Tuesday, May 7, 2019

La Gran Magia

En estos días me encuentro leyendo el libro "Big Magic" de Elizabeth Gilbert. Apenas voy por la mitad pero ya lo amo. El libro trata sobre la magia que es la creatividad y la inspiración. Leerlo me traslada al 2007 y el 2010, años en los que tuve súper inspirada y en los que escribir era algo que me emocionaba muchísimo.

Cuando trato de entender por qué dejé de escribir (al menos con la frecuencia y pasión con la que escribía antes) me es difícil entender exactamente qué fue. Quizá el haberlo estudiado en la maestría, formalizó el arte a un nivel que dejó de ser divertido. Quizá la presión de que no estaba escribiendo nada digno de publicación. Mucha autocrítica y pensamientos limitantes que me llevaron a dedicarme al 100% en mi trabajo del día a día y a escudarme en él para usarlo como excusa de "no tener tiempo" para escribir. Bullshit. Simplemente perdí la conexión con la magia. Suena muy cursi, lo sé, pero es la verdad. Dejé de intentarlo. Dejé de sentarme a escribir y la magia se fue en busca de otra servidora que fuese más compasiva con ella.

Este mes de mayo ha sido como un comienzo de año para mí. Entre el horóscopo de Susan Miller, el hecho que ya estoy bien adentro en el segundo trimestre de embarazo (hello energy! I love you!) y este libro que me encanta, me siento super motivada y por ende me he propuesto una cantidad de metas que hasta ahora he cumplido casi todas. Lo cómico es que como me siento tan motivada, todos los días voy agregando más cosas al "To Do" diario para alimentar el alma. Así va la lista: Escribir las páginas mañaneras. Ver el amanecer. Meditar con mi dreamboard. Hacer los ejercicios de abundancia. Leer 1 hora. Selfcare (baño de reina, retocar manos y pies, bañarme en cremas, cepillarme el pelo hasta que esté liso y brillante, floss). Trabajar 5-8 horas. Comer casero. Hacer ejercicio. (esta última no la he cumplido ni un solo día. Eso sí que me da CERO ganas). Ahora son casi las 10am y estoy un poco cansada pero más son las ganas que tengo de seguir escribiendo aquí que las ganas de acostarme a dormir y eso, en sí solo, ya es un gran triunfo.

Sunday, December 2, 2018

New England on My Mind

En Nueva Inglaterra pasé varios veranos cuando era pequeña. La pasaba con mi papá, su esposa, mi hermano y mi hermanastro en un pequeño pueblo en las afueras de Boston. Estando allí jamás te podrías imaginar que había una ciudad con rascacielos y muchos estudiantes a media hora de allí. La verdad, muy escasas veces íbamos a la ciudad. Creo que realmente el plan del verano era escapar del caos de Caracas. 

Cuando pienso en esos tiempos en los que tendría cinco, quizá seis años, recuerdo con cierta melancolía la luz de aquel lugar. La tenue luz que se colaba entre la infinidad de pinos en cualquier momento del año. Una luz que por micro-segundos podía encandilar, tan rápido que no hacía falta esquivarla. Destellos de luz que de a momentos te recordaban del mundo exterior. 

Recuerdo, también, las horas que pasábamos escogiendo moras en la vía principal: el agrio sabor de la fruta y la discrepante mancha fucsia que dejaba en mis manos resbalosas en contraste con su color negro en el exterior.  Recuerdo el pegoste que recubría mi piel mientras nos paseábamos por el costado de la avenida a 30 grados Centígrados.

La agradable brisa caliente que sentía en mi rostro cada vez que me paseaba en bici por la vía principal es otro de los recuerdos que guardo. El bosque que estaba entre la Ruta 30 y la casa de mi papá a veces re-aparece en mis sueños. Pocos espacios me han parecido tan aterradores y encantadores al mismo tiempo. Entre los pinos me perdía hasta llegar a un lago que tenía a un costado un carro abandonado y una mesa de picnic.  Allí me sentaba a escribir. Cuando me viene este recuerdo también me invade una curiosidad por saber qué escribía en ese momento. ¿La historia detrás del carro abandonado quizá?  Lo que no daría por pasearme entre esas páginas de nuevo...

No era otoño, no podía serlo pues siempre pasaba los veranos allí. Sin embargo recuerdo perfectamente el crujir de las hojas al pasar. El suelo del bosque estaba completamente cubierto de ellas. Nunca entendí realmente de dónde venían porque el bosque estaba invadido de pinos. Altos, muy altos y muy cercanos unos de otros. Tan altos que a mi corta edad de cinco años nunca podía apreciar el tope. Las hojas, anaranjadas, oxidadas y secas, siempre estaban allí, muy presentes debajo de mis pies. 

