Saturday, December 27, 2008

Un, dos, tres

I. El recuerdo
El cielo estaba infinitamente gris ese día. Un vaso empañado sobre la mesa, una serie de servilletas dejadas allí sin usar y un playlist que parecía repetir siempre la misma canción sonaba de fondo, desde las pequeñas cornetas que dejó en mi casa por equivocación. Recordé muchas cosas, peleas inútiles, sonrisas falsas y su mirada enternecida cada vez que me veía cantar de felicidad. Miro al suelo. Ya nada es cómo era antes. El tiempo pasa inequivocadamente trazando piruetas en su andar, burlándose de sí mismo y de todo lo que se lleva con él. Intento reconstruir las piezas, como si fueran de rompecabezas. En algún lado deben encajar. El teléfono hace mucho que dejó de sonar y la soledad hoy no entiende de literatura. Agarro un bolígrafo y empiezo a escribir.


II. El disfraz

En mi adolescencia, repetidas veces me encerraba en el baño a maquillarme los ojos. Lo hacía esos días aburridos en los que la televisión no tenía nada bueno que ofrecerme y yo no tenía absolutamente nada mejor que hacer. Era pues, una distracción. Agarraba el lápiz negro de mi mamá y me delineaba lentamente los bordes externos de mis ojos. Quería que se vieran más grandes e interesantes, como los de Cleopatra. Usaba tanto rimel, que a menudo llegaba la hora en la que me veía al espejo y en el reflejo sólo existía para no reconocerme. Con él nunca me maquillaba los ojos. Solo usaba un blush fucsia sobre los pómulos y chapstick para hidratar mis labios secos y dejar huella de mis besos. El último día que lo ví mis ojos deseaban ser los de Cleopatra. Negros y grandes para no reconocer lo que tenía frente a mí. El contexto lo es todo, recordé. El contexto lo es todo.


III. El momento



Una mañana de verano, hace seis años, me provocó patinar en el parque central de la ciudad. Era uno de esos días en que el buen humor trazaba una sonrisa en mi rostro. En mis oídos: los audífonos que daban vida a las canciones predestinadas a hacerme feliz. Patinaba por las calles sin miedo a tropezarme con nadie, estaba sola y así recuerdo – con mucha precisión- que quería estarlo. No entendía de razones para dormir 12 horas al día o dejar el teléfono escondido en una gaveta de mi cuarto. Ninguna de estas costumbres extrañas que he adoptado con los años parecían tener ningún sentido en ese entonces. Hacía calor, la humedad en el aire me alborotaba los cabellos que tenía amarrados en una cola de caballo bien ajustada en la parte superior de la nuca. Me paré por un segundo a comprar una limonada en uno de los tantas paradas del parque. Ahí fue que sentí el primer clic de muchos que le siguieron. El clic, es el mismo sonido que hace la cámara cando dispara una fotografía. El propietario era él, en ese entonces un perfecto extraño con una tarea de fotografía pendiente para la universidad. El primero de muchos momentos felices por venir, que vienen sin previo aviso e igualmente se van sin la primera advertencia.

Music Profile N. 6: The National


La primera canción que escuché de esta banda tiene como título "About Today". Desde entonces me enganché a su sonido melancólico, que se categoriza dentro del basto mundo de los géneros como "Indie- Rock". Unos meses después, escuché otra de sus canciones en un capítulo de Grey's Anatomy (serie que no he dejado de ver desde que comenzó en el 2004), Fake Empire. La voz de cantante de la banda es grave y sencillamente genial. Leyendo sobre ellos en la web me enteré de que son de Ohio, pero se establecieron como banda en Brooklyn, New York, en el 2001 y desde entonces han sacado 5 albums, los últimos dos con la disquera 'Beggars Banquet'. Las canciones que más me gustan son del último disco "Boxer": Slow Show, Fake Empire, Start a War, About Today, Green Gloves.. se las recomiendo!

Friday, November 28, 2008

Y sin embargo, importa


Por qué me tiene que importar las llamadas que haces, si sé que no fueron a mí. Por qué tengo que seguir con las reglas protocolares de escribirte, aun si hace más de un mes que no sé nada de ti. Por qué cada vez que escucho tu nombre, paro la oreja -como quién quiere escucharlo todo- si realmente tu ya no formas parte de mi. Por qué no fuimos lo suficientemente maduros para compartir una despedida sensata, y simplemente dejarnos huir. Por qué siento que no te puedo saludar si a pesar de todo siempre nos llevamos tan bien, que al menos una amistad nos debería de unir. Finalmente, por qué siento que si te veo me muero, de pena, de vergüenza, de humillación, si tu también lo dejaste morir.

