelve gris y poco a poco van desapareciendo algunos, mientras otros titilan, alarmándome que ellos siguen ahí, y que no se van para ningún lado. Yo intento jugar con ellos, imagino rostros dentro de ellos, objetos de deseo, se convierten en peras, manzanas, cerezas, dátiles, almendras, avellanas, y poco a poco lo que parecía una pesadilla se convierte en un sueño muy agradable, es el sueño de los círculos del deseo.
Ana Cristina Sosa Morasso

Tuesday, March 9, 2010

Sombra de ti

Estaba ahí. Sola en medio del todo, de la nada, ya ni sé. En mi cabeza, tus palabras se repetían una y otra vez, convirtiéndose en  sombra de mis pensamientos.  La mañana estaba helada pero la luz del sol aún se hacía latente, recordándome de los dos solos bajo el cielo azul, como esa vez de la fotografía, de los besos furtivos, de la maraña de ideas que construimos como siempre lo hacíamos.

Caminaba lentamente, era un momento que quería preservar. Imágenes de postales, de recuerdos presentes, representativos de algo palpable entre los dos, invadían mis neuronas. Los minutos inciertos, se detuvieron, la brisa rozaba mis mejillas en un intento de recordarme dónde estaba y por qué esta parada sobre ese asfalto tan detestable en nuestras vidas. Soñábamos con días de verano, inmersos en campos de maíz. Soñábamos en un mañana que nos prometía un mundo de felicidad. Con nuestro amor, nos creímos capaces de abarcarlo todo: el universo entero, si era posible, eramos nosotros, ¿Cómo no iba serlo? Éramos tu y yo. Los mismos que se completaban las oraciones. Que se llamaban con la mente. Que lograban entrelazar los pies debajo de las cobijas y mantenerlos cálidos en medio del invierno más cruel. Éramos los que se reían en medio de un funeral. Los que hacían el amor en los lugares más prohibidos.

Mientras tanto, yo seguía allí: en el mismo lugar, paralizada para no olvidar, entre lágrimas que se evaporaban en milésimas de segundos y momentos mágicos que aún no han culminado. Las imágenes iban y venían en mi imaginación: semiosis de un amor infinito donde día a día rozábamos los márgenes de lo imposible para sentirnos vivos y presentes en un mundo que poco nos realizó. Recuerdo bien, la anoche anterior, como todas las noches, me había quedado hasta tarde intentando armar el rompecabezas de nuestras vidas. Siempre, siempre hay una pieza que falta y otra que sencillamente, nunca calza. Pero en ese momento, yo seguía allí, parada sobre el asfalto. No tenía más nada que hacer. Estaba ahí, de pie, pensando en todo y en nada, observando a los transeúntes con miradas vacías. En blanco. En sus caras veía reflejos de frustración y sueños perdidos. Ellos no se daban cuenta de ésto. ¿Por qué yo sí?

Inhalaba y el aire cada vez se hacía más frío en mis pulmones. Expulsaba todo lo malo, no quería nada de eso en mí. Sólo los buenos recuerdos y la promesa de que algún día te volvería a ver. Me reía. Dentro del caos, me reía. Qué ilusa fui al desestimar tres continentes de distancia que nos separaban en un intento de acabar con todo lo que un día fue verbo y sustantivo, palabra y significado, dos caras de una misma moneda. En algún momento, inseparables. Ahora víctimas de una sentencia de kilometros y circunstancias desafortunadas e inoportunas para nuestro amor.  El asfalto me congelaba las suelas de los pies pero era una sensación agradable. Un recordatorio de que aún estaba viva. Sintiendo 'algo'. Siempre algo por ti.