El tiempo se detenía en aquel lugar donde pasábamos la mayor parte del tiempo en contacto con la naturaleza. Cuando no estábamos afuera, estábamos en la casa muy probablemente en cocina, comiendo alguna de las tres comidas o ayudando a poner /recoger la mesa. La recuerdo cubierta por completo de un papel tapiz blanco con flores azules y rosadas. A veces estábamos en el cuarto de mis hermanos, que sin falta tenían prendida la tele con el VHS de QUEEN. La tele mostraba videos y escenas que a mis cinco años me perturbaban bastante, debo admitirlo, sin embargo siempre me quedaba allí con ellos, hipnotizada viendo a Freddy Mercury vestido de mujer cantando I want to Break Free

Friday, November 30, 2018

La carrera contra el tiempo


Yo tengo una teoría. A los veinticinco años y un día, el tiempo empieza a transcurrir más rápido. Llámese sudor, trabajo, redes sociales, ganarse un sueldo, escalar posiciones en el mundo corporativo, lavar la ropa, limpiar el baño, cocinar, pagar las cuentas, llegar a esa reunión, responder los Whatsapps de las amigas, de los clientes, de la familia. Todo empieza a abrumar y cada vez ese concepto que conocíamos como "Tiempo libre" se va haciendo más y más foráneo. Más y más extinto.Y es que, si lo piensan de verdad, el tiempo libre dejó de existir desde el día en que nos abrimos una cuenta de Instagram y nos compramos el primer smartphone. 

Hace un año tuve mi momento "ahá" y empecé a hacer cambios en mi vida. A meditar. (O por lo menos intentarlo), a bajar el ritmo de intensidad de las cosas, a despertarme más temprano,  a contemplar el amanecer (cuando no me gana el sueño, o la flojera).  Estar más consciente del presente, sin importar si estaba mandando emails, diseñando posts, escribiendo copy, lavando ropa, cocinando, durmiendo siesta, o en el whatsapp con mis amigas. Se supone que el sólo estar consciente del momento que estás viviendo, hace que poco a poco ese sentir de que la semana voló sin darte cuenta, vaya cambiando, vaya disminuyendo. De ahí creo yo viene todo el boom que hay del "mindfulness". Si estamos conscientes del momento, y nos preocupamos por saborearlo, disfrutarlo y estar presentes, nuestra vida va cobrando un significado más grande para nosotros mismos. 

Se supone que es verdad. Pero más veces de las que me gustaría admitirlo, mi saco de ropa sucia se empieza a desbordar y cuando saco la ropa de la cesta, la divido y cuento la ropa interior, me doy cuenta que pasaron ya quince días o descisiete días desde la última vez que lavé ropa. Y siempre, siempre siento que fue hace menos de una semana. Y me siento estafada. No sé por quién o por qué, pero es así, me siento estafada.  

Aún cuando el tiempo libre, sigue sin existir. Me doy cuenta de que realmente lo que nos queda es decidir. Decidir en qué invertimos nuestras horas. Decidir cuántas veces vamos a agarrar el teléfono y dejarnos ser "hackeados" por las redes sociales. Decidir, por ejemplo, qué balance de trabajo-vida queremos. Cuánto tiempo vamos a invertir en Netflix. O en crecimiento profesional. Viendo Instagram Stories. En hacer ejercicio. En desahogar la mente. Cuántas horas de nuestros días vamos a gastar durmiendo la siesta. Descansando. Snoozing. Escuchando música. ¿Y realmente qué es lo correcto? ¿Cual es la distribución idónea? ¿Por qué a veces siento que tengo que agendar todo de nuestro día? Incluso el tiempo de desconexión. Me lo pregunto todo el tiempo. 

Al final, decidí hacer un pacto conmigo misma. Tratar de que al final de cada día, cuando ya estoy acostada en mi cama, apunto de despegar en un sueño profundo, me invada un sentimiento de satisfacción personal. Sentirme contenta con cómo invertí mi tiempo ese día. Porque solo en esos días siento que no siempre vamos a perder la carrera contra el tiempo.

Thursday, November 29, 2018

Efecto Fotografía Digital

Estoy haciendo el intento de hacer algo que no he hecho desde hace más de diez años. Escribir a mano. Lo hago por varias razones: la primera es que he pasado unos días muy entretenidos leyendo diarios y cuadernitos viejos que tenía por ahí engabetados. Lo hago también porque en este intento de escribir más y conocerme mejor,  leí por ahí que el alma se plasma en papel, que escribir a mano está mucho más conectado con el latir del corazón, que las ideas fluyen mejor y más genuinamente de la mente a la hoja, y que el darle forma a las letras con la mano, entrenar la muñeca a seguir el mismo ritmo de tus pensamientos, todo eso contribuye a más autenticidad. 

Leí que es importante sentir la conexión y la textura del bolígrafo y del papel. Argumenta la escritora que al teclear, cuando los dedos presionan las teclas, el resultado visual son letras de bloque negras: y por ende un aspecto diferente de uno puede salir a la luz.  Ella escribe a mano cuando está escribiendo algo personal o emocional, pero dice que cuando cuenta historias de ficción, lo hace directo en una máquina de escribir. Dice que nuestro mundo interior crea nuestro mundo exterior de la misma forma que el mundo exterior y sus herramientas afectan la forma en la que formamos nuestros pensamientos. 

