Sunday, March 6, 2011

Anécdota de sábado por la noche II

La fecha es sábado de Carnavales. Se supone que yo estoy en mi gloria absoluta porque me quedé en Caracas disfrutando de una ciudad sin cola. Llamo a dos a amigas y nos lanzamos para el cine a ver No Strings Attached. De todas formas nos buscamos el cine más nulo y nos lanzamos para Santa Fe, a la función de las 9:20. Llegamos e intentamos entrar al estacionamiento por la entrada al lado del AutoMac. Grave error. Teníamos un carro delante y como cuatro atrás cuando el de enfrente se baja del carro y nos dice que la maquina no tiene tickets. El hombre sale en busca de algún empleado del estacionamiento que le resolviera el problema. A los siete minutos llega el empleado y me dice que tengo que retroceder. Y yo le pego un grito que eso no me lo tiene que decir a mí, sino al último gafo de la cola. Como se imaginarán, estaba cayendo un aguacero y por supuesto el pana del estacionamiento no se quería mojar para avisarle al último carro. Yo saco mitad de cuerpo por la ventana, me mojo la melena, y pego gritos señalizando con mis brazos para que se echaran para atrás , pero ellos ni se inmutaron. A los diez minutos finalmente empezaron a retroceder desde atrás y pudimos salir de aquella claustrofobia. Subimos hacia la entrada lateral del Centro Comercial y bueno, ahí si no hubo rollo. Cuando llegamos al área del cine vislumbramos lo que es la cola más larga que jamás hemos presenciado en ese cine (incluidos lunes populares y jueves de 2x1), mis amigas se quedan haciendo la cola y yo me fijo a ver si la sala está full o qué. No estaba full, pero tampoco vacía, y la cola para las cotufas desbordaba el local de Cinex. Nos olvidamos de las cotufas y vamos directamente a la sala de cine. Cada vez que veíamos tres asientos solos y procedíamos a sentarnos, basta que ya estuviésemos semi-instaladas para que la chama de al lado se volteara y nos dijera "Epa, lo siento, pero estos asientos están agarrados". Lo que provocaba era decirle "tarde piaste mijita" pero la grosería no pudo con nosotras y rápidamente nos parábamos a buscar otros asientos. Lo mismo nos ocurrió como cuatro veces, hasta que resolvimos darle la vuelta a la sala (un gran recorrido) y sentarnos del lado derecho. Ahí dimos con los mejores asientos de la sala. La película estuvo divertida como para pasar el rato, pero Andrea y yo nos mal-tripeamos la trama de que la chama se tiene levantado al hombre perfecto pero no, ella solo quiere sexo puro, y él está enamorado y quiere una relación tal y que se yo. Tan surrealista y tan absurda. Vamos a estar claros, en este universo las mujeres somos las mal-pegadas y los hombres son los insensibles que solo quieren sexo  (Sólo píllense la cara de asco de Natalie cuando él intenta abrazarla después de tener relaciones).


 ¡Pero bueno! Total es que salimos de la sala y la cola para pagar el ticket era tres veces más larga que la cola para pagar las entradas. Nos antojamos de McDonalds, y cuando entramos (desde el piso de arriba) en aquel recinto sonaba un Vallenato a tooooodooo volumen (y cuando digo a todo volumen, imagínense un radio mal sintonizado, o con la antena rota, y la rueda del volumen a las 6:00 p.m). "¿Qué es esta vaina?" Pienso yo, y a mitad de camino bajando las escaleras del McDonalds un empleado nos pega un grito de que están cerrados. "Carajo mijo, si vas a cerrar el local por lo menos cierra las puertas.". Salimos y por supuesto la reja hacia el estacionamiento que está al lado del cine está cerrada y tenemos que bajar tres escaleras, recorrer medio Centro Comercial para poder llegar al estacionamiento. Lo bueno es que en el recorrido nos encontramos con una taquilla de pago que estaba completamente vacía. Y es cuando mi ticket del carro no aparece. 20 minutos buscando el foquin' ticket hasta que finalmente lo encuentro detrás de donde guardo la cédula (yo y mis lugares extraños para guardar el ticket) y finalmente salimos de ahí. Dejo a Andrea en su casa y ya mitad de camino hacia la mía caigo en un hueco horrible que me dió hasta laberintitis del coñazo tan duro que se pegó el caucho. Pero nada, yo sigo mi trayecto como que aquí no ha pasado nada (ni modo que me voy a parar a revisar el carro en la mitad de una calle boca 'e lobo a las 12 de la noche) y llego hasta mi casa, pero notando que el carro no aceleraba demasiado. Me bajo en mi casa y está tan oscuro que ni logro ver si el caucho está bajo o qué. Yo creo que mejor dejo esta entrada hasta aquí y voy a revisarlo. (Cabe acotar que ese caucho lo acabo de cambiar en agosto, cuando el anterior explotó por una teta leer aquí