Saturday, November 17, 2007

El Olvido Que Seremos


A veces me pregunto qué será de nuestras vidas en 15 años. Cuando el comunismo haya invadido los metros cuadrados de éste país, cuando ya tengamos mínimo unos 6 años afuera, dispersos por el Mundo, todos en ciudades diferentes, por no decir distintos continentes. Me pregunto que será de nuestros tíos lejanos, aquellos que decidieron quedarse porque al fín y al cabo aquí son "alguién". Me pregunto que será de nuestro Sr. Presidente, ¿seguirá lanzando cadenas de 4 horas? ¿Habrá aprendido - para ese entonces- no interrumpir los discursos de sus compañeros presidentes? Me pregunto si seremos entonces lo que alguna vez fuimos ahora. Si tendremos recuerdos de lo que vivimos en un país que prometía darnos todo y más. Me pregunto si nuestros compañeros de colegio y universidad pensarán en nosotros - coye vale, ¿qué será de la vida de susanita? ¿será que sigue escribiendo en sus blogs - o habrá muerto en una cárcel remota en falcón por sacar esos reportajes al aire?- Día y noche me invaden éstas y otras preguntas que me hacen reflexionar sobre el ahora, y las tantas decisiones que nos esperan, que sin saberlo determinarán el después. Cómo me gustaría enterrar todos los recuerdos en un lugar accesible. Cómo me gustaría que te acordaras de mí. Que los amores no se desvanezcan en el pasado, sino que más bien se reproduzcan en el futuro. Que contemos todos con las herramientas para desarrollar habilidades telepáticas y así poder comunicarnos haciendo sólo el uso de la mente. Me pregunto si, mi abuelita: ¿se acordará de esa niña que se echaba a leer revistas Hola! con ella en su cama? Y su esposo, ¿se acordará de su nieta que amaba hablar de historia con él? Mi mami bella: ¿me perdonará por haber tenido que abandonarla? Y, qué será de las canciones de Franco de Vita que tanto escuchaba desde niña, "te amo, si tu no estás, te recordaré". Te recordaré. ¿En verdad me recordarás? Y así se pasan las horas de este sábado en la noche; pensando en ti, en mí, y en el inevitable olvido que seremos.

Ana Cristina Sosa M.

Wednesday, October 10, 2007

Queriendo sin querer

Es extraño, es absurdo, es liviano y es pesado. Es muchas cosas, pero sobre todo es. Digo "es" para no negar su existencia, aunque a lo mejor negándola sea más feliz. Posiblemente menos miserable. Es el despertarme y pensar en eso, es el bañarme y preguntarme eso. Es el querer fingir no tener nada que ver con ello, más cuando en el fondo .. no hay duda que por ello vivo. Queriendo sin querer he llegado a lo incomprensible. ¿Cómo niegas algo que sientes, que nunca quisiste sentir desde un principio? ¿Será un capricho o será algo verdadero? Tal vez sea la necesidad de saber si es o no es lo que me tiene preguntando cómo fue que llegué a este punto. Al principio fue interesante. Después fue estresante. En algún punto... medio deprimente. Hasta considero que dentro de todo llegó a ser perfecto. Perfecto tal vez porque desde el principio se caracterizó por ser tan diferente y extraño, que no tuvo problema en generar una chispa inagotable que para mí fue perfecta. Definitivamente el misterio lo mantuvo vivo. El conocimiento tal vez lo ahuyentó. Ahora no se si todavía existe o ya se fue. Me despierto y no se si siento o si quiero sentir. El punto es que la duda está. Tal vez no haya mucho detrás de esa constante interrogante.. tal vez haya demasiado. ¿Quién sabe al final?

Wednesday, September 5, 2007

Just a kiss



It's been six days already, and I can still feel your arms around me. I can still hear you breathing next to me, and I can feel your hard pounding heart beating, just like mine is right now. Its amazing how you can make an instant seem everlasting. I know times are getting hard but please don't do this to me. One night could have been one week, if only you would answer my messages. Why spend such a magical night with me and then never come back? I can't help but wonder what went wrong.. for me everything just felt right. Your smooth lips against mine, reminding me of how lucky I was at the moment to be with someone as sweet as you. Now I doubt I was lucky. Unlucky is more like it. I don't know why I am even writing you this stupid email. ..

... after all, it was just a kiss.

delete.

Sunday, September 2, 2007

Quote - Unquote


¿Alguna vez has visto una fotografía tuya y
en ella notas que hay un extraño en el fondo?
Eso me hace preguntar cuántos extraños tienen fotos nuestras.
¿En cuántos momentos de las vidas de otras personas hemos sido partícipes?
¿Será que somos partes de sus vidas cuando sus sueños se hacen realidad?
O quién sabe, a lo mejor estuvimos ahí cuando sus sueños murieron.
Tal vez inconscientemente intentamos entrar, como si fuéramos alguien
destinado a estar dentro de la fotografía.
O, a lo mejor fue el flash quien nos tomó por sorpresa.