No estoy segura si creo mucho en ésto pues son demasiado años en los que he preferido plasmar mis ideas directo en la computadora. A mí en lo personal, el sonido rítmico del  tac tac tac de las teclas mientras las presionas en la computadora es como una gasolina que me enciende por dentro y me empuja y motiva a seguir tecleando, me mantiene activa, no siento que tengo que darle forma a mis pensamientos, es algo mucho más rápido y espontáneo, por eso digo que me cuestiono todo el tema de que escribiendo a mano somos más genuinos o auténticos. 

Hablando de ésto con Martín, me dice que quizá es como el efecto de las fotografías digitales. Algo que hablamos mucho. Las fotos han perdido su valor sentimental porque se han vuelto mundanas y demasiado accesibles. Me enerva de mí misma la mala costumbre que tengo de disparar 30 fotos de  exactamente lo mismo. No lo entiendo. ¿Por qué? Por qué no mejor tomarse el tiempo para cuadrar bien los elementos necesarios para que esa primera foto sea suficientemente buena para nuestros estándares. Él dice que quizá cuando escribimos en la computadora, no tenemos filtros, no procesamos los pensamientos, plasmamos todo de forma muy rápida y la calidad de la escritura no es la misma. Mientras que si escribimos a mano, te piensas mejor las oraciones, haces un esfuerzo por construir en tu mente lo que quieres plasmar en papel. Yo estoy de acuerdo con él. Pero es casi lo opuesto a lo que argumenta la escritora. 

¿Qué piensan ustedes? Esto de escribir a mano me está costando porque no tengo el pulso ni la muñeca entrenada. Mi caligrafía carece de personalidad pues cambia cada cuatro lineas. Si me preocupo por escribir bonito, pienso que ya estoy perdiendo el propósito que me impulsó a escribir a mano para empezar. Cuando escribo en mi cuaderno, no escribo para los demás, escribo para mí. Pero me da gusto leer y entender mis letras. ¿Suena muy loco eso?  Supongo que como todo, es costumbre, y poco a poco le iré agarrando el ritmo a mis pensamientos, al mismo tiempo que también espero construir oraciones "mejor pensadas". 

Por cierto, esto lo he escrito directo en la computadora. 

Wednesday, November 28, 2018

(Crónicas viajeras) Madrid


Hace un mes cambiamos los trajes de baño por abrigos, el carro por un ticket de metro, la vista al mar por una plaza citadina y nos fuimos, nos fuimos lejos de aquí, ¡nos fuimos a Madrid! Hace diecisiete años que no iba, así que fue casi como volverla a vivir por primera vez. 

Tuvimos la suerte de poder quedarnos dos semanas. Tiempo suficiente para realmente sentir la ciudad y disfrutarla, casi como si viviéramos ahí en lugar de estar solo visitando. Supongo que el hecho de que los dos estábamos trabajando, remoto, contribuía a ese sentir de que no estábamos turisteando. Nos quedamos con mi amada tía Loli, que nos enseñó la ciudad, nos consintió y nos acompañó a comer divino y disfrutar un poco de la grandísima oferta cultural que hay en Madrid. 

Paseamos y disfrutamos enormemente del friito que hacía. Un clima frío y seco. No tan frío como se vive en e noreste de EEUU. Pero frío suficiente como para que los españoles sintiesen la necesidad de poner la calefacción a mil en todos los lugares donde entrábamos. Puedo decir que en todo el viaje no pasé frío, pero irónicamente, sí pasé calor, mucho calor. 

¡Qué ciudad tan llena de vida! Recuerdo que fuimos de bar en bar un lunes hasta las 5AM y habían muchísimas opciones para bailar y pasarla genial. Salsa. Rock. Reggaetón. Lo que quisiéramos, había. En general, pocas veces nos acostábamos antes de las 4 am: no sé si atribuírselo al vino, al jetlag o al hecho de que había mil lugares donde comer, salir, bailar y pasarla genial hasta tarde, sin importar qué día era. Un miércoles fuimos al teatro en La Gran Vía y vimos una obra divertídisima que se llama "La Madre que te parió".  Un par de días después, volvimos a La Gran Vía a ver al mago Pop "Nada es Imposible";  el martes siguiente vimos Bohemian Rhapsody en el cine porque no no podíamos aguantarnos hasta regresar a Miami para verla. Qué falta que nos hacía vivir y sentir un poco la cultura, que en Miami nunca estamos pendientes de aprovechar las oportunidades de teatro y arte que a veces nos brinda la ciudad. 

Paseamos por Salamanca, por el centro, por Malasaña. Por esas estrechas callecitas empinadas con locales curiosos en cada esquina. En uno de ellos entramos, y nos sentaron en un área donde las mesas eran bajas, casi pegadas al piso, que por cierto, estaba completamente cubierto de arena. El vaso de vino de la casa estaba a 1.50 Euros así que ahí nos quedamos un buen rato disfrutando de unas copas de vino y unas suculentas patatas bravas. Afuera, y en la esquina contraria, había un local que tenía monos decorativos en sus vitrinas. 