Thursday, November 27, 2008

El regreso


Después de infinitas tardes batallando en contra de las ganas de seguir durmiendo, de seguir tomando sangría(mala costumbre que adopte en el verano), de abrazar a Kala (mi Golden Retriever), de seguir viendo la novela en Rctv, de no hacer las tareas (Ohhh, sí, en la universidad seguimos con el tema de las “tareas”) de no leer, y no hacer nada, además de salir en una estúpida rutina sin sentido “a comer”, o “al cine”, o de quedarme viendo Seinfeld y cualquier película sola en mi casa, he ganado una batalla diferente. La de seguir escribiendo. Y aquí estoy, devuelta, feliz de encontrarme escribiendo sobre este teclado estas palabras que, aunque no son especiales, no dejan de ser las primeras que escribo sin fines “académicos” desde hace casi 5 meses.

Y es que la vida es así de impredecible, un día tenemos un motor dentro de nosotros que nos incita a escribir sin parar, y otro día el motor se funde y aunque busco las ganas dentro de mí, desaparecen en una triste realidad que en ocasiones, simplemente me toca aceptar.. Parece conformista, pero la alternativa es sólo rendirme ante la frustración y esa opción siempre he preferido descartarla.

Sunday, July 6, 2008

Wednesday, July 2, 2008

Ella piensa


Tengo hambre. La cocina está lejos. El espejo está en frente. Hoy me siento extraña y tal vez un poco ajena. No, no son ideas mías y tampoco me lo dijo el psiquiatra. Ayer, en clases, la gente estaba hablando sobre un fenómeno sociológico nuevo. Algo que a mí -tan en mi mundo como siempre- no me interesó. Ni me llamó la atención. Estaba pensando en el chico que me pidió el número ese día que me estaba devorando un perro caliente en una esquina grasienta del Marqués. ¿Qué le podría llamar la atención? No era mi mejor momento, desde luego que no lo era. Recuerdo bien como estaba ese día. Despeinada, desaliñada, desmaquillada, y tenía tanta pero tanta hambre que me jartaba el perro y no me importaba. Ni sabía. No tenía idea que cerca estaba un chico que tenía rato viéndome. Eso lo sé porque en lo que me senté en el banquito me empezó a hablar, y me lo dijo. Me empezó a buscar conversación, ya sabes, ¿qué haces? - vendo lentes en la Óptica Caroní. ¿Cómo te llamas? Carolina. ¿Cuántos años tienes? 26. ¿No estudiaste? Sí, estudio. ¿Qué estudias? Relaciones Industriales. ¿Por qué no te has graduado? Porque empecé tarde. ¿Por qué empezaste tarde? Porque por mucho tiempo no supe qué me gustaba lo suficiente como para estudiar. Ahí murió la conversación. Me sentí extraña, haciendo este tipo de confesiones a un fastidioso que lo único que hacía era hacer preguntas. Enseguida me entapusé de más perro caliente. Así él podría notar que mi boca estaba muy llena y a lo mejor, dejaría de hacerme preguntas. El miró hacia el vacío. Yo terminé de comer. Me paré y le dije que tenía que regresar al trabajo.. Vale, ¿me das tu número? Y yo me quedé en blanco. Nunca tuve suficiente carácter para ser de esas personas crueles que simplemente dicen NO. O que, inventan cosas. Pero tampoco quería darle mi número. En un momento me congelé y en cuestión de segundos me ví a mi misma dándole la tarjeta del trabajo. Me di la media vuelta y me fuí. Caminé 4 cuadras y me en eso me doy cuenta de que no sé nada de esa persona. Él prácticamente se sabe mi vida entera, pero para mí él sigue siendo un perfecto extraño. Dos semanas después me empezó a mandar mensajes de texto. Se refería a si mismo como "el chamo que te pidió el número cuando comías perros". Era lógico que nadie más era tan bizarro como para hacer lo que sólo él hizo. El niño era insípido, nada en él me llamó la atención, excepto el hecho de que se fijara en mí - en ese estado, en ese momento. En fin. Ayer en clases pensé en todo ésto. Mientras escuchaba a mis compañeros hablar de muchas otras cosas, además del super fenómeno sociológico que supongo que ellos todavía siguen sin entender. Que si Manuelito terminó con su novia. Y Ángel está saliendo con Lorena, ay míralos, ahí vienen, shsh, cambien el tema. Todo era como un murmullo, pero lo recuerdo porque mi cerebro se entretiene. Por dentro me río y pienso en otras cosas. Al rato tuve examen. Creo que saqué 20. No lo sé, sólo creo. Ojalá tuviese la certeza. Aunque en verdad no me importa. Ya nada pareciera importarme. Tengo hambre. El reflejo del espejo me aburre enormemente. Y ahora, qué puedo pensar? Me provoca un perro. Me da flojera cocinar. La cocina está muy lejos. Mejor me acuesto. Mañana será un nuevo día.