Sólo piensa, puedes ser gran parte de la vida de otra persona
y ni siquiera saberlo.


Ana Cristina Sosa M.

Saturday, September 1, 2007

El breve espacio en que no estás


Me mata el breve espacio en que no estás. Tu ausencia me susurra palabras de olvido, mientras tu recuerdo me canta de vuelta a la vida.

Quiero perderme y desaparecer en el breve espacio en que no estás. Atravesar 7 mares y recorrer continentes con tal de encontrar nuevas formas de amarte, besarte y adorarte.

Me duele tu ausencia y el breve espacio en que no estás. Imagino tu cuerpo desnudo al lado del mío, mientras descansamos nuestros seres de tanto amarnos sin parar.

Voy a escribir un poema para enamorarte, para ahuyentar esa distancia infinita y frívola: ese breve espacio en el que.. lamentablemente... ya no estás.



Ana Cristina Sosa M.

Friday, August 3, 2007

Me gustas


Me gustas porque aunque no seas mío, te siento tan cerca que bien podrías serlo. Me fascinas porque sabes cómo hacer mis sueños realidad. Me gusta tu manera de acariciar mi pelo y hacerme sentir que todo está bien, aun cuando sé que nada estará bien y que todo se está cayendo por la borda. Me gustas porque a veces, aunque estás ausente, te siento a mi lado. Me encanta la forma en la que me haces pensar que soy la única mujer en el mundo entero, tu capacidad para hacerme sentir querida, adorada, soñada. Me gustas porque cuando te enojas frunces el ceño y te ves divino. Me gustas porque cuando me ves llorar se te ponen los ojos aguados y buscas las mil maneras de hacerme reir. Siempre lo logras. Me gustas porque cuando me conociste no perdiste el tiempo, me buscaste conversación, me pediste el número y no pasaron dos días antes de que me llamaras. Me gustas porque me diviertes, me entretienes, el tiempo no se estanca cuando estoy contigo. Me fascina tu mirada misteriosa cuando quieres decir algo pero no sabes cómo. Tu forma de bailar, aunque no te sepas los pasos, igual le echas pierna y no le dices no a nada. Me gusta lo valiente que eres, las ganas que le tienes a la vida. Tu optimismo, y entusiasmo con respecto a todo. Nunca dices no, nunca dices nunca, siempre encuentras la manera de hacer posibles tus sueños. Me gustas porque eres único en este mundo, porque eres tú y solo tú quien me hace sonreir cada mañana. Me gustas porque es en tí que pienso antes de acostarme. Es contigo que sueño todas las noches y eres tú, y solo tú la persona que me podría gustar en este mundo.

Ana Cristina Sosa M.

Thursday, August 2, 2007

No eres tú

Te imagino en tu habitación, pensante y algo distante. Agonizando entre llamarla o irla a visitar (de sorpresa), en hablarle, en saludarla, en saber dónde carajo está, y con quién. Quieres tener total y completa posesión sobre ella. Tener un control de todo lo que hace, de todas las conversaciones que tiene al día. Te sientes un poco stalker pero aún así el placer de imaginarla a tu lado no cesa, no te deja de llenar la barriga de pequeñas maripositas que hasta te han quitado el hambre. Te sientes inseguro de tí mismo porque al final del día, ella no termina de demostrar su afecto por tí. Le das rienda a tu imaginación y siempre piensas lo mejor. Lo que no sabes es que ella hoy salió con otro chico. Ella ahora está pensando en Carlos Luis, no en tí. Ella siente las mismas maripositas que tú, sólo que por otra persona. Sin darte que cuenta te fuiste obsesionando con una ilusión, con una idea..-¡Qué idiota soy!- piensas cuando fuiste a verla en su casa, y te das cuenta que hay un carro estacionado afuera, donde la ves a ella.. desencadenando tremenda pasión con un chico que simplemente... no eres tú.

Ana Cristina Sosa M.