Quizá lo que más disfrutamos, y lo que más hicimos en todo el viaje, fue pasear por El Retiro. Me recordó mucho a Central Park y mis veranos paseando y escribiendo en el parque casi a diario. Estando en el parque, el encanto del otoño nos rodeaba y nos envolvía en un degradé de anaranjados y verdes hermosos. Sentir el crujir de las hojas al caminar. El friito que refresca, pero no espanta. Vestirnos con suéteres, bufandas y botas. Remar en el barquito por el lago frente al monumento de Alfonzo XII. Creo que hacía más de cinco años que no presenciaba un otoño. Y probablemente hace más de diez que no veía uno tan hermoso.

Otra de las cosas que más me gustó de Madrid fue sentir en ella al viejo continente, y todo lo que eso supone: su historia, su arquitectura originaria del siglo IX, sus obras de arte, su palacio real, templos, etc y a la vez sentir en ella una ciudad llena de vida: de juventud, de tecnología. Una ciudad joven en espíritu (aunque sí, sí es verdad que en el día a día se ven y se sienten más los viejitos en la calle, que gente joven, pero también creo que es porque los jóvenes están trabajando y los viejitos están jubilados de paseo).  Y en general, por fin entendimos aquello que tanto hemos escuchado, de que los españoles sí que disfrutan la vida, sí que tienen calidad de vida, aunque ganen poco. Porque sí es verdad que allá, con poco se vive más.

Crecer en los 90



Yo crecí en los 90. Cuando era cool tener un walkman. Cuando el mejor regalo que te podían dar era un mixed tape (o 'quemadito') hecho especialmente para ti.

Crecí en aquellos tiempos de antaño en el que los trabajos del cole se guardaban en diskette. Tiempos en los que Greenday, Alanis Morrisette y los Backstreet Boys se peleaban por un espacio en la radio.

Cuando de lo mejor que había en TV era Full House, Baywatch o Beverly Hills 90210. Tiempos en el que visitábamos la biblioteca del colegio para poder consultar enciclopedias serias y así hacer los trabajos. Jugábamos a yaquis, rayuela y perinola en los recreos. Cantábamos a todo pulmón tu terrón de sal un rayo de sol que a donde digas que tu quieras que yo vaya voy. Usábamos chokers negros de plástico y tacones transparentes con escarcha.

Crecí cuando la tienda Limited Too estaba en furor. Cuando El Tolón no era un centro comercial sino un parque de diversiones.

Crecí en aquellos tiempos en los que una visita a Recordland y a “Confetti” era el mejor consentimiento que te podían dar. Cuando las fiesticas de cumpleaños todavía eran animadas por 'rocolas' alquiladas o eran piyamadas en las que comíamos Dominos Pizza, veíamos películas de terror absoluto y dormíamos todas en nuestros sleeping bags como sardinas en lata.

Las conquistas se hacían por teléfono. Nos guindábamos HORAS acaparando la línea Cantv de la casa. Los centros comerciales eran el punto de encuentro. Ir al cine era lo más común.

Luego con la llegada del nuevo milenio avanzó la adolescencia y también la tecnología. Buscar información e investigar usando la enciclopedia hispánica fue sustituido por encontrar trabajos ya hechos en Monografías.com o El Rincón del Vago (que horror).

El tiempo de ocio era invertido o jugando víbora en los Nokia, en ICQ/MSN messenger, o en Napster/Limewire bajando música. Ya las conquistas no eran por teléfono, si no por mensajito de texto o chat y en las fiestas las rocolas fueron sustituidas por minitecas, luego “discplays” (nunca supe cuál era la diferencia entre estos dos).

Las reuniones eran el punto de encuentro de todos los fines de semana.  El walkman evolucionó al discman, luego al ipod. Cada vez el avance era más acelerado y el cambio más absoluto. Hay muchas cosas que extraño de crecer en los 90. Sobre todo que como la tecnología no era tan invasiva en nuestro día a día, los días no volaban y estábamos mucho más presentes en el día.

Sunday, July 9, 2017

En Junio aprendí:




  • Que lo que uno pide con seguridad, fuerza, fé y optimisimo, se da. Siempre. Sin excepciones. 
  • Mantener el equilibrio. Ni calvo ni con dos pelucas. Aplica para todo. Siempre.
  • Alejarme de los "to do lists "hasta que aprenda a ser realista cuando los haga. Últimamente me agobian más de lo que me ayudan.
  • Aprovechar cada minuto del día
  • Leer todos los días
  • Being more present. 
  • Enjoying what is. 
  • A ser más agradecida con todo, lo bueno y lo malo.
  • Mantener las promesas.
  • Calmar la ansiedad.
  • La intuición casi nunca se equivoca
  • Proyectar, manifestar y atraer cosas buenas. 
  • Keep losing weight
  • No dormir más siestas!!! jajaja
  • Hacer lo posible por dormir las 8 horas completas. 
  • Cambios de paradigma...