Saturday, March 5, 2011

Reloj Mental

Algo extraño que me viene pasando desde hace un par de años: programo la hora en la que me voy a despertar en mi mente, sin querer, y realmente funciona. Es decir, si sé que tengo que despertarme a las 8 de la mañana, pongo la alarma en el celular y a las 7:55 me despierto -sola- y veo el reloj como rabiosa de que todavía no ha sonado la alarma Y esto me ha pasado hasta en las tardes cuando solía dormir siesta. Claro que no podía faltar el día en el que, sobrada, me digo "aghh, para qué me voy a molestar en programar la alarma si mi reloj mental es más arrecho" y por supuesto que ese día mi reloj mental se durmió en los laureles y termino despertándome tres horas después porque a alguien se le ocurrió llamar a mi casa a las 11 de la mañana y el teléfono me explotó en el oído. Recuero que hace muchos años mi madrina me comentó del "método lskdfjsadlkf" que era un curso carísimo que hacían (¿o todavía hacen? no sé) en el que te enseñaban, entre muchas cosas, a programar la alarma en tu cerebro. Más o menos era algo así: imagina un reloj de aguja grande en tu mente, ahora mueve las manillitas a la hora de este momento, fíjala por unos segundos, ahora mueve las manillitas en tu imaginación a la hora en la que te tienes que despertar, fíjala por unos segundos. Ahora acuéstate a dormir." Ehhh. Un solo problema. A mi no me gusta acostarme a dormir pensando en un reloj. Será para tener pesadillas de que ya me voy a tener que despertar. A mí me gusta acostarme a dormir pensando en una vida mejor. Fabricando ilusiones - si es que no las tengo ya - y un mundo donde vivo en Nueva York (no en Caracas), donde escribo en Central Park (no en mi ático) y donde estoy con alguien demasiado chévere (no sola, como es el caso). ¡En fin! Ahora en Carnavales, un buen amigo que se quedó para trabajar en su libro de pasantía me dijo anoche que se iba a despertar hoy a las 8 de la mañana para aprovechar el tiempo. Le dije que yo también me estaba quedando para trabajar (en mi caso, en la Tesis) y me dijo que me iba a llamar a despertarme. A las ocho yo estaba en el décimo tercer sueño (muy profundo) y cuando veo el celular no tengo ni idea de quién podría estar llamándome un sábado de carnavales a las ocho de la mañana. Para que vean que no es mentira que soy completamente amnésica. Mi reloj mental, una vez más me dejó mal, pero para su defensa, realmente NO quería despertarme a las 8. Yo tengo que dormir mínimo ocho horas y me acosté a dormir a las 2 de la mañana anoche así que bueno! En todo caso, quiero saber, ¿a ti alguna vez te ha pasado esto del reloj mental? ¿Esporádicamente o casi siempre?

Friday, March 4, 2011

El mejor plan de Carnavales

Olvídate de una insolación en la playa, o de cuatro días pasando el frío parejo en Mérida o en la Colonia Tovar. Olvídate de esperar en un carro hacinado con siete personas más esperando que una maldita tranca se mueva para poder pasar uno o dos días de "vacaciones". Olvídate de colas de seguridad y estrés de aeropuerto que si llego que si no llego que si sobre-vendieron el vuelo que se yo. Olvídate de un viaje relámpago donde el recuerdo más memorable fue el tiempo que tuviste que esperar por un taxi porque todos estaban llenos. Nooo, olvídate de excursiones baratas o campamentos en la playa o en la Sabana. El mejor plan es el más barato, el más reparador, el más alentador y es el mío. Quedarme sola en Caracas y disfrutar de una ciudad SIN TRÁFICO, sin monarcas, sin hacinamiento, con mi hermosa cama King y aire acondicionado full chola para dormir todo lo quiero.

Jaaaa. O por lo menos, eso es lo que me digo a mí misma para sentirme mejor de estar aquí como una galla haciendo tesis en dosis intensivas mientras los demás disfrutan de una "arenita, playita".

Era justicia. ¡Me tocaba!

Thursday, March 3, 2011

Nuestro insólito universo

Tengo tiempo queriendo hacer una entrada con cuentos verdaderamente insólitos que son tan bizarros que cuesta creer que es verdad, pero en efecto, nos consta que sí porque no le paso a un amigo de un amigo de un amigo, sino a mi mamá, hermana, mejor amiga. Pero el problema es que yo soy algo amnésica, y nunca logro recordarme cuál fue la historia que dije "biiirrro, esta es la propia pal blog." Así que si alguno de ustedes tiene una historia "top ten" por favor mándenme un email con el cuento que yo prometo sacarle el jugo.  Por ahora sólo recuerdo uno, pero que es verdaderamente insólito!! Una gran amiga se fue a Cali por cuestiones de trabajo (sí, ya llegué a esa edad en la que tengo amigas tan profesionales que viajan a Cali por trabajo) pero bueno, el caso del cuento es que cuando llegó a las oficinas de su empresa allí, le pidieron que por favor deletreara su apellido (que es Burroughs), mi amiga procedió a deletrear: be alta, ere, ere, o, u, ge, ache, ese ¿El resultado?