Monday, July 30, 2007

Divagando

Divagando en tu ser me paso muchos minutos del día. Pensando en tus pectorales, en tu mirada sensual, en tu piel de durazno. Me imagino cómo se sentira estar entre tus brazos, cómo me sentiré cuando me digas que me amas. Divago entre estar o no estar a tu lado. En cuánto tiempo duraríamos juntos. En el número de llamadas que me harías al día. En nuestro primer beso. En los minutos al día que pasaría pensándote. Divago entre ser o no ser, entre quererte o amarte. Porque es justamente cuando divago sobre tu ser qué me planteo todas éstas, y más interrogantes. Porque son precisamente éstas preguntas las que me hacen ubicarme en dónde estoy parada con respecto a tí. Después de divagar por mucho tiempo comprendo que en verdad tu y yo no somos nada. Y que, probablemente nunca lo seremos. Aún así me divierte pensarte, soñarte, quererte en lo más profundo de mi imaginación. Así se me pasan los minutos del día. Así se pasa más rápido el tiempo, y voy aprendiendo a quererte cada vez más, en mis pensamientos.

Ana Cristina Sosa M.

Sunday, July 29, 2007

La Espera



Ella espera el día que el le diga Te Amo. Él, en cambio, espera impaciente el día en el que ella se entregue por completo. Todos esperan el día en el que cada uno deje de hablar del otro, ya todos están aturdidos de tantas quejas y comentarios que no vienen al caso. La madre espera el día en que la hija empieze a decirle la verdad sobre aquel personaje que le envía flores a la casa. El padre espera que sea un chico honesto y que no se esté aprovechando de su condición económica. Juntos esperan que la relación no se convierta en una fastidiosa rutina. Esperan el día en que se puedan ir juntos a la casa de la playa. Él intenta decirle que la quiere y ella poco a poco va entendiendo lo dificil que es para él decir estas palabras. La confianza se va adueñando de la pareja y la espera se va haciendo cada vez más corta. El viernes, ella espera que él la pase buscando, mientras que él espera que ella lo llame para él entonces salir. Los minutos pasan cualsi fueran años, y ella se va enojando poco a poco. Él no para de ver el celular, no entiende, ¿será que deberá seguir esperando? La casa de la playa espera tener compañía. Finalmente él se resigna y la llama a su casa. Ella atiende, arrecha. Él no entiende qué le pasa a ella, pero le dice que está saliendo y la va buscar. Ella se monta en su carro y finalmente se dirigen a lo desconocido. En la casa de la playa finalmente hablan. Él aún no le dice Te Amo. Y ella decide seguir esperando a que un día ya no existan barreras ni esperas que desvanescan el amor y acaben con su paciencia.

Ana Cristina Sosa M.

Saturday, July 28, 2007

El Misterio que Ocultan tus Ojos

Hay algo en tus ojos que hace días me tiene agonizando. No sé si te lo he dicho antes, la verdad es que no creo. Temía que enfurecieras, que me gritaras y luego, que me abandonaras. La verdad es que aún se me hace muy dificil decírtelo, pero el caso es que, ya no aguanto más. Tu mirada ya no es la misma de antes. Es como si el brillo de tus ojos se hubiese desvanecido, y en vez de ese brillo apareció algo que todavía no logro identificar. ¡Maldita sea! No entiendo qué pasa. ¿Qué te hice? ¿ Es que acaso he dicho algo que no he debido decir? Cuando me miras, me clavas esa mirada pulluda que me pincha los ojos como lo harían 100 alfileres. Siento que me tienes rabia, rencor, envidia, celos. No entiendo qué te pasó, ni qué hice para que me mires así. Es una mirada misteriosa, que te ha vuelto un ser ajeno a mí. Recuerdo cuando antes me mirabas con dulsura, con ternura y mucho amor. Tus ojos te brillaban casi como el brillo que emana de los brillantes. Ahora no, ahora sólo me ves con esos ojos negros azavaches que me dicen mil cosas que tú, por otro lado, no quieres decir cuando ejerces la práctica de hablarme. ¿Por qué no me dices qué es lo que te tiene así, con esa misteriosa mirada que me va matando poco a poco? Te ruego, mil veces te ruego y te suplico que me lo digas, que me lo escribas (si así prefieres), sólo dime de una vez por todas cuál es el maldito misterio que ocultan tus ojos.
Ana Cristina Sosa M.