Thursday, June 12, 2008

Eugenio Montejo (1938 - 2008)



Su poesía se caracterizó por la rica gama textual y el gran dominio de las formas, constituyéndose en un gran representante de la poesía suramericana. Publicó, entre otros, los libros: "Elegos" en 1967, "Muerte y memoria" en 1972, "Algunas palabras" en 1977, "Terredad" en 1978, "Trópico absoluto" en 1982, "Alfabeto del mundo" en 1986 y "Chamario" en 2003. Es autor también de importantes ensayos, tales como, "La ventana oblicua" en 1974, "El taller blanco" en 1983, y "El cuaderno de Blas Coll" en 1981. Recibió importantes galardones por su obra literaria y le sirvió a su país en el campo diplomático como embajador en Lisboa durante varios años.

A una semana de su muerte, aquí uno de mis dos poemas favoritos de él (el otro es "Los árboles")




MANOA

No vi a Manoa, no hallé sus torres en el aire,
ningún indicio de sus piedras.

Seguí el cortejo de sombras ilusorias
que dibujan sus mapas.
Crucé el río de los tigres
y el hervor del silencio en los pantanos.
Nada vi parecido a Manoa
ni a su leyenda.

Anduve absorto detrás del arco iris
que se curva hacia el sur y no se alcanza.
Manoa no estaba allí, quedaba a leguas de esos mundos,
-siempre más lejos.

Ya fatigado de buscarla me detengo,
¿qué me importa el hallazgo de sus torres?
Manoa no fue cantada como Troya
ni cayó en sitio
ni grabó sus paredes con hexámetros.
Manoa no es un lugar
sino un sentimiento.

A veces en un rostro, un paisaje, una calle
su sol de pronto resplandece.
Toda mujer que amamos se vuelve Manoa
sin darnos cuenta.
Manoa es la otra luz del horizonte,
quien sueña puede divisarla, va en camino,
pero quien ama ya llegó, ya vive en ella.









Capítulo 68 - Rayuela

Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpaso en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.

J. Cortázar

Monday, June 9, 2008

Ella es

Porque ella es así. Oscura. Ingenua. Insegura. Antipática y al mismo tiempo, amigable. Está llena de muros invisibles que intentan separarnos, yo igual trato de acercarme a ella y de recorrerla. Todos los días la atravieso, su terquedad y sus líos internos sólo hacen que me tarde 2 horas en llegar a donde, en cualquier otro caso, llegaría en 10 minutos. Es insólita. Se ríe de mí todos los días, a veces me recuerda lo bella que es en el fondo y lo atractiva que era antes de que fuese maltratada y descuidada por todos los que a diario, la pisotean. Ella ha sufrido mil derrotas y crisis, de cualquier tipo, sobre todo la de ser poseída por hombres que no la aprecian, que la tiñen de colores absortos e inútiles en una sociedad que ensucia y no lamenta. Ella, sin embargo, hace todo el intento de mantenerse firme, de no dejarse llevar por los demás, de no perder su carácter ni su personalidad. Hay días en los que la ves sonriendo y de buen humor, ella intenta acercarse a todos por igual, incluso a los que la rechazan de inmediato. Esos días, en los que, me invita al teatro, al cine, al museo, al parque, es cuando me doy cuenta de lo creativa que es. Y no, no es una más en el mundo. Es una más que está aquí, donde tu estás, en tu país. Y no, no es sólo porque esté aquí, es porque te invita a a quererla, a comer en los mejores restaurantes, a caminar a pesar del miedo que sientas, a hacer ejercicio, a disfrutar de poder vestirte como quieras porque la temperatura te lo permite. Es así, porque cuando te alejas de ella, y luego regresas, te das cuenta de la falta que te hizo todo el tiempo.. en especial, verla rodeada de esa inmensa montaña. Ella es, y siempre será, Caracas.
Ana Cristina Sosa M.
(fotografía: Christian Puello Conde)

Tuesday, June 3, 2008

Quote - Unquote IV

"Always listen to experts.
They'll tell you
what can't be done and why.
Then do it."