Tuesday, March 1, 2011

Noche de malas vibras

Anoche me acosté a dormir como a las 12, súper cansada -tan cansada que ni prendí la tele un rato- pensando que necesitaba cada minuto de sueño posible. El caso es que el sueño que agarré fue súper liviano, cada 10 minutos veía el reloj pensando que habían pasado horas para darme cuenta de lo contrario. Y yo, que jamás tengo pesadillas, pasé toda la noche con los peores sueños y pensamientos del planeta. Lo peor fue luchar contra ellos, pensar en las cosas chéveres de la vida, para que esas mismas cosas se convirtieran en demonios. Las situaciones positivas se tornaban negativas mágicamente para amargarme la noche. Cualquier cosa que intentara era en vano pues nada logró quitarme las malas vibras de encima. Entre pesadillas se fue iluminando el cuarto y más que importarme el hecho de que no pude dormir un carajo, me quedé un poco friqueada con las malas vibras que tuve toda la noche. ¿Solución? Supongo que ver o leer algo buenas vibras antes de dormir....

Monday, February 28, 2011

(Cine-Frívola) Red Carpet Oscar 2011

Creo que lo único divertido de ayer fue el Red Carpet y ni tanto (sobre todo cuando lo comparas con el del año pasado). Ante unos resultados demasiado predecibles, aunque no haya hecho ni quiniela ni haya visto la mayoría de las películas, creo que los renglones "Actor Principal, Actor de Reparto, Actriz Principal, Actriz de Reparto, Mejor Película Animada, Mejor Director y Mejor Película" eran más que predecibles.  Viendo mi post Red-Carpet  del año pasado año pasado, me pregunto, ¿Dónde estaban: Kate Winslet, Meryl Streep, Rachel McAdams, Cameron Díaz, Mariah Carey y Vera Farmiga este año? Como que el año pasado dieron demasiado de qué hablar y esta vez decidieron llegar 15 minutos tarde a la ceremonia.

¡Bueno! Ya está bueno de intro. Pero eso sí les digo, al igual que el año pasado, pienso ser lo más frívolo posible con este post. Así que si no le gusta, ¡vaya 'pal próximo!

1. Florence Welch (Florence + the machine): Amiga, ¿qué es este vestido de los años 20? ¿Por qué escogiste un color tan pálido como el de tu piel? ¡Te ves vieja y desteñida!

2. Jennifer Hudson: Amiga, no hace falta la foto cuerpo completo. Sabemos que te adelgazaste 40 kilos y quisiste lucirlo, pero ¿qué pensabas lograr con ese escote? Más que provocar náuseas...
3. Nicole Kidman: ¿Alguién que me explique qué es esto? Creo que Kidman quería demostrarle a Portman que ella era la auténtica WHITE SWAN, ¿qué? Una vez más, otra pálida que optó por el blanco. No amiga... no funciona así.
4. Penélope Cruz: De cara estabas más linda que nunca, creo que es porque unos kilitos de más se te ven bien en el rostro, pero ese clivage hasta la garganta un poco vulgar. Y el vestido pareciera que tuviese fuegos artificiales encima. Pero aún así te ves bella ¡bravo!
5. Anne Hathaway: no me da el tiempo para hablar de tus 16 vestidos, pero te diré que este me gustó bastante, a pesar de que eres bastante blanca para lucir este color. Te veías elegante y muy refinada. El vestido me encantó. Go Givenchy!
6. (NI ME SE TU NOMBRE): ¡Uyy! Ni hablemos del vestido de Baywatch estirado (Gracias Toto por el comentario, me reí un siglo)
 7. Cate Blanchett: Aquí pasa algo extraño. Te ves hermosa. Elegante. Impecable. Sin embargo, el vestido me recuerda a las estanterías de porcelana de mi abuela. Cuando detallo el vestido me parece ridículo, cursi, anticuado, recargado pero a la vez sencillo. No sé. Bien extraño este vestido. Pero tú te ves bella.
8. Mandy Moore: Uy! Uy! Uy! Como diría mi amiga Fruna, *espántico*. Estás taaaaaaan pálida que ni veo el comienzo del vestido. El peinado con la carrera en el medio y el pelo engominado grasoso pegad, NADA QUE VER, (además de que, ¿qué es ese color de pelo en ti? las piedritas sobre el vestido se ven cursis. No sé, me chocó este vestido.

 10. Amy Adams: No soy fanática de la escarcha ni de las piedritas, pero digan lo que digan, Amy Adams se veía espectacular con ese vestido extraño. ¡Finalmente alguien que sabe lo que es el contraste! Bello el azul marino en Amy. Bello el porte. Y tiene una figura para lucirla al máximo.
11. Mila Kunis: Espectacular el vestido y le luce muy bien a Mila, que es de piel semi-morena. No me encanta el detalle del encaje cubre-pezón, pero la verdad sea dicha, se veía hermosa, muy delicada y elegante. ¡Bravo!
 12. Anne Hathaway - Vercace - Impecable.
 (2nd place best dressed)
13. Natalie Portman: La máááás bella de toda la noche, la ganadora, la triunfante, ¡Natalie! Ese vestido se le veía e-s-p-e-c-t-a-c-u-l-a-r, el color más bello imposible y el corte le queda perfecto para su mega embarazo. Increíble como logró ser la mejor vestida con una barriga de 8 meses. Me imagino que habrá sido todo un reto, pero lo logró. Go, Go, Go Nat!!!