Thursday, July 19, 2007

El Tiempo


Tres horas y un minuto. Tres días y cuatro horas. 2 meses y 5 días. Tiempo. Después todo ese tiempo, sigo siendo yo. Sigo siendo esa lágrima que derramaste ese día cuando te dijeron que no eras lo suficientemente buena. Sigo siendo esa sonrisa que se dibujo en tu rostro cuando te distes cuenta de que si quieres puedes, y si puedes entonces si eres lo suficientemente buena para lograrlo todo.

Después de todo ese tiempo, yo sigo siendo ese recuerdo que viene a tu mente cada ves que escuchas ahora esa canción que antes siempre cantabas. Sigo siendo esa constante en tu vida que te hace reflexionar sobre lo que en verdad quieres de ella. Soy esa luz que esta por dentro y que viene a iluminarte los días. Soy todo y soy nada, pero siempre estoy ahí para ti. Una lágrima. Una sonrisa. Un recuerdo amargo. Una sensación de incertidumbre. Un momento en el futuro. Un sentimiento que sientes cada tres horas y un minuto. Cada tres días y cuatro horas. Cada dos meses.

Tiempo. ¿Para qué vivimos de él? Imagina como seria la vida si no dependiéramos del tiempo. Tiempo para levantarnos. Tiempo para asistir al colegio. Tiempo para estudiar. Tiempo para descansar. Tiempo para crear e imaginar. ¿Cómo sería? Viviríamos todos los instantes más eternos y lentos. Pero, ¿por qué lentos? ¿Si no hay tiempo? Aún sabiendo que el tiempo es algo abstracto, una construcción humana para poder tener una noción de lo que pasó, lo que está pasando y que va pasar (pasado-presente-futuro) se me hace muy difícil imaginarme lo que el tiempo puede ser. Más difícil aun se me hace imaginarme como viviríamos sin él.

¿Cómo podríamos vivir si todo lo que pensamos correcto, es malo? El momento en el que pensaste que lo que hiciste fue malo, aunque cuando lo hiciste pensaste que era lo correcto. Te distes cuenta muy tarde porque ya no puedes retroceder el tiempo. ¿Y si no hay tiempo? Si no hay tiempo no hay nada. Por lo tanto podemos afirmar que el tiempo nos determina el momento exacto o preciso donde sucede algo.

El sueño de muchas personas es que existiera una máquina que pudiera atrasar el tiempo. De esta manera poder arreglar aquellos errores que cometieron en el pasado. Mi opinión es que no debemos preocuparnos por lo que ya paso, deberíamos en ves, gastar esa energía en preocuparnos por el presente que además sabiamente determinará el futuro.

Ana Cristina Sosa

Wednesday, July 11, 2007

Cambio

Cada cierto tiempo, cuando pareciera no haber más nada que hacer, me pide a gritos que ejerza su práctica. Porque es cada cierto tiempo que miro a mi alrededor y me canso: las paredes dejan de ser paredes y empiezan a ser las estructuras responsables de mi enclaustro, la mesa deja de ser mesa y empieza a ser una lámina de madera sobre la cual las cosas se acumulan, y se acumulan, y peor aún mis libros dejan de tener esa magia que tenian porque han dejado de ser leidos. Todo esto es fuerte, pero más fuerte aún es cuando veo hacia el espejo y hasta el reflejo ya no tiene brillo: ya no hay crema que haga la magia. Porque sí, es cada cierto tiempo que quiero que cambie todo: la pocision de los muebles, el orden de mis libros, la ropa que me pongo y me quito, la decoración de mi cuarto, el corte de pelo, la manera en la que escribo y hasta, las ganas de despertarme cada mañana. La rutina ya no es rutina, es simplemente divagar en qué hacer, qué pensar, qué puede entretenerme, qué será que me conviene, qué música me provocará escuchar y finalmente, ¿qué puedo hacer para sentirme útil? Es así como las cosas a mi alrededor poco a poco van cambiando y empiezan a cobrar vida otra vez. Un cambio que hace que todo se vea diferente, que vuelva a existir esa inevitable sensación de novedad, y por unos instantes olvidarme que en algun determinado tiempo todo se va volver monótono otra vez; olvidarme del ciclo y vivir en presente.