Robert Heinlein

Friday, May 9, 2008

these R the thoughts..


..that pass by my brain more often than wanted. That I love 90's and 80's music. That I do actually enjoy watching movies. That Seinfeld is still the most enterteining to watch. That I hate men of the 21st century. That I love to write but hate to write about love. That I miss being alone, and now that I am I feel lost. That I love my job, even though sometimes I critize it. That I enjoy driving, specially highways with no traffic. That my mom thinks I see here like a monster, and I don't. I really don't. I actually love her, a lot. That I want to read, read, read. That I want to become a famous writer. That I fear starving to death. That I want to have a makeover, body and soul. That I want you to want me. That I hate writing this. That I feel stupid. That I know in the bottom I dont really give a shit. That im not even sure I like journalism. I just want a write a stupid book. Not so stupid though. An amazing book:). Many amazing books. That now I feel corny. And happy, and sad, at the same time. That I don't really feel like going out. That im listening to sad songs, who the hell knows why. Or why im writing in english for that matter. That I want to drink away. So many thoughts, so many things to say. Im getting that drink.

Saturday, April 19, 2008

El viaje que dio una vuelta inesperada

Trabajo en un periódico de turismo. Mis días están copados de 5y50 de la mañana a 8 de la noche, y aunque haga el intento de mantenerme firme y enérgica, llego a mi casa demolida. La universidad también exige lecturas, escritura de ensayos, trabajos de cualquier tipo y horas de estudio en general que poco a poco han desplazado mi tiempo de hobbies, como el de escribir en mi blog . Es por esto que, cuando el periódico decidió enviarme a La Gran Sabana en Semana Santa, yo pensé en todo menos en trabajo. Imágenes de cascadas vinieron a la cabeza, playas de río, momentos donde me dedicaría a escribir en la cima de una montaña, mientras admiro la vista. No tenía idea en lo qué me estaba metiendo.

El viaje comenzó cuando me monté en la camioneta que me llevaría a La Gran Sabana. Sabía que eran 18 horas, pero pensé que iríamos seguido, así que no me pareció tan grave. Error 1. El viaje duró dos días, separados por una noche asquerosa que pasé en uno de esos hoteles que cobran “por hora” ya que era Semana Santa, y no habíamos previsto de que el conductor no puede manejar tantas horas seguidas.

Llegamos a La Gran Sabana a las 9 de la noche del día siguiente, después de un largo camino accidentado para llegar al campamento donde íbamos a pasar los primeros días. Como era oscuro, desconocía lo que me rodeaba, solo una plaga incesante se hizo presente (pensé que la vitamina B12 que me habían inyectado en la farmacia de la universidad serviría para algo, error 2). Dormí sobre un colchón de aire, de esos que se desinflan a la mitad de la noche, en una carpa que no es inmune al sol o la lluvia (lo comprobé en ese viaje).

Al amanecer la vista me deslumbró. Era aquel un lugar espectacular, más hermoso de lo que tenía imaginado. Hermosas praderas con pequeñas colinas, diferentes tonalidades de verde, árboles bajos y altos, rios con agua de manantial, rápidos; todo esto me rodeaba. A lo lejos se veían diferentes tepuyes. Estaba rodeada de un mundo que parecía extraído de un cuento de hadas. Es entonces cuando saco mi cuadernito e intento escribir. Un mosquito. Dos mosquitos. Tres picadas, y uno de mis compañeros “bueno, ahora ayúdame a cocinar el desayuno”.


Tuvimos media hora para procesar el desayuno, luego vino la excursión al salto Uripa Merú. Dos horas y quince minutos de un largo recorrido por un camino, por un monte duro y agresivo que me rajaba las piernas sin ningún tipo de consideración. La vista nos había drogado hasta el punto que no sabíamos en lo que nos estábamos metiendo. Bajamos una montaña muy empinada confiando en lo que unos panas que se estaban quedando en el campamento nos habían contado.. Los pies se deslizaban en la bajada, el calor se hacía cada vez más presente mientras nuestra lentitud e inexperiencia nos acercaba a las horas del medio día. Teníamos la garganta seca y no habíamos previsto llevar agua (ya que nos dijeron que una vez que llegáramos el agua del salto era divino para beber). Bueno, después de un largo recorrido llegamos y sí, era espectacular. El salto tenía como 70 metros de altura. El agua caía con una fuerza impresionante sobre un pozo súper profundo en el cual nadamos como 3 horas. Al salir del agua, me eché en una piedra a escribir pero la cascada era tan fuerte que salpicaba por todas partes y yo ya estaba tullida del frío. Me eché un poco más allá, sobre otra piedra a descansar. Me picaron 5 hormigas enormes y no habíamos llevado nada del botiquín de primeros auxilios con nosotros.