En febrero aprendí

- No seas tacaña, ve al doctor
- Échale pichón, que ya no falta nada
- Cuando te enfermas, eres incalable
- Las sobredosis de series no siempre son buenas, se acaban las temporadas y te quedas queriendo más
- No vale la pena perder tiempo en el tráfico. Hay formas de evadirlo
- Las hormonas te ponen hiper sensible - hasta el punto de llorar en el intro de una serie pendeja
- Tomar un vaso de agua justo antes de acostarte a dormir te ayudará a dormir sabroso (o por lo menos a dormir sin sed)
- Un antialérgico en las mañanas te ayudará a sobrevivir el resto del día (y cuando digo 'te' me refiero a 'me')
- Non drowsy please
- Nunca abras una cuenta en un bar en Caracas. Esto no es Nueva York.
- El Kindle es lo mejor que hay para leer.
- Estás adicta a Paul Auster
- Las buenas canciones son para toda la vida
- The Cure- Just like heaven (aunque debo reconocer que detesto el nombre de la canción- vaina pa cursi)
- El calendario del Blackberry sirve para programar múltiples alarmas. Sí, hay más de una alarma en el Blackberry.
- Sin un recordatorio, estás ponchada la mitad de las veces
- Toma vitamina C
- No olvides la tesis
- Imposible calmar a Kala cuando está tronando
- No hay inversión más rentable que el conocimiento
- Las ideas más brillantes son las más sencillas
- Promesa de buena gordita: el lunes empiezo dieta y ejercicio
- Promesa de súper buena gordita: ya va, el lunes es el último del mes, mejor empiezo el martes que es primero de marzo
- Don't take anything for granted

Sunday, February 27, 2011

Anécdota de sábado por la noche

Me pasa buscando un amigo.  Yo tenía rato hablándole de un lugar diferente, y divertido en El Hatillo así que decidimos ver qué tal. Después de una odisea para estacionarnos (y con odisea me refiero a dar varias vueltas porque todo estaba full y terminar parándonos en un lugar al lado de una línea de moto taxis que de veían bastante amenazantes) el lugar está repleto y no nos dejan entrar. Muy chimbo pero bueno, cosas que pasan, llegamos bastante tarde de todas formas. Dimos una vuelta por la plaza y terminamos en un lugar que estaba también repleto de gente, pero que carecía de un "bouncer" en la puerta que nos rebotara. Manchego y Serrano. Pedimos dos copas de sangría y nos dicen que no, que la sangría sólo la venden por jarra. Ok, bueno, será, danos la jarra pues. El tipo agarra la única jarra que consigue, una de cerámica que parecía más bien un florero, y la llena de sangría. Agarra dos vasos largos (como de ron) y los llena. Y yo me quejo y pido mi copa. Me consigue la copa. Le digo que preferimos pagar al irnos (no sé por qué diablos y le doy mi tarjeta y mi cédula como para aguantar la cuenta (condición del local). Estamos mi amigo y yo amumuñados contra una esquina de la barra, y en mi rango visual unos implantes de silicón desbordados de un escote indecente que me tenían medio fastidiada. O sea, es que no verlos era prácticamente imposible, tenía que voltear el pescuezo y luego sufrir de tortículis. Mi amigo lanza un par de chistes y seguimos ahí hablando y tomando hasta que ya no podíamos seguir tomando más. En eso viene un pana y pregunta al bar tender: ¿cuánto es la copa de sangría? - 25 mi pana - ok dame dos - (y se las sirve), en eso le digo "ajá, no y que no vendías la sangría por copa, a nosotros nos clavaste la jarra", bueno es que esto no es sangría, esto es "tinto de verano" (yo: sangre hirviendo: ¿por qué no me la ofreciste?). BUeno, en fin! Es hora de irnos, le pido que me devuelva mi tarjeta y mi cédula y pagamos en efectivo. Guardo mis papeles y nos vamos de ahí. A la mañana siguiente veo que tengo cuatro (4) mensajes en Facebook de una monarca mayor, la misma pechugona que me tenía la noche marchita, diciendo tener mi tarjeta y mi cédula y yo las de ella. Efectivamente, yo tenía su tarjeta y su cédula. Total es que la llamo y nos ponemos de acuerdo para encontrarnos en un Farmatodo e intercambiarnos papeles y tarjeta. Y al final resulta que a mi tarjeta le cobraron la cuenta de ella (el doble de la mía), encima de que ya habíamos pagado la nuestra. Y ella salió gratiñango. Le escribo que lo más lógico es que ella me transfiera lo que ella consumió a mi tarjeta y me sale con una excusa barata diciéndome que el local fue que cometió el error y que lo resuelva con ellos. Estoy INDIGNADA. Como si El Hatillo quedara a la vuelta de la esquina y como si los carajos realmente fuesen a reconocer su error y devolverme los reales. Pero bueno, como dice mi mamá, la peor diligencia es la que no se hace, así que por lo menos haré el intento de llamar y hablar con el señor a ver qué me dice. Por lo que uno tiene que pasar un sábado en la noche! Menos mal igual, a pesar de todo, la pasamos muy bien. Porque si no estaría tres veces más molesta. Y la pechugona se salió con la suya. #queinjusto