Ana Cristina Sosa M.

Detrás de una sonrisa

Detrás de una sonrisa hay mucho sobre qué ahondar. A veces no sé distinguir si son nervios, ganas o miedo lo que está detrás de ella. Nervios tal vez porque me siento intimidada; ganas quizas de probar algo nuevo, de esas que vienen y no pueden parar; y miedo de volver a perder lo que nunca gané. A veces la vida parece un ciclo constante de emociones absurdas que van llenando el espacio y el vacío de una incógnita. La verdad es qe igual, yo nunca estoy satisfecha. No se si es quizá la falta de ganas de seguir buscando lo que antes siempre parecía haber encontrado. Cualquier idea que me pase por la mente puede ser borrada instantáneamente por una simple sonrisa que me llene desde adentro. No, no es hipocrecía. Tampoco es maldad ni mucho menos... falta de seriedad. Es más que eso. Es una excusa para no llenarme de histeria. Es tambien, al menos para mí, una comodidad. Me alegra el instante en el que pienso que algo me puede hacer sentir algo. A veces, lo admito, puede ser tambien inseguridad. Inseguridad de hacer el ridículo, o tal vez inseguridad de no ser quien siempre he sido. No importando la profundidad ni la extensión de ella, detrás de una sonrisa siempre va haber un misterio incesante sobre el amor, la vida, la locura, y tal vez.. el éxtasis de la llamada felicidad.
Ana Cristina Sosa M.

Sunday, July 8, 2007

La Tempestad

El diluvio comenzó alrededor de las 3 de la tarde. Nadie pensó que ese infinito cielo color azul pastel, fuera a llenarse de esas nubes negras que ocultan detrás de ellas un oceano infinito de agua que luego cae sobre nosotros. Ese día la lluvia no dejó de cesar. Pasaron 1, 2, 3, 4, 6, 8 horas, y la lluvía seguía cayendo, como quién no ha bajado en años luz. Mojó todo lo que pudiese mojar, la gente, que claramente no estaba preparada para aquel diluvio, se emparamó de agua. Los niños jugaban debajo de la lluvia, sin saber que horas más tarde estarian batallando la pulmonía o la gripe que les causó ese juego. Las adolescentes corren hacia cualquier techo que les brindase un refugio para que el alisado del pelo no se les dañase. Los adultos intentaban no salir del lugar donde estaban, convirtiendose en los prisioneros N.1. Pero Emiliana Cáceres y su esposo, Adrián Villamediana, decidieron salir a la playa, muy bien abrigados y con sus respectivos paraguas, claro está. El agua salada del mar poco a poco se fue mezclando con el agua dulce que caia del cielo, y creaba un pequeño remolino entre las olas y la arena. A pesar de no dirigirse la palabra, estos quedaron atónitos al ver semejante paisaje en frente a ellos. La espuma se veía más blanca que nunca, pero casi todo lo que los rodeada empezaba a verse en diferentes tonalidades de gris. La tempestad fue limpiando todo lo que mojaba consigo, los carros, los techos, las calles, incluso limpiaba los pecados que la gente habia cometido y uno que otro engaño infiel que le hacía un cónyuge al otro. Pero lo que nadie sabía es que esa lluvía tambien habría de inundar ocho ciudades, de damnificar 800 familias que luego estarían en plazas buscando refugio o la caridad de alguien capás de ayudarlos. La tempestad duró 2 meses y cinco días. Ya para ese entonces a nadie le importaba la pulmonía o la gripe; el engaño o los pecados que fueron "lavados". Para ese entonces la gente rezaba por un rayito de sol. Por un hermoso arcoiris. Por ver los colores de nuevo y no verlo todo en blanco y negro. Emiliana y Adrían dejaron de visitar a la playa, y empezaron a refugiarse bien en su casa, sin salir afuera, al menos que fuese estrictamente necesario. La vida de todos cambió gracias a esa tempestád. Ya los niños no salián a jugar fútbol. Ya los adolescentes no búscaban fiestas ni motivos para salir de casa. Ahora todo era diferente. Las circunstancias hicieron que el mundo cambiase, y así fue como la tempestad afectó el modo de vida de muchas poblaciones. Poco a poco fue dejando de llover, y la gente empezó a creer en Dios otra vez. Los colores empezaron a cobrar vida y los niños volvieron a jugar bajo el sol. Pero nadie olvidaría la tempestad que los afectó por dos meses y cinco días.
Ana Cristina Sosa Morasso