Friday, July 7, 2017

10 años de me&my

A pesar que el shock de haber entrado a los 30 ya está 100% superado, este año tengo una especie de recordatorio constante de que definitivamente, ya no soy tan chamita. And it's a bit of a slap in the face. Y ocurre porque a cada rato me recuerdo de experiencias/anécdotas / viajes / escritos / y demás cosas que ocurrieron hace 10 años exactamente. El año 2007 fue mega importante en mi vida. Pasaron taaaantas cosas. Fue uno de esos años que marcó un antes y un después. Esto no es algo nuevo, el 2007 ha estado en mi mente siempre porque fue tan memorable que todo lo bueno (y lo malo) de ese año está entretejido en mí. La diferencia es que este año cuando pienso en el 2007 es imposible ignorar el hecho de que ya han pasado diez años desde entonces.

Pues hace diez años exactamente, el 07 del 07 del 2007, tras un impulso loco y por supuesto, sin pensarlo dos veces, me abrí este blog. Ese mismo día publiqué las primeras entradas. Fue el comienzo del verano más emocionante y aventurero de mi vida. Pero sobre todo fue el comienzo de un arte y una pasión que desde entonces me ha definido. Porque cuando me siento a escribir en este blog, no lo hago por dinero, no lo hago por obligación, por constancia, ni mucho menos por disciplina. Lo hago porque me gusta, porque me nace, me llena, me entretiene, me desahoga, me estabiliza. Me apasiona. Y cuando veo en el historial del blog los pocos años -dentro de esta década- en los que casi no escribí, me da un poco de tristeza, porque sé con completa certeza lo increíblemente mejor que la hubiese pasado de haberme permitido el tiempo para hacerlo.

Este blog ha sido una especie de catarsis para mí. En él he dejado plasmada buena parte de mi vida de esta última decada. Alegrías, enamoramientos, despechos, ilusiones, historias 100% producidas por mi imaginación, poemas, canciones, libros leídos, películas disfrutadas, series devoradas, aprendizajes, reflexiones, crónicas viajeras, urbanas, novelas y cuentos, todo, o casi todo, está aquí.

Y que así continúe siendo. Happy birthday Me & My!

Sunday, June 18, 2017

todo pasa por algo


"You can't connect the dots looking forward; you can only connect them looking backwards. So you have to trust that the dots will somehow connect in your future. You have to trust in something – your gut, destiny, life, karma, whatever." Steve Jobs


Mayo fue un mes de extremos en todo sentido. Cuando comenzó el mes estaba en Aruba, donde me sentí completamente feliz y cambiada. Estaba relajada, tranquila, super optimista, super entretenida con mis amigas, leyendo cosas muy positivas, meditando, haciendo ejercicio, la verdad, una semana paradisíaca como se los comenté en uno de las entradas anteriores.

Sin embargo, y aunque seguía haciendo todos mis ejercicios de meditación/ visualización, y en general seguía sintiéndome muy contenta, a los cuatro días de haber regresado, recibí una noticia muy muy amarga que me dejó durante todo el fin de semana completamente desecha, desorientada, llena de angustia, de incertidumbre, y sobre todo, muy triste y desesperanzada. Pero me obligué a seguir haciendo todas esas cositas que me estaban ayudando en mi día a día (por muy ridículas que les parezcan): ver el amanecer, meditar, escribir, leer, hacer ejercicio, etc. Cosas que en cierta forma se estaban comenzando a convertir en una rutina mañanera que casi dictaba mi estado anímico para el resto del día.

Después de mucho pensar y tratar de darle una explicación lógica a por qué esto estaba sucediendo (la mala noticia) y qué impacto podría tener en mi vida inmediata,  decidí agarrar mínimo y tomarme toda la situación con “calma”. Asumí ciertos riesgos grandes que me llevaron a un lugar de paz interior.  A pesar de que la incertidumbre (ese limbo del que les hablé anteriormente) continuaba en mi vida, me empecé a enfocar en el presente, en sentirme bien conmigo misma, pero sobre todo en no pensar en el futuro, que me he dado cuenta es siempre lo que nos genera esa angustia terrible. Y en creer, y estar “convencida” de que las cosas se iban a dar.

Me doy cuenta ahora que Dios es muy sabio y que la vida te prepara para estos momentos difíciles. Si yo no hubiese pasado por toda la “transformación” que viví las dos o tres semanas previas a esta noticia, esta noticia me hubiese caído mucho peor y no hubiese tenido las herramientas necesarias para no rendirme, y echarle pichón.

Hoy me doy cuenta que pasó lo que tenía que pasar y que siempre tenemos que tener mucha fé de que aún cuando pareciera que algo terrible nos está pasando, está ocurriendo por una razón que aunque en el momento no sepamos cuál es, ni podamos conseguirle alguna lógica, luego en el futuro va a tener todo el sentido del mundo y fue para lo mejor. Como bien lo dijo Steve Jobs, "you can only connect the dots looking backwards". Hoy les puedo decir que ya nuestra vida no está en limbo y que hace un par de días recibimos noticias MUY MUY buenas: lo que tanto estábamos pidiendo, se dio y hoy más que nunca estoy agradecida con la vida.

Thursday, June 15, 2017

(Cine-Crítica) Wonder Woman


Yo nunca he sido fan de las películas de no-ficción. Sencillamente no es mi género de preferencia. Prefiero ver historias reales o aunque sean inventadas, que puedan suceder en la vida real. Pero como todo, por supuesto tengo mis excepciones. Por ejemplo, me encantaron TODAS las películas de Harry Potter. Me encantó Avatar. Las de Twilight también las disfruté. Y en cuanto a las películas de super héroes, aunque no son mi preferencia y muchas veces evito verlas, las que he visto las he disfrutado. Sin embargo, creo que mas allá de las distintas versiones de Batman, un par de películas de SuperMan, de Spiderman, y la de Disney de los "Super Increíbles" (que amé, by the way), creo que no había visto ningún otra.

Ayer fuimos al cine (teníamos desde febrero sin ir) y vimos Wonder Woman. WOW! No sólo la disfruté, salí de la sala de cine completamente fascinada y "maravillada" con la peli.  Quizá no soy la más objetiva en juzgarrla pues como la semi-feminista que soy, obviamente me tenía que gustar. Pero mi amor por la película está fundamentado en muchos aspectos:


Primero, tengo que hablarles de la  fotografía, "cinematografía"y la dirección de arte. Desde la isla paradisíaca que vemos en el comienzo, donde viven las amazonas completamente aisladas del resto del mundo y en completa armonía, hasta el frente de la segunda guerra mundial, donde no hay sino destrucción, sufrimiento, violencia, y terror; ambos 'ambientes' están increíblemente bien logrados y el contraste de los mismos creo que impacta al mismo tiempo que no deja ser un reflejo crudo del mundo actual en el que vivimos.


Segundo, el casting. Creo que cuando ves una película y quedas fascinada con los personajes y no puedes imaginarte ni por un segundo que sean representados por otros actores, así como no te imaginas los mismos actores que acabas de ver, en otras películas, te das cuenta que el casting es perfecto. Así me pasó con Wonder Woman, sobre todo con los personajes principales. La protagonista es interpretada por la actriz israelita Gal Gadot. Sencillamente perfecta. Super exótica, super sexy, tierna, inteligente, llena de compasión, determinación y por supuesto, una super fiera peleando. Hello. Es la mujer maravilla. Obviamente es la mujer perfecta. La actuación phewww,... mindblowing. Las escenas de "lucha" me dejaron l-o-c-a con todas las maniobras, movidas, patadas, brincos, etc y aunque lo más probable es que ni siquiera es ella haciendo la mayoría de esas cosas, pienso que su actuación fue ESTELAR! Robin Wright interpreta a su tía amazona, quien la entrena a pelear como ella. WOW. Su actuación impecable, como todas las que ha hecho en todas las películas. Como les dije, en verdad casi todos los personaje sme parecieron perfectos pero no voy a entrar en más detalles sobre cada actuación porque ya esto se está extendiendo demasiado.

Tercero, la producción. No quiero imaginar cuántas mentes brillantes y cuántos millones de dólares estuvieron involucrados en hacer que esta película tuviese la calidad de producción que tiene. Pero creo que todas las fichas que tienen que juntarse para que una película funcione de la mejor forma posible, se juntaron. Guión, dirección, actuación, producción y me imagino que mil cosas más que a lo mejor no me vienen en mente. Ahora. Ignoren todo lo que acaban de leer. Imagínense que no es muy buena, y vayan al cine a verla. Es una orden. Luego me cuentan qué les pareció. 

Wednesday, June 14, 2017

Nueva afición: podcasts


Mil veces había escuchado la palabra Podcast. Mil veces había visto el iconito del app en mi iPhone y en iTunes pero la verdad es que hasta hace muy poco, nunca me detuve realmente a entender un poco más sobre ellos, a identificarlos ni mucho menos, a escucharlos. Mucho ha cambiado en los últimos cuatro meses. Hoy me declaro Podcast-holic. No hay día que pase que no escucho al menos 4 podcasts, ¡los amo! Gracias a ellos, todos los días aprendo de historia, política, noticias, productividad, hacks de felicidad, dosis de optimismo e incluso lecciones de finanzas personales. Al punto que cada vez que me monto en el carro, casi pido a Dios que haya tráfico, bastante tráfico, para que me de chance de ponerme al día con los podcasts a los que me he suscrito, jaja! Para los que son nuevos en este mundo como yo, les explico, podcasts son como programas de radio a los cuáles se pueden suscribir y escuchar cuándo y en el momento que uds lo decidan. Hay podcasts sobre TODOS los temas que ustedes se puedan imaginar. 

Aquí les comparto mis podcasts favoritos: 

1. THE DAILY - del New York Times: Todos los días el podcast toca un par de temas importantes y noticiosos, pero lejos de darte un resumen de las noticias, The Daily explora uno o dos temas a profundidad, entrevistando a periodistas dedicados exclusivamente a esas fuentes (de lo que va el podcast). Creo que entre lo más valioso que tiene el podcast es que el host, Mike Barbaro, no teme preguntarle al periodista desde lo más básico a lo más “comprometedor”, de manera que temas complejos se convierten súper fáciles de entender y digerir y debo decirlo, hasta fascinantes. Desde que escucho este podcast he desarrollado un interés por la política y las noticias que nunca antes había tenido. He aprendido muchísimo de historia, incluso, de políticas internacionales, diplomacia, economía, etc. Suscríbanse. No tiene desperdicio. Cada cast dura entre 16-20 min.

2. HAPPIER with Gretchen Ruben: De la escritora del “Happiness Project” nos llega este Podcast sobre pequeñas cosas que podemos hacer todos los días para ser más felices. Lo sé, lo sé, suena super cursi, pero el formato me encanta, es entretenido, lo único que a veces se me hace un poco largo (dura 40 min). Se publica una vez por semana. Ella y su hermana (que escribe para TV) son las hosts y juntas hablan de insights sobre cosas que a lo mejor nos agobian más de lo que deberían, y pequeños “hacks” que podemos hacer a diario y que contribuyen a una vida más feliz. 

3. HOW TO BE AWESOME AT YOUR JOB: Este me lo recomendó mi amiga Andrea Suels y me encanta! Sé que suena super gallo el nombre, pero en verdad, no tiene desperdicio alguno. El podcast entrevista a personas que han escrito libros sobre temas relacionados con la productividad, el éxito, procesos de aprendizaje, métodos de trabajo, etc. Por ejemplo, el episodio de ayer enseñó sobre cómo enfrentar el tema de la colaboración laboral para que funcione para todos.

4. SUCCESS! HOW I DID IT: Este podcast lo anfitriona la editora en jefe de Business Insider, quien entrevista a CEOs super exitosos, emprendedores y líderes de negocios sobre cómo construyeron empresas exitosas y el camino profesional que los llevó a la cima. Sale 1 vez a la semana. Cada cast dura 45min en promedio.

5. HAPPIER IN HOLLYWOOD: Como hay una pequeña parte de mí que siempre ha soñado en ser escritora de TV en Hollywood, me encanta este podcast porque son dos TVwriters que hablan sobre su día a día allá en esa industria, y cómo ser más felices en medio de lo estresante que puede ser ese trabajo.

6. BY THE BOOK: Este me da mucha risa. Son dos amigas en NYC que se proponen vivir “ by the book” . Cada dos semanas se leen un libro de autoayuda nuevo y se prometen seguir las lecciones del libro al pie de la letra por las siguientes dos semanas. Al final se juntan y graban el podcast donde comparten si en verdad les sirvió de algo aplicar lo que aprendieron en su vida. Es muy cómico porque una de las chicas es súper cínica y la otra super bubbly/optimista. En el proceso también aprendes de cosas que te pueden ayudar en tu día a día sin tener que leerte todos los libros tú. jajaja (Este podcast acaba de estrenar así que no hay muchos episodios disponibles).

7. OPTIMAL FINANCE DAILY: Básicamente el host lo que hace es leer en cada episodio (10 min) un blog post de finanzas personales que consigue curando contenido en internet. Hay unos que son EXCELENTES y otros que son MEH… Pero son solo 10 minutos y en general muy buenos consejos.

Friday, June 9, 2017

No ha parado de llover



Parece una foto 'blanco y negro', y en cierta forma lo es, solo que ésta no tiene filtro. 

Miami ha estado completamente gris y b&w los últimos 10 días. Tengo cuatro años viviendo aquí, y nunca me había tocado algo similar. Lo que impacta es más lo bizarro de esta experiencia, que lo inoportuno: ya cuando llega el verano, y lo que quieres es tomar sol e ir a la playa, ¡no ves luz, literalmente! 

Porque no les estoy hablando de un par de horas en la tarde, o en la mañana. Son diez días de lluvias continuas, todo el día, toda la madrugada, cielo gris. Así como cuando crees que son las 6 de la tarde, pero realmente son las 9 de la mañana. Algo así. En algún punto me metí en el sitio web del Weather Channel a ver el pronóstico del resto del mes, y hasta el 18 de junio, ¡todos los días grises con lluvia!

Hace unos meses, me hubiese agarrado de mi excusa de que soy "fotosensible" y quizá hubiese pasado 10 días en cama, por un lado medio desanimada y por otro también disfrutándolo (quienes me conocen saben que pocas cosas las disfruto tanto como estar "encamada"). 

Pero esta vez creo que me hizo mas bien no tomar por sentado un día soleado. Me hizo encontrar la belleza en la neblina, en la lluvia que hidrata las plantas, y el divino ruido que hace la lluvia al caer, que inspira de todo un poco, desde escuchar Norah Jones, escribir en este blog y hasta echarme en cama a leer. (Infinitas siestas también). 

Wednesday, June 7, 2017

Mil y un atardeceres


Colecciono amaneceres y atardeceres porque encuentro algo poético en saludar el sol todas las mañanas y despedirme de él en las noches. El sol me llena de energía, de buenos pensamientos, buenas vibraciones y de posibilidad. Si hay un día en el que logro ver tanto el amanecer como el atardecer, eso en sí solo me da una razón más para sonreír y sentirme aún más agradecida con la vida. Aprovecho el momento para meditar y pensar en las cosas buenas que hay en mi vida. En las metas que me trazo. En las cosas que quiero y sé que voy a lograr si continúo haciendo todo lo posible por vivir una vida plena llena de determinación y trabajo duro.

Saturday, June 3, 2017

Estar en el limbo



Hace case siete años tomé la decisión de emigrar a Estados Unidos. Viendo hacia atrás, Venezuela en ese momento era otra muy distinta a la que es hoy en día, y la verdad es que los últimos años que viví en ella, fui absolutamente feliz. Por esa razón, me cuesta creer que la decisión de irme tenía que ver con el país. Creo que estaba más motivada a la independencia que supone embarcar en una vida nueva en otro país: ese comenzar desde cero me daba ilusión. En ese momento para mí no había nada más glorioso que escribir. Era lo que más me gustaba hacer, y lo hacía todos los días. Tenía un blog que actualizaba muy constantemente, y cuando no escribía en el blog, igual estaba escribiendo. Pero así como escribía, también trabajaba, estudiaba, tenía una vida social, familiar, y muchos compromisos y responsabilidades ajenas a esa pasión. La sola idea de poder dedicarme un par de años a sólo escribir, o que eso fuese el foco de mi tiempo, y de mi responsabilidad conmigo misma, me entusiasmaba muchísimo. 

Así que me puse a aplicar como loca para hacer un postgrado de escritura creativa y fui centrando todos mis esfuerzos hacia esa meta. Poder irme dependía de un sin fin de factores que se escapaban por completo de mi control, algo que viendo hacia atrás, me doy cuenta era una sensación nueva en mi vida. Era la sensación de estar en limbo. De no saber cómo iba a ser mi vida solo dos o tres meses después. ¿Posibilidades? Miles. Pero un sólo desenlace me causaba ilusión.

Ahí comencé a hacer los “vision boards” , a rezarle a Dios, a la Virgen del Valle y la Virgen Milagrosa, al Universo, a San Nicolás De Bari, San Judas Tadeo, a mis abuelitos (que ya estaban re-encontrados en el cielo) y en todos ellos puse la confianza de que todas las fichas se iban a mover a mi favor. 

Y así fue. 

Una a una todas las cosas se fueron dando, ¡hasta las más difíciles y casi imposible se dieron! Me aprobaron la visa, me aprobaron Cadivi, a pesar de ser la última en una eterna lista de espera para vivir en la universidad, el día en el que empezaron las clases me llamaron a ofrecerme el mejor housing posible e imaginable. A los pocos meses me cayó del cielo un trabajo en la universidad que además de becarme por completo el post grado, me permitió tener un ingreso estable además de mil oportunidades más. 

Fueron dos años que pasaron demasiado rápido pero que disfruté enormemente. Al graduarme, tomé la decisión de mudarme a Miami. Apliqué a 70 trabajos en un par de días y a las dos semanas ya había conseguido empleo con promesa de visa de trabajo. Al año, cuando apliqué a la visa de trabajo (que ya para ese momento era una lotería donde había 50% chance de quedar) me tocó de nuevo vivir este limbo de que mi futuro inmediato era incierto y ya no dependía de mí y que estaba, en ese momento, completamente fuera de mi control. 

Así que de nuevo puse mi fe y confianza en el Universo, en Dios, en mis abuelitos, en mi vision board. Y en dos semanas, tuve respuesta aprobatoria. El poder de creer. El poder de atraer las cosas y estar 100% convencidos de que se van a dar, es el poder más grande que tenemos. 

Los últimos cuatro años los dediqué casi por completo a mi trabajo. Le he echado un cerro de bolas, he crecido, he aprendido, me he ganado mi propio respeto a nivel profesional. En lo personal muchas cosas lindas han pasado también, la más importante es haber conocido al amor de mi vida. Hoy los dos nos encontramos de nuevo en una situación en la que nuestro futuro inmediato no depende de nosotros, de nuevo en ese limbo ya tan conocido, y juntos estamos poniendo nuestra fé en y confianza en Dios, en EL Universo, en mis abuelitos (que son mis ángeles guardianes), los santos, las vírgenes y estamos, los dos, 100% convencidos de que ellos se encargarán de que lo que se tenga que dar, se va a dar y sobre todo que sea lo que sea, será lo que más nos conviene. 

Así que hay un poco de ansiedad, pero también hay paz, hay optimismo y hay emoción de lo que está por venir. 

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