Un regreso entusiasmado

Finalmente, estoy de nuevo en mi ático. Me avergüenza un poco encontrar el mousepad cubierto de polvo y la mesa con mil objetos inútiles encima, pero más que nada el reconocer que es primera vez en todo el año que subo por esas escaleras de caracol y segunda vez que me digno a escribir en este espacio. Como saben, el año pasado fue el mejor año para Me & My (y para mí como escritora disciplinada), y no quisiera que fuese un pico en bajada inclinada, sino más bien una constante en mi vida. Les cuento que no en vano he estado tan desaparecida. Llegué del viaje que les comenté en la entrada anterior, para arrancar con el último mes y medio de carrera universitaria. Hoy puedo decir que más nunca veré una sola clase de pregrado en mi vida (yayyy). Como se imaginarán, las últimas semanas estuve llena de una sensación ambigua, como una mezcla de felicidad y tristeza, recorrer los jardines de la universidad y saber que probablemente más nunca iba a echarme a leer en ellos y más que nada,  empecé a ver toda la experiencia universitaria con otros ojos, ojos de quien quería recordar cada instante, cada textura, cada rostro, en aras de construir memorias que duraran para siempre (un poquitico cursi nada más). Y por el otro lado, feliz de cerrar un capítulo para empezar el siguiente, feliz de no tener que atravesar más la ciudad de punta a punta diariamente para llegar a la universidad, y feliz de descansar de los estudios por un tiempo. Esa sensación agridulce se re potenció en el viaje de graduación: un fin de semana en el que nos fuimos todo el salón a Morrocoy y donde la pasamos genial. Para entonces la tristeza fue el pensar ¿cuándo más vamos a estar todos juntos de esta manera? Y es cuando te toca reconocer la realidad al saber que más de la mitad tienen sus días contados en Venezuela. Pero la vida es así, el mundo continúa y lo importante es saber que las buenas amistades son para siempre, no importa donde estén. 

Varios de mis seguidores me preguntaron que si iba a volver a hacer las críticas cinematográficas de las películas nominadas a los premios de la Academia como lo hice el año pasado. Dije que tal vez, que lo intentaría y la verdad es que no las hice porque he estado en otra nota completamente. Tan sólo vi la mitad de las películas nominadas,  y la verdad que la gran mayoría las vi hace tiempo y una muy distanciada de la próxima, por lo que el "Oscar Intensity" fue mucho menor que el año pasado en el que era prácticamente una tarea diaria ver una película e inmediatamente escribir mi opinión sobre ella. Hay una cosa que se llama momentum y es precisamente lo que me faltó este año para lograr con ese objetivo (que realmente no me planteé). 

Quisiera prometerles que voy a escribir mínimo tres veces a la semana en este espacio, pero la verdad es que cada vez que hago ese tipo de promesas nunca las cumplo. Así que para no empavar la cosa, esta vez prefiero abstenerme a hacer ese tipo de promesas y simplemente hacer todo lo posible por lograrlo. Si es que todavía tengo lectores en este espacio, ¡gracias por pasar por aquí a pesar del tiempón que llevo sin escribir!  Estoy ya en cuenta regresiva, falta muy poco para ver el verdadero red-carpet, el que en realidad importa, y espero que los looks de las celebridades den mucho de qué hablar para hacer las críticas respectivas (¡por lo menos en eso no puedo fallar!).

Hasta la próxima ;)

Friday, February 25, 2011

Manías

Todos tenemos manías. Hasta mi amiga más anti-parabólica es maniática para algunas cosas. Ayer me encontré, a las 11 de la noche, tendiendo mi cama bien porque para mí es inconcebible acostarme a dormir sobre una cama desentendida. No sólo eso sino que el meterme dentro de unas sábanas bien prensadas se ha convertido en parte de mi ritual de media noche, y sin eso difícilmente puedo concebir el sueño. Esto me puso a pensar en mis manías. Seguramente tengo muchas más pero las que destacan son:

- No puedo comer directamente sobre una mesa. Necesito el mantel o individual. Sin eso, la comida no me sabe igual de bien, me siento ranchuda.
- No puedo acostarme a dormir si la puerta del baño, cuarto, o closet está abierta. Tienen que estar cerradas. No es que me de miedo que salga un monstruo o un esqueleto del closet, pero realmente irrumpe con la estética del cuarto y aunque estén las luces apagadas se ven sombras raras y no me gusta.
- Me molestan las lucecitas de aparatos electrónicos cuando están las luces del cuarto apagadas. Sin embargo, la flojera y el pragmatismo pesan más que mi manía así que termino bloqueándolas de mi mente para que no me fastidien cuando duermo.
- Detesto que me incrusten el Reggaetón. Detesto invitar un grupo a la playa y que me pongan esa vaina tres horas seguidas, no lo soporto de verdad. Existen demasiados géneros musicales depinga y demasiadas canciones y grupos *ideales* para escuchar en la playa como para que se antojen de poner la única vaina que verdaderamente detesto (sólo puedo soportarlo ebria en una discoteca).
- Me da más miedo un perro pulgoso que una cucaracha. Las veces que mi perra ha tenido pulgas o garrapatas, ¡eso es horrible! Me entra una psicosis extraña y en las madrugadas me empieza a picar todo el cuerpo y tengo pesadillas de que las garrapatas me están chupando toda la sangre cual si fueran vampiros.
- Detesto las ratas, eso sí me da muchísimo asco, prefiero tener una araña peluda caminando sobre mi cuerpo que una rata a tres metros de donde estoy. O sea, esas vainas pueden escalar paredes y tienen una cola asquerosa y son grises y mugrientas, ¡no puedo con ellas! Los ratoncitos te lo juro que no me molestan casi, en verdad no es que me gusten pero me parecen cuchis con sus orejitas rosaditas y redondas. Si tan sólo no tuviesen esa cola asquerosa... wak! de aquí voy directo a vomitar.
- Cuando de verdad quiero ver una película, prefiero verla sentada en el sofa de mi sala, a echada en la cama de mi mamá. Siempre discutimos porque ella prefiere verla en su cama y yo, si no la veo en la sala, me duermo.
- Detesto que me dejen vainas en mi carro. Lo puedo tener atiborrado de porquerías, pero que un tercero me deje una servilleta, una botella de agua, un wrap de galletas, un vaso, lo que sea, me molesta enormemente.
- No puedo acostarme a dormir borracha. Ok, no es para que piensen que soy una alcohólica, pero las veces que me he pasado de tragos y el cuarto me da vueltas, corro al baño, abrazo la poceta, y ahí me quedo hasta que haya botado hasta la última gota de alcohol de mi cuerpo.
- Para el ratón, Pedyalite, nunca Gatorade.

Creo que ya... pero si me recuerdo de otra la pongo aquí abajo

Sunday, January 16, 2011

Home Sweet Home

Viajar es sabroso. Eso de cambiar de ambiente por completo, ver otras otras caras, tener otros tipos de conversaciones y hacer cosas completamente distintas a aquellas rutinarias que haces normalmente, no tiene precio. Pero los días no pasan en vano, y lo que al principio disfrutas al máximo, al final empiezas a aborrecer y así se va haciendo más y más fuerte la añoranza profunda de regresar de nuevo a eso que dejaste hace un tiempo: tu hogar, tu rutina, tu vida. Hoy llegué a mi casa, después de un largo viaje que se prolongó más de lo debido gracias a una tormenta de hielo que imposibilitó los vuelos por varios días. La pasé divino, sí. Compartí con mi hermana que veo pocas veces al año y conocí a mi adorada sobri/ahiji que es el nuevo amor en mi vida. Conocí gente, reí y bailé. Comí, comí y comí. Ahhh, y volví a comer un poco más. Divino. No, mejor dicho, exquisito. Ello dejó su huella en mí, pero poco me importa. También me empesté (gravemente), la peor parte del viaje sin duda. Pero ya estoy en mi casita, con antibióticos a la mano, maletas desempacadas, echada en mi cama, feliz de estar aquí y feliz de escribirles de nuevo. No sé si sea este el post más apropiado para iniciar el año, pero qué carrizo! Ya tendré tiempo para escribirles algo mejor.