Saturday, July 7, 2007

La Playa


La playa que Elías solía frecuentar no era cualquier playa, era LA PLAYA, un lugar desierto y solitario, único para él, dónde solía echarse en la arena, sin importar llenarse de ésta por todas partes, sin importar que el pelo se le llenase de granitos infinitos, sin importar que tal vez se estaba quemando mucho por el sol. Nada de esto importaba, sólo el hecho que el estaba ahí, tranquilo y disfrutando de su vista. Solía mirar hacia el horizonte y meditar sobre la vida, sobre su vida y la de su familia. Sentía gran satisfacción al hacer esto. Aunque no siempre la circustancia era buena, se alegraba con tan solo estar allí. Los amaneceres y los atardeceres eran únicos en la playa, eran verdaderamente especiales, porque estaban ahí, en el lugar perfecto, en su pedazo de paraíso terranal. Ese era su Edén. Esa era la playa que le afirmaba su existencia cada vez que la visitaba. La playa que le despejaba la mente. La playa que le daba sentido a su vida. Un día Elias se tuvo que ir lejos a visitar a un familiar que estaba muy enfermo. Al partir, Elías estaba consciente de que lo que más le iba hacer falta no era su familia, ni su novia, ni los estudios, ni mucho menos el trabajo, era su playa. A los días de haberse partido, Elías fue sintiendo un vacío por dentro muy grande, que no lo podía llenar con nada, y se dio cuenta de lo dependiente que era de la playa. Esto lo aterrizó, pues nunca pensó que el fuese una persona dependiente de nada ni de nadie. Al concientizar esto, Elías empezó a aislarse un poco de la playa, pasó de ir todos los días, a ir una vez a la semana, luego una vez cada 15 días, y asi fue disminuyendo sus visitas al "paraíso terranal" que tanto le gustaba y donde tanto disfrutaba su estadía. A su vez, la playa se entristezo sin su fiel compañero y visitante. Poco a poco las palmeras dejaron de cobrar vida, y fueron muriendo, al igual que la arena fue dejando de ser blanca, y se puso marrón. Las olas se enfurecieron y cada vez eran más fuertes y más grandes. Elías ya nunca volvió a ser el mismo niño inocente que visitaba la playa, y ésta dejo de ser el paraíso terranal, y se convirtió en un lugar hostíl y peligroso para todas las personas que intentaban ir. La playa, y Elias más nunca volverían a verse.

Ana Cristina Sosa Morasso

Ese día


Ese día lo mire con ojos de ternura, pensando que él también sentía algo similar a lo que yo estaba sintiendo. Ese día pensé que ya estaba todo listo, que ya por fin todo sería perfecto para mí. Poco a poco me fui dando cuenta de lo engañada que estaba. De lo poco bien que iban las cosas. Fui cayendo en cuenta que lo que era amor para mí, era algo muy diferente para él. Y así se fue desboronando el sentimiento tan tierno que sentía, y poco a poco se fue convirtiendo en otra cosa, un poco dificil de describir, pero parecido a la rabia, a la decepción.. y así fui dejando de sentir hasta que llegó el día en el que ya no sentía nada por él. Dejó de importarme por completo. No sé si él sepa sobre ésto. Lo más probable es que no tenga ni idea. Fue tan poco el interés que el llegó a sentir por mí que dudo que haya sentido la curiosidad de ponerse a buscar algo más allá de lo que le era evidente sin tener que indagar. Lo que es evidente ahora es que somos un par de extraños, que a veces se miran sin saber por qué, y a veces se piensan, sin saber por qué.
Ana Cristina Sosa Morasso

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