En la noche tenía fiebre y estaba muy cansada. Me acosté a dormir temprano, después de admirar un buen rato La Vía Láctea (nunca la había visto tan nítida como en La Gran Sabana). El día siguiente fuimos al Salto Anawai, hicimos la excursión del Aponwao- Merú -segundo salto más grande de Venezuela, precedido por el Salto Ángel- y llegamos al Paují a las 11 de la noche. Directo a dormir.

La última excursión fue más tranquila, aunque subimos el Cerro El Abismo. Al llegar a la cima caminamos 1 hora para llegar a uno de los miles de miradores que tiene la montaña. Cuando llegamos quedé impactada. Se abrió ante mis ojos una ventana hacia el pulmón del mundo. Estábamos viendo la selva amazónica venezolana y brasilera en un solo abrir y cerrar de ojos. Ahí si me podía echar a escribir y a reflexionar. Pero resulta que en 2 minutos llegaron 7 personas, y el lugar era mínimo y por supuesto un barranco hacia abajo que si te descuidabas te matabas en un segundo. Los nervios y la claustrofobia nos espantaron de inmediato y salimos despavoridos de ahí. “Esto solo pasa en Semana Santa” nos explicó el artista Antonio Castillo, que nos acompañó en dicha travesía. El camino bajando fue más tranquilo, pero la noche se adelantó y no teníamos linterna. Se imaginaran bajar una montaña sin ver claramente donde colocas el pie.
Esa noche también llegamos exhaustos a dormir y el día siguiente madrugamos para recoger campamento e irnos. El trayecto de regreso fue espectacular, porque recorrimos de día toda la vía principal de La Gran Sabana desde lo más abajo hasta llegar a la entrada que queda hacia el norte. Fueron horas de admiración de tepuyes como El Roraima, El Indio Acostado, el Ptari Tepuy, entre otros. Estábamos sobre el gran Macizo Guayanés, conocido internacionalmente como la tierra más antigua del planeta – fuera del mar. Nos sentíamos parte de una historia, admirando su auténtica belleza natural. Fue un viaje que me sorprendió de muchas maneras, primero porque por más que me imaginara un lugar hermoso, esto era algo abrumador, y segundo que nunca pensé que no fuera tener 2 minutos para relajarme y pensar en la inmortalidad del cangrejo, o en simplemente “la nada”.

Ana Cristina Sosa M.


Friday, April 18, 2008

El trayecto mientras batallo el despertar

De lunes a viernes, todas las mañanas parecieran seguir la misma rutina. A las 5:50 estoy profundamente dormida cuando mi sueño se convierte en un tormento; la música del despertador actúa en ellos como soundtrack, y poco a poco el sueño angelical se transforma en pesadilla: es cuando me doy cuenta de que es hora de despertar.

Con los ojos cerrados y borracha del sueño, camino cual zombie hacia el clóset y me pongo lo primero que veo, esto me ha convertido en la persona más descombinada del salón, pero no me importa porque por lo menos sé que duermo 5 minutos más. A las 6:05 rápidamente agarro mi bolso, me cepillo los dientes y salgo hacia la calle para montarme en el carro. Es en este proceso el que, dormida e intentando despertar, me doy cuenta de que he dejado mi cuaderno de apuntes, el pendrive que necesito usar en la oficina, el libro de historia, el termo para el auto con café negro para despertarme, etc. Ya van 15 minutos de retraso.

Apurada y pegando gritos me monto en el carro a las 6:25 y agarro la Av. Enrique Erazo – con sus cinco semáforos que parecieran dilatar una eternidad- y como soy víctima de la Ley de Murphy, las luces esperan el momento que yo esté de primera en la fila para ponerse en rojo. No son muchos los carros que se ven a esa hora, pero qué curiosa es la gente que me rodea. El otro día vi a un señor, que conducía una lujosa camioneta último modelo, cortándose las uñas de lo más feliz; a mi izquierda tenía una pareja devorándose a besos (qué intensos, es demasiado temprano para pensar en amor), a mi derecha una mamá con cara de trasnochada – seguro que haciendo car pool - y atormentada con los 5 niñitos que parecían estar gritando; y en frente tenía a un fiscal conversando con la chica que vende El Nacional. Yo también aprovecho: me peino, me tomo mi café, me echo colorete, e intento mejorar el atuendo con las chaquetas que tengo en el asiento de atrás.

Una vez en la autopista, el trayecto por lo general es rápido. Sin embargo, hay días en los que hay tráfico y uno nunca termina por enterarse de qué fue lo que ocasionó esa varianza. Yo me siento como un robot, a esa hora realmente no pienso, solo sigo recto y cuando veo que las luces del carro que me antecede se ponen rojas: freno. No me cambio de canal y no sé ni a qué velocidad voy. Solo sigo mi camino, como quien hace lo mismo todos los días y no piensa en qué está haciendo.

A las 6:50 estoy entrando en la universidad, ¡Oh no! Tengo que estacionar en el Auyantepui (también conocido como Esequibo 2). Lo odio a muerte pero tengo que admitir, bajar una montaña –corriendo como una loca- con el fin de llegar a tiempo a clases, es clave para finalmente despertar, una vez por todas...Ana Cristina Sosa M.

Thursday, April 17, 2008

Sin título


No sé qué título ponerle a este post. Siento un cansancio por dentro que me tiene fastidiada, no encuentro la manera de ahogarlo, de callarlo y finalmente hacerlo desaparecer. Me haces falta y me hace falta escribir en mi blog. Me hace falta leer los blogs que antes siempre frecuentaba y conocer nuevos escritores, leer libros y novelas, frecuentar toques, salir y socializar; tener tiempo para dormir, estudiar, descansar. Para salir a comer con mis amigas. Para tomar vino en donde sea. Me hace falta ir de tiendas, pasear por los diferentes centros comerciales, conocer las nuevas colecciones de moda; ir a exposiciones de arte, asistir a talleres literarios, bautizos de libros, eventos recreativos.

Creo que estoy un poco harta de la rutina que ocupa mis días de 6am a 7 pm. En las mañanas clases intensas de 7 a 1. Política. Sociología. Mercadeo. Historia. Metodología. Historia del teatro. bahhhhhhhhhhhh, para luego llegar al trabajo y escribir, escribir y escribir, de manera seca y objetiva, cuando para ser sincera me cuesta enormemente que me salgan las palabras. Veo todo lo que me rodea y a veces solo tengo ganas de llorar. No creo que esté triste o deprimida, creo que es una fusión de stress y añoranza.

Lo cual me ha hecho pensar..

Creo que voy a emprender una nueva rutina: la NO rutina, la NO obligación, poder estudiar tranquilamente (relajada), leer blogs y libros, escribir Marcos, y hacer todo lo que no he hecho desde noviembre.

En fin,
sólo necesitaba desahogarme.

Ana Cristina Sosa M.

Tuesday, April 8, 2008

Sunday, February 24, 2008

My Oscar Predictions

Estoy viendo THE RED CARPET y en pocas horas sabré si mis predicciones fueron correctas o no, aquí las comparto con uds cuando son las 7 y 54 Pm!

Performance by an actor in a leading role
Jhonny Depp por su actuación en Sweeny Todd
Performance by an actor in a supporting role
Casey Affleck por su actuación en
The Assasination of Jesse James by the Coward Robert Ford
Performance by an actress in a leading role
Marion Cotillard por su actuación en "La Vie en Rose"
Performance by an actress in a supporting role
Cate Blanchett por su actuación en "Im not there"Achievement in Art Direction
AtonementAchievement in Cinematography
The Assasasination of Jesse James by the coward Robert Ford
Achievement in Costume Design
Elizabeth The Golden AgeBest Motion Picture and Best Adapted Screenplay
ATONEMENT
Original Screenplay
JUNO


Tuesday, February 19, 2008

Por fin libre!

A mis lectores:

Quiero empezar disculpándome por no escribir estos últimos meses, realmente mi tiempo colapsó entre el trabajo y la universidad, sin embargo.. tengo buenas noticias! jajaja Hoy terminé el turbulento cuarto semestre de Comunicación Social de la UCAB. Lo cual quiere decir que tengo una semana y 3 días de paz y de tardes libres (trabajo en las mañanas). No crean que no los extraño, me hace falta la práctica de escritura literaria, aunque sigo escribiendo a diario, solo que noticias y reportajes del género "no ficción" en un periódico de turismo. También recuerdo con anhelo esos días que podía pasar horas leyendo lo que ustedes escriben en sus blogs, convirtiéndose sus historias en la musa que me estimula a continuar con el mío. Esta semana quiero celebrar, con ustedes, quiero hacer todas las cosas que más disfruto! Escribir, leer, beber vino y dormir, ¿quién me acompaña?

Un beso inmenso,
Ani*

Sunday, January 20, 2008

El Diario de Marcos. Día 31

67 días. 67 días sin escribir en tus páginas. Supongo que en todo este tiempo te habrás imaginado cualquier cantidad de situaciones hipotéticas para explicar el por qué de tanta ausencia. Y tranquilo, que finalmente, ya he vuelto y te lo puedo decir mi pana, para que no te sigas atormentando.

Fui a una fiesta ese viernes y la vi. La vi palidecer se en cuanto me vió. ¿Qué pensaría? ¿Que mas nunca iba salir de mi casa? Se puso pálida y se agachó. Intentó camuflagearse con las demás personas pero no funcionó. Yo la vi y enseguida supe que era ella. No sé cómo describírtelo pero es como un sentimiento oculto entre pecho y espalda, te late el corazón, el estómago te empieza a doler, la piel tiembla, abres los ojos hasta el punto que sientes que s
e van a desorbitar, y sabes mi pana, sabes que tiene que ser ella porque sí, porque si no lo fuera te quedaría por lo menos la duda y no te sentirías así. ¿Qué sentí además de eso? Excitación. Arrechera. Ganas de acercarme a ella, agarrarla fuertemente por los dos brazos y gritarle, exigirle un por qué; pero el shock me dejó atónito. En blanco. Y entonces pestañeé tres veces. Quizá muy seguido, muy rápido, pero cuando volví a enfocar la vista, para asegurarme que no era una simple alucinación o un sueño, ella seguía ahí. Agachada, asustada e inmóvil. Estaba cerca del bar y poco a poco me fui acercando. Se dio cuenta de que la vi. Que sabía muy bien que estaba vivita y coleando. Pude sentirla cada segundo más nervioso.

Me imagino las cosas que corrían por su mente en ese momento. Cuando supo que estaba caminando hacia ella, supongo que dijo ¿para qué seguir agachada, si ya me vio? y en efecto, se levantó, avergonzada. Yo la vi con una mirada penetrante. Lo sé porque lo hice intencionalmente. Quería intimidarla, que temblara del miedo, que maldita sea se sintiera por lo menos culpable. La tenía al lado mientras me servía un vodka on the rocks.
"Así que estás viva. Vivita y coleando" Le dije, con una voz suficientemente alta para que lo escuchara, ella se acercó un poco a mí e intento pretender que no ha pasado nada entre los dos "Hola Marcos, qué tal? ¿qué es de tu vida?".. "¿De mi vida? coye, yo sigo igual, regresé de Nueva York con dos pasajes en mano para llevarte a un crucero y mas nunca supe de tu paradero, pensé que estabas muerta, que te habían secuestrado a ti y a toda tu familia, que tuviste una sobredosis, que te atropelló un carro, que" - "Ya. Basta. Me tuve que ir del país con mi familia de un día para otro, llegué antier de Italia, estaba por llamarte si no lo he hecho es porque no sabía ni qué decirte ya". No podía creer lo que estaba escuchando. El asombro de tenerla en frente, tan hermosa, tan descarada, no me dejaba digerir las palabras que estaba escuchando. "Ahh sí? Bueno, supongo que en Italia viven la edad de la piedra todavía, es decir, no existe el internet, el email, el sistema de correo convencional, y ni hablar del teléfono, celular o fax, nada de eso existe allá", le dije, con una inmensa impotencia por dentro. Me dice, con un tono melodramático (porque así son las mujeres, unas dramáticas) "¿Qué quieres que te diga? ¿ Que estoy orgullosa? ¿Que me agradó que mi papá me agarrara a las 3 de la madrugada y me dijera que empacara mis vainas enseguida que el avión sale en tres horas? Pues no Marcos, no lo disfruté, a mi también me pegó, en el momento tenía demasiadas vainas en la cabeza y créeme, tu eras una de ellas.. pero llegué a Italia y supe que era un nuevo comienzo, una nueva vida y pensé en simplemente pasar el suiche y olvidarme de todo lo que tuve que dejar atrás.. perdóname, sé que seguro la pasaste muy mal.. pero si me desaparecía pensé que iba ser más fácil para ti olvidarme y seguir con tu vida". Me dijo esas palabras y no supe qué contestarle. Realmente ahora sí que estaba en blanco. Se me trancaron las palabras, se me aguaron los ojos.

Me sentía impotente ante
aquella situación. ¿Y ahora qué hago? ¿La busco? o sigo con mi vida y la entierro? ¿Qué hago? Seguí tomando el vodka puro que me había servido minutos antes. Tomé 4 tragos amargos, uno seguido del otro, mientras la miraba y pensaba en cuál iba ser la próxima medida. "¿Y ahora qué?"le dije "¿Ahora te quedas, te vas, por qué coño volviste si empezaste una nueva vida allá?" a lo que enseguida me respondió "No regresé para quedarme, solo vine con mi mamá para buscar algunas cosas, como mis notas certificadas, despedirme de la gente y firmar la venta de la casa, a la fiesta vine porque sabía que te iba encontrar aquí". ¿Qué les parece? mentirosa la niña, "Claro, seguramente por eso es que estabas agachada en cuanto me viste", "Estaba nerviosa, no sabía cómo ibas a reaccionar".

Esa noche me di cuenta de muchas cosas. Sigue siendo igual de hermosa,
de atractiva e inteligente, pero mi corazón ya no está con ella. y ¿cómo estarlo? Si me rompió el corazón, se fue y no fue capás de avisarme. La puedo perdonar pero nunca voy a olvidar lo que me hizo. Esa noche hablamos un rato más. De todo un poco, de Nueva York, de Italia, yo hablaba y supongo que se notaba que entre diente y diente sólo tenía el resentimiento que por dentro le guardo. Ella, tan impecable, cómo si nunca le ha tocado vivir algo fuerte, contándome entre copas y risas lo bien que le va en Italia y lo rápido que fue el proceso de adaptación. Y yo solo recuerdo, las noches en vela que pasé pensando en ella, los momentos de ira, la impotencia, la obsesión, la constante investigación fallida. Los tragos amargos, la depresión, el crucero, su casa en el vacío y el vacío que me dejó por dentro. Ya nada podría ser igual. Me tomé 5 tragos hablando con ella y me largué de ahí.

Quería llegar a mi casa, llegar y contártelo todo, porque tu has sido el único que realmente ha estado ahí para mi, siempre constante y te sabías todo lo que había pasado con ella casi que mejor que yo mismo. Salí en mi camioneta, paloteado, y corrí por la Cota Mil a toda mecha mi pana pero me ocurrió algo. En la oscuridad de la noche me di cuenta que alguién me seguía. No sabía cómo reaccionar. Créeme, una vez que estás en esa situación no sabes qué coño debes hacer. Yo actué mal. Y digo que actué por lo que ocurrió después. Subi la velocidad y perdí control de la camioneta. Se volteó y caí inconsciente, realmente no te puedo
decir qué pasó porque no recuerdo, supongo que el golpe y el impacto me noquearon. Me dicen que el carro tuvo que haber dado varias vueltas en la volteada y que quedó ruedas arriba. Alguién llamó a la ambulancia - ni idea de quién- y yo volví a saber de mi vida 3 semanas después. Estuve hospitalizado en la clínica El Ávila durante casi dos meses. Los dos meses que tengo sin escribirte.. Supuestamente tenía una serie de traumatismos internos y hemorragias que me mantuvieron en terapia intensiva durante muchos días mientras intentaban salvarme la vida. Luego estaba de reposo, entubado, exhausto aunque tenía días en cama, me dolían todos los músculos y tenía morados por todo el cuerpo. En la cara me fracturé la nariz y aun cargo algunas cicatrices que me dijeron se van a ir desapareciendo con los meses. Ahora me siento "bien" aunque sigo teniendo ciertas incomodidades. Tenía los dos brazos enyesados y por eso no podía escribir. No sabes la sensación de alivio que tengo en este momento y ni te imaginas las ganas que tenía desde hace semanas en escribirte y contártelo todo. Ahora poco a poco tengo que retomar las riendas de mi vida. El semestre anterior lo perdí pero no es tan grave, ahora a mediados de febrero empiezo clases de nuevo. Lo que me preocupa es el pulso (acuerdate mi pana que estudio diseño gráfico), pero tengo esperanzas que las terapias me están ayudando y voy a poder ser el mismo de antes. El Doctor Martin me vino a visitar a la clínica en varias oportunidades.. me pidió disculpas y yo, que andaba susceptible, lo perdoné. Ya C. está en el pasado y ahora que finalmente sé lo que le ocurrió pues, no me interesa. Hoy es sábado, en un rato vienen mis panas a visitarme.. mañana te cuento qué tal.

váyalo!
Marcos Steadman

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