Wednesday, December 22, 2010

Meet Cute

Melinda was running late. She had told her friends she would be there at 5:30, and she left her house at 5:35, and still had to stop by the outdoor market to buy some fruits for the fondue gathering. On her drive to the market, words and feelings from last night's phone conversation with Angela kept spinning through her head. Angela, one of Melinda's closest friends, who had moved to the west coast nearly five months a go, had called to announce her engagement. She couldn't avoid think about what her friend sentenced last night: "Melinda, I swear, if you don't move to another city,  or at least make some effort to meet someone, you're never going to find  anyone right for you". Angela always wanted to set her up with her guy friends but Melinda hated this because of it's "forced" nature. Eventually, Angela got the message and stopped trying to fix her up with people. Even though Melinda wasn't as superficial as her friend, she had always wondered why there was such a scarcity of good looking men in Claremont. At 5:43, she was parking her small sports car at the market. She quickly took several paper bags and started picking green apples, peaches, bananas, pears, and mandarin.   She was almost ready to go when she remembered one of the best fruits to combine with chocolate was strawberry.  She turned around, and quickly walked towards the berries area to grab some. She aimed directly to the strawberry basket without realizing there was a striking young man in the same spot, with his hands inside the basket. Their fingers touched in the midst of all those berries and she looked up to find a pair of emerald green eyes and an adorable-dimple-smile looking back at her. A tall, ghost white, black hair beau apologized, for what seemed like no good reason, and she didn't know how to respond. Her jaw fell open in astonishment and then, in embarrassment after a few giggles, she managed to say "No, I'm sorry, I'm in such a hurry I didn't see you until....". The instant these words escaped out of her mouth she regretted saying them. They had killed any possibility of an interesting conversation taking place. "Oh, ok, I'll stay out of your way, then"... but she was fast enough to tell him "No, It's ok! I'm already late anyways". He laughed. She laughed. And then asked the inevitable "why so many strawberries?" "Oh! I have a get together with my girlfriends, we're supposed to drink wine, eat cheese and chocolate fondue and talk about our unexciting and non-existing love lives." He kept looking at her with a question mark on his face, so she explained "the strawberries are for the fondue". But apparently, the strawberries were covered, his puzzled face was for an entire different reason, "How come a beautiful woman like yourself has an 'unexciting and non-existing' love life?" Melinda blushed at the question, but felt completely flattered and excited he thought she was beautiful. She took advantage of the situation and told him "that would take hours and many cups of wine to explain". The stranger looked deeply in her eyes, smiled and asked her "how about over dinner, Friday night?" Melinda couldn't believe it. In what alternate universe was living in? How did this happen? She felt like she was part of a movie. She quickly smiled back at him and told him "sure". They exchanged numbers, smiled at each other, said their good byes. And Melinda forgot she was in a hurry. As she walked back to the car she still couldn't believe what just happened. She turned the engine on, speed dialed her friend. She couldn't wait to tell her what had happened. Almost immediately she hung up. Maybe she should keep this to herself. At least until the date takes place.

Tuesday, December 7, 2010

thoughts on a random night

Estoy en mi ático. Tengo hambre. Los vidrios están empañados y el reloj marca la 1:09 am, hora en que se supone debo estar fajada haciendo un resumen de 'Gerencia de empresas' (a última hora- classic Ani) y sin embargo estoy aquí, evadiendo a toda costa tener que regresar a esa cuartilla de Word y convertirla en un documento decente de 15 páginas. La verdad sea dicha, tengo sueño, y mientras más tiempo pase aquí, más tardaré en llegar a esa cama sabrosa que me espera en mi cuarto. Pero por un lado estoy escuchando la banda sonora de Adventureland, por otro estoy chateando por el celular con mi amigo Roberto, que acaba de llegar de Bogotá (y se está quejando de que los colombianos son unos pueblerinos que sólo toman agua ardiente) y por el otro lado tengo a Kala echada sobre mis pies, debajo de la mesa/escritorio, respirando profundamente como quejándose de que con esta música no la dejo dormir. Y no podía dejar de abrir el Blogger para contarles esta tontería. Y es que a todas estas me dieron ganas de escribir para decirles que esta música que estoy escuchando es genial y me tiene de súper buen humor a pesar de la detestada tarea y el sueño que cargo. Son canciones viejas, de los 80s la mayoría, pero juntas y en este momento me hacen absolutamente feliz. Y como soy una eterna sentimentalista, procedo a listarles las canciones y explicarles lo que cada una me hace sentir.

1. The Cure- Just like heaven: me da una añoranza absoluta de escribir una historia de amor como pocas, que a la vez me encantaria vivir en carne propia. Ganas de enamorarme cegadamente, bailar con él (por ahora fantasma) debajo de la lluvia mientras paralelamente el soundtrack dicta la escena Spinning on that dizzy edge I kissed her face and kissed her head And dreamed of all the different ways I had To make her glow "Why won't you ever know that I'm in love with you That I'm in love with you"

2. Velvet Underground- Here she comes: pienso en los meses en los que estuvimos esperando el nacimiento de Lucía (mi sobrinita) y en los días que faltan para conocerla (está en los Miamis).

3. Crowded house -Don't dream it's over: Sé que la he escuchado incontables veces, tantas como para haberla tenido en mi computadora alguna vez, pero sé que ese "Crowded house" no me suena en lo absoluto. Y me dan ganas de buscarla en google. Pero entonces ya no tendría que pensar, y qué aburrido eso, ¿no? Pienso también que ha podido ser de otra película, una película que vi incontables veces chiquita, estilo Now and Then, pero esa no es, y no puedo ponerle nombre a la sensación que me da no tener el nombre de la película en mente. En fin.

4. The Velvet Underground- Pale blue eyes: Quiero un moreno de ojos claros. Come to me, baby. Y así poderle cantar "Linger on, your pale blue eyes"

5. Big Star-I'm in love with a girl: me traslada a la película y al pobre chamo (Jessie Eisenberg) enamorado de Ms. Twilight, que es medio bichita, y él es todo bueno (y virgen).

6. David Bowie- Modern Love: Pienso que lo que era amor moderno en ese momento, es amor añejo en estos días. Pero igual es divertida la canción y pensar que había un momento en el que la gente no salía por cinco meses y que tanto los hombres como las mujeres estaban claros en qué era lo que querían/buscaban en una relación.

7. Falco- Rock me Amadeus: Me recuerda a Diverland en Margarita y la máquina esa que daba vueltas rápidamente, que uno se tenía que pegar a la baranda y era super amenazante.  ¿Alguién se recuerda del nombre? La única vez que me metí, en pocos segundos eché el waffle. Literalmente. Y de repente me entra la melancolía porque pasé tantos veranos/semana santas/diciembres en Margarita y ahora el parque ni siquiera abre. La rueda tiene las luces prendidas casi siempre no sé para qué... gastar electricidad en vano, supongo.

8. Husker Du - Don't wanna know if you're lonely: Me trae recuerdos de mi adolescencia. Pero las buenas rachas, dejando a un lado los momentos tristes/incómodos/extraños.

9. The Outfield- Your love: me recuerda a mi amigo PITI que siempre nos llevaba de rumba en rumba y en el carro no podía faltar esta canción de los 80s. Hizo que se convirtiera en mi favorita.

10. The Replacements- Unsatisfied: Look me in the eye and tell me, that I'm satisfied. No hay palabras para expresar lo mucho que me encanta este grupo. Hace años escribí en este blog sobre otra canción de ellos, muy triste y muy profunda que se llama "Here Comes a Regular". Creo que hasta puse un video que cada vez que lo veo me para los pelos de punta y me saca las lagrimitas. Ellos definitvamente hacen música poderosa porque es música que te mueve por dentro y te hace sentir cosas que no habías sentido en demasiado tiempo. 

Es todo... y decidí que mejor me despierto temprano mañana a terminar la cosa esta porque me estoy cayendo del sueño.

Monday, December 6, 2010

El alma siempre sale a flote


Ricardo estaba cansado. Llevaba muchos años con la misma carga a cuestas. La promesa de ayudar a quien necesitaba de él, quien moría por él, quien respiraba por y gracias a él. Asumió esta responsabilidad como había asumido muchas otras en su vida, pero ésta en específico requirió de muchas cosas. Una de ellas olvidarse por completo de la palabra "yo". En un intento de ser generoso y caritativo, de olvidarse de si mismo para ayudar a los demás, vertió en un envase todas sus ambiciones personales, pasatiempos, pasiones, amigos, conquistas, mujeres, y sueños mojados. Cerró el envase herméticamente, por una causa noble, que de seguro lo ayudaría a convertirse en mejor persona y remendar el alma por las pocas cosas malas que había hecho en su vida. Esto tendría que desaparecer las viejas cicatrices. Sacrificaría su vida por algo mucho más puro. Y todo valdría la pena.

Pero la verdad es que ya han pasado tres años, y hoy Ricardo se encuentra frustrado y completamente deprimido. Entre tanto pensar en los demás y dedicarse a cuidarla, se había perdido en un laberinto de heridas y remordimientos, de quien se entregó a algo sin ver las consecuencias que esto traería. A menudo conseguía sentir satisfacción personal por el bien que había hecho, sólo para en ocasiones ser rebotado en su cara por la misma persona, que en momentos de ira y frustración, se quejaba de su caridad por no tratarse de acción consecuencia de un amor correspondido. 

Ricardo no entendía de dónde venían sus quejas. "Pero si estoy aquí para ella cuidándola y dándole mi compañía". Y es que ella nunca quiso su caridad. Lo único que ella quería era su amor. Por otro lado, en el fondo de su alma Ricardo había adoptado este trabajo pensando en lo que él podía sacar de esa experiencia, como por ejemplo que de alguna forma lo iba a ayudar a borrar el pasado, a sentirse bueno, a remendar su alma. Naturaleza al fin de una persona egoísta que no hace nada si a la hora de las chiquitas no es para beneficiarse a si mismo

Anoche Ricardo no cerró ojo. Se encontró echado en su estrecha cama, fantaseando con todo aquello de lo que había vertido en el envase. Quería una mujer para amar. Un trabajo que lo colocara en una posición prestigiosa a nivel profesional. Quería recorrer el mundo treinta veces, conocer hasta el último rincón a la derecha. Olfatear las flores más exóticas. Tirarse de paracaídas. Ricardo sólo podía pensar en todas las cosas que estaba perdiendo, al estar ahí, cuidando de alguien que no apreciaba sus intenciones y que sólo sufría al verlo tan cerca de ella sin poder tenerlo realmente. 

El cansancio y la tristeza de sentir que perdió tres años en vano lo llevaron a escribir una carta de despedida llena de frases bonitas que consiguieran consolar a quien leyera esas líneas tan inesperadas. Y en el camino largo y frío de regreso, en el que el autobús se tambaleaba de un lado a otro por las fuertes brisas decembrinas, Ricardo tuvo muchas horas para pensar en su alma. La realización del trasfondo de todo lo que había y no había pasado,  fue lo que lo golpeó duramente. Darse cuenta, por ejemplo, de que no se trataba de un alma caritativa si no de un alma sedienta de autosatisfacción, le revolvió las vísceras. Verse al espejo por unos cuantos minutos y entender que el reflejo está lleno de ego, era algo que desafiaba su mentira mental de todos los días, rompiendo en mil pedazos la superficialidad de su vida y llegando a entender que nunca se desprendió de si mismo. Esos años se trataron únicamente de él- presente y futuro de un eterno egoísta